FICHA TÉCNICA



Título obra El milagro

Autoría Felipe Santander

Dirección Felipe Santander

Espacios teatrales Teatro de la juventud, del CREA

Referencia Bruno Bert, “A propósito de El extensionista y El milagro. La otra cara de la revolución”, en Tiempo Libre, núm. 394, 26 noviembre 1987, p. 41.




Título obra El extensionista

Autoría Felipe Santander

Dirección Felipe Santander

Espacios teatrales Teatro de la juventud, del CREA

Referencia Bruno Bert, “A propósito de El extensionista y El milagro. La otra cara de la revolución”, en Tiempo Libre, núm. 394, 26 noviembre 1987, p. 41.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

A propósito de El Extensionista y El Milagro
La otra cara de la Revolución

Bruno Bert

Dos obras de Felipe Santander que se mantienen en cartelera, una desde hace años y la otra en reciente reposición, nos llevan a volver a hablar sobre ellas y su circunstancia, a pesar de que en su oportunidad hiciéramos las críticas correspondientes.

Obviamente estamos hablando de El Extensionista y El Milagromateriales que conllevan evidentemente un especial interés para el público mexicano que lo traduce en cifras y presencias. No se trata, claro, del único ejemplo de teatro político que podemos ver en nuestra ciudad y, desde el estreno de El Extensionista hasta hoy han pasado temporadas, suficientes como para que pudiéramos apreciar en nuestros escenarios múltiples manifestaciones de este género con una gran variedad de calidades y maneras de abordaje. Pero Felipe Santander, en estos trabajos al menos, parece haber golpeado un área del espectro de sensibilidad del público especial y diversa, ya que ha logrado una continuidad que no obtuvieron otras obras.

Aún a sabiendas de lo discutible de cualquier hipótesis, podríamos arriesgar algunas en relación al fenómeno constatado de esta permanencia, tanto en lo artístico propiamente dicho como en el entorno histórico social que involucra al público en este caso especialmente significativo por el peso de su presencia.

Los dos trabajos se centran, en última instancia, en el tema de la toma de conciencia, evidenciándose un claro crecimiento de Santander como escritor entre el primero y el último, conjuntados, con Los dos hermanos en un tríptico.

Así, más allá de las peculiaridades ideológicas que pueden o no compartirse hay un estadio de madurez para la presentación artística de las posiciones políticas del autor, constituyendo un ejemplo serio de un género por demás proclive al panfleto. La fluidez del desarrollo, el manejo de climas, la mostración de contradicciones en el interno de los personajes, dan cuerpo y carnalidad a las tesis expresadas con frecuentes incursiones en momento de humor sin caer en esquematismos y estereotipos prefabricados, Pareciera tal vez que la correspondencia con el público tenga que ver justamente con esto, con el respeto que implica tratar al interlocutor como elemento maduro con el que se intenta dialogar más que ilustrar con simplismos. Por lo que tal vez podríamos llegar a pensar que el público mexicano encuentra dos puntos de convergencia con estos espectáculos: por un lado la concordancia política, el asentimiento a la necesidad de una toma de conciencia madura de sus propias contradicciones en el seno de su sociedad, y por el otro que ese momento sea también expresado con la misma sustancialidad en un lenguaje artístico que supere el balbuceo y el diletantismo.

Estando en fechas que conmemoran a la Revolución Mexicana es por demás saludable que coexistan a las formas simplistas y circunstanciales algunas reflexiones teatrales más enraizadas con un compromiso no sólo político sino también artístico. De todas maneras sigue pertinente una reflexión que hiciéramos cuando vimos por primera vez El Extensionista: la obra (y esto es válido también para El Milagro) podría sintetizarse como un ¡basta!, a ciertas situaciones sociales que sólo perderá validez para el público cuando éste haya podido revertir en su realidad esa necesidad que el teatro sólo es capaz de expresar y él de compartir con su presencia. Ya van tres mil y tantos ¡basta!, y aún las cosas parecen no haber cambiado demasiado. ¿No será tal vez tiempo que asumiéramos nosotros lo que hasta ahora sólo compartimos en la voz del autor? En ese momento la obra ya no tendrá sentido que siga dándose, pero habrá cumplido uno de sus cometidos fundamentales.

Escena de El extensionista, de Felipe Santander, dirección de él mismo, Teatro de la Juventud del Crea (Serapio Rendón 76, Col. San Rafael, 5351605), lunes y martes (20:30), domingo (17 y 20 horas).

... Y el milagro, de Felipe 'Santander, dirección de él mismo, Teatro de la Juventud del Crea (Serapio Rendón 76, Col. San Rafael, 535-1605), jueves y viernes (20:30), sábado (17 y 20 horas). (Fotografías de Luis Fernando Moguel).