FICHA TÉCNICA



Título obra Padre nuestro... ¿estás en el cielo?

Autoría Héctor Aguilar

Dirección Óscar Narváez

Espacios teatrales Foro de La Conchita

Referencia Bruno Bert, “Profesión de fe, tentaciones del cuerpo. Padre nuestro... ¿Estás en el cielo?”, en Tiempo Libre, 17 marzo 1988, p. 45.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Profesión de fe, tentaciones del cuerpo
Padre nuestro... ¿Estás en el cielo?

Bruno Bert

En el reducido ámbito del Foro de la Conchita se está presentando, desde hace ya tiempo, la obra de Héctor Aguilar Veloz Padre nuestro... ¿estás en el cielo? Se trata al parecer de la "ópera prima" de su autor, escrita por éste a los 17 años, sobre la problemática de cuatro seminaristas que viven la contradicción entre los reclamos de la fe, los de su cuerpo en afirmación, otras vocaciones y la actitud cerrada que frente a esto toman sus superiores. La temática en si puede tener un interés restringido, como también restringidas son hoy las vocaciones sacerdotales, y para todos aquellos que estamos alejados de esa problemática, la obra se nos presenta distante. Sin embargo, esto ,posiblemente se debe más a la forma en que el autor trató el tema que por él mismo, ya que bastaría enfocarlo como la piedra que al caer al agua, irradia una serie de círculos concéntricos: aunque estemos más o menos alejados de la zona focal alguno de éstos terminará rompiendo sobre elementos que nos pertenezcan. Así es, en definitiva, como nos apropiamos en el arte de expresiones que por elevación nos contienen aunque estén ubicadas en espacios e incluso tiempos distintos, y traten de temas que en su particularidad nos sean ajenos. Las crisis de identidad y vocación son trasladables, como también la reacción adversa del entorno con su indiferencia o agresividad, e incluso, los cuestionamientos metafísicos hacen parte generalmente de todos los individuos en alguna etapa de su vida. Sin embargo en este caso todos estos elementos, compatibles con una realidad más amplia y con un más heterogéneo conjunto de espectadores, quedan relativizados en un enfoque muy centralista que, ahora sí, sólo golpea a los que lo viven en forma directa o colateral. A esto se suma el valor privilegiado que aquí se da a la palabra, por sobre lo que realmente debiera soportarla, que es la tortura de los cuerpos vueltos prisión de sensaciones y necesidades que no encuentran cause. Una puesta y una actuación convencional nos dejan en el plano de planteo un desgarramiento que podríamos asumir por simple empatía con esa energía contenida y desbordada que escaparía a los muros de la celda para chocar contra la materia menos inerte de nuestros sentidos.

El éxtasis de Santa Teresa puede conmover profundamente a un espectador ateo, pero las disquisiciones sobre el mismo tema, por el contrario, pueden dejar indiferente incluso a un creyente. El teatro es un acto esencial que comunica aun por sobre las fronteras culturales, más allá de los juicios que nos produzca y del área que nos sensibilice. Por eso, posiblemente esta obra sea un intento sincero por verbalizar teatralmente una crisis, pero lo que no logra es involucramos en ella, entendiendo que la intención es ésta y no un distanciamiento didáctico para una toma de posturas críticas, que aquí nos alejan no sólo de los cuestionado en la obra, sino de ella misma.

Entiendo, sin embargo, que no todas son críticas ya que el trabajo del autor —del que no he visto ni leído otros materiales— preanuncia posibilidades enriquecedoras, decantando elementos y afirmando herramientas que aquí se hallan embrionariamente. Lo mismo que el grupo "El corral" que se ha encargado del montaje. Tiempo de espera hacia productos más afinados.

Escena de Padre nuestro... ¿estás en el cielo?, de Héctor Aguilar Veloz, dirección Oscar Narváez Foro de la Conchita (Vallarta 33, Coyoacán, 554-5257), jueves a sábado (20:301, domingos (19:00 horas).