FICHA TÉCNICA



Título obra El camino rojo a Sabaiba

Autoría Óscar Liera

Dirección Adam Guevara

Elenco Silvia Mariscal, Ramon Barragán

Espacios teatrales Teatro Juan Ruiz de Alarcón

Referencia Bruno Bert, “El camino rojo a Sabaiba”, en Tiempo Libre, núm. 391, 12 noviembre 1987, p. 53.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

El camino rojo a Sabaiba

Bruno Bert

Los textos de Óscar Liera, autor de este El camino rojo a Sabaiba, que está presentando en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, tienen la riqueza sugestiva que ya posee el mismo nombre de la obra, perteneciendo ciertamente a ese "realismo mágico" al que hace mención Alejandra Gutiérrez en el programa de mano. Sin embargo están mucho más cerca de la narrativa que del teatro. Y no porque no estén cargados de sugestiones e imágenes, sino porque las que conllevan son similares en características a las que maneja García Márquez, mucho más propicias a desenvolverse en el tejido de la palabra cuando entra en contacto directo con la imaginación del lector. Lanzadas al espacio teatral deben hallar un correlato corpóreo que, por un lado, es muy difícil que llegue a igualarlas en sugestión, y que por otro provocan el deslizamiento hacia el peligro de una tímida ilustración. Las palabras de Liera tienden a ahogar cualquier imagen teatral; las imágenes de Liera —de existir en escena— harían superfluos a la mayoría de sus textos, vueltos entonces susurros en esa Sabaiba Rulfiana. Es una contradicción que a veces el autor tiene hasta en sus propios montajes.

Vista desde esta perspectiva, la obra podría ser un cuento narrado (como al final mismo se dice), pero entonces con prescindencia de lo propiamente teatral. Adam Guevara asume la dirección de este difícil trabajo y, despojado el escenario de escenografía alguna, apenas con una ambientación, trata, basándose en los actores, de sortear estos escollos. No siempre lo logra, y esto no tanto por la claridad de los mismos —desigual pero con algunas participaciones interesantes— sino porque el texto se vuelve una lluvia densa y pesada que lava las imágenes que en principio pueden lograr algún impacto, en un hablar ininterrumpido y denso que lleva a la estatización sin alcanzar los climas que constantemente proponen los personajes a nivel verbal. Tal vez donde mejor se ve la cualidad de cuento narrado, todo voz e imaginación, es en un larguísimo monólogo de la "siete veces digna Gladys de Villafoncurt", a cargo de Silvia Mariscal. En ese caso, inteligentemente, el director casi paraliza a la actriz, que se entrega totalmente a la sugestión narrativa, llevándonos con ella a través simplemente de las inflexiones de su voz. Pero entonces casi podríamos cerrar los ojos y escuchar, cosa que evidentemente no concuerda demasiado con una propuesta que debiera tender a lo visual como soporte fundamental.

Podríamos entonces ver a El camino rojo a Sabaiba como un planteo que lleve a reflexiones dentro del hacer teatral: el autor en relación al lugar que la palabra debe tener en el total; al director sobre la apropiación del texto para la creación de un mundo en donde su papel exceda el de ilustrador, en última instancia secundarizado, de una propuesta literaria, para hacer emerger en primer plano una "traición creativa" que dé verdadera significación a la labor de los actores y el espacio que ellos ocupan; al escenógrafo la elección clara de una acción a partir de su rol, ya que si bien es perfectamente plausible sustituir una escenografía por una ambientación, ésta debe tener un valor componente de la misma intensidad y calidad que los restantes elementos. En este caso vemos la idea del director, pero en bruto, sin una reelaboración a partir de la creatividad personal. Y si bien la idea es correcta, su plasmación deja un hueco a quien en realidad no existe por haberlo asumido el mismo Guevara.

En definitiva, una propuesta fallida a pesar de contener más de un elemento rescatable.

Silvia Mariscal Ramón Barragán en El camino rojo a Sabaiba, de Óscar Liera, dirección Adam Guevara, Teatro Juan Ruiz de Alarcón, Centro Cultural Universitario (Insurgentes Sur 3000), miércoles a viernes, 20:30; sábados, 19:00 y domingos, 18:00 horas. (Fotografía de Luis Fernando Moguel).