FICHA TÉCNICA



Título obra Mi vida es mi vida

Autoría Bryan Clarck

Dirección Héctor Bonilla

Elenco Stephanie Salas, Silvia Pasquel, Aarón Hernán, Mario Iván Martínez

Espacios teatrales Teatro del Polyforum Cultural Siqueiros

Referencia Bruno Bert, “Llamado de alerta contra el burocratismo. Mi vida es mi vida”, en Tiempo Libre, 3 marzo 1988, p. 41.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Llamado de alerta contra el burocratismo
Mi vida es mi vida

Bruno Bert

Una mujer, escultora de profesión, sufre un accidente automovilístico y a raíz del mismo queda totalmente paralítica y sin posibilidades de recuperación. Frente a esto, ella, racional y emocionalmente, decide que la única opción válida es la muerte, ya que la vida carece de sentido y dignidad en el estado en que se encuentra. El hospital donde se halla internada, maravilla de atención pero con "un corazón de acero inoxidable", opina que su deber es mantener la vida humana a cualquier costo. Y sobre esta doble opción de decidir sobre el destino y la vida de un individuo se desarrolla la trama de Mi vida es mi vida, la obra de Brian Clark que se está presentando en el Poliforum bajo la dirección de Héctor Bonilla.

Indudablemente, se trata de una trama interesante que nos ubica en un plano que nos hace reflexionar si en nuestra Latinoamérica a los centros públicos o privados se les puede acusar de esa supereficiencia desmedida o si por el contrario no habría que exigir comportamientos más cercanos a los que muestra el director del hospital. Es lo que pasa con las relaciones cuando estamos en el Primero o tercer Mundo. Inmediatamente se me hacen presentes películas sobre sistemas carcelarios en Alemania o manicomios en Estados Unidos, en donde naturalmente coincidimos que la brutalidad puede tener caras muy refinadas, entre paredes brillantes y atenciones esmeradas. Pero estamos todavía tan lejos de esa realidad que a veces estos problemas se nos hacen fantasía frente a los infinitamente más primarios que nos aquejan en donde también recordamos, como la televisión nos mostrara hace apenas un par de años, a un hombre muerto a la puerta de un hospital simplemente porque se le habla ocurrido enfermar en horas inoportunas y jamás fue recibido. O tantos casos por el estilo. Claro que esto no quita el interés del tema, centrado en la dignidad del hombre y su libertad de opción aun frente a quitarse la vida.

Hábilmente instrumentada en forma de comedia, la obra de Clark permite definir tipos "puros": la rígida y eficientísima monja; la paciente toda vitalidad e inteligencia que opta por la muerte porque ama la vida; los obreros simpáticos y dicharacheros; el director severo y humano, etc., de tal forma que el público pueda acceder al problema con tanta asepsia como si estuviéramos en el hospital en cuestión y la muerte sólo se tratara de un trámite más a complementar frente a la burocracia.

Siendo así, la puesta se resuelve con algunos trazos profesionales, en el sentido de facilidad técnica para moverse con un espacio convencional, sin sorpresas, sean estas agradables o de las otras. Lo mismo pasa con el sistema de actuaciones, que simplemente podrían caber dentro de las que habitualmente se usan para hacer una telenovela, con sus voces un tanto engoladas y los clichés de costumbre en un elenco encabezado por Silvia Pasquel y Aarón Hernán, y en el que se halla Mario Iván Martínez, a quien se premió recientemente y al que vemos ahora en tres o cuatro roles hacia un camino de la profesionalización que se parece bastante a la mediocridad.

Es un hecho que el teatro comercial ha superado, en algunos casos, la etapa más grosera de la pura evasión y la comedieta trillada, para llevar a escena autores y temas de mayor peso e interés. Sin embargo, es claro que el corte consumista continúa siendo el mismo a pesar de todo y que forma y contenido se amalgaman necesariamente en una unidad que no esconde sus raíces a pesar de los afeites que le pongamos.

Stephanie Salas y Silvia Pasquel en Mi vida es mi vida, de Bryan Clarck, dirección Héctor Bonilla, Poliforum Cultural Siqueiros (Insurgentes Sur y Filadelfia, Col. Nápoles, 536-4522), jueves (20:30), viernes y sábado (19:15 y 21:45) y domingo (17:30 y 20:00 horas). (Fotografías de Luis Fernández Moguel)