FICHA TÉCNICA



Título obra La tercera soledad

Autoría Adela Fernández

Dirección Adam Guevara

Elenco Silvia Caos, Javier Ruiz, Martha Zamora

Escenografía Anna Irene Meneses

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Referencia Bruno Bert, “La tercera soledad”, en Tiempo Libre, núm. 390, 29 octubre 1987, p. 61.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

La tercera soledad

Bruno Bert

En el remozado espacio del Foro de la Compañía de Shakespeare, se ha estrenado La tercera soledad, de Adela Fernández —hija de Emilio El Indio Fernández— bajo la dirección de Adam Guevara.

La obra está estructurada dentro de la línea del naturalismo estadounidense de los cincuenta, con vagas reminiscencias de Williams y ubicada asimismo en los Estados Unidos. Nos plantea el problema que dio vida en Beverly Hills a una calle que se llama Sunset Bulevar o Bulevar del ocaso, que a su vez nos remite a una famosa película con ese mismo nombre, con un plantel de excepción, y de aquellas mismas épocas.

El tema de la decadencia de las "estrellas". Dos mujeres, dos vidas antagónicas y complementarias, comparten una relación de odio y necesidad encerradas en un pequeño y destartalado departamento de los suburbios. Una ha optado, ya desde años, por no volver a salir a la calle; la otra aún lo hace pero sustituyendo la realidad por la fantasía, y ambas constituyen un cuerpo único que se desgarra en cada contacto, tanto con el exterior que las niega como entre ellas mismas, usando el dolor como único aliciente para seguir existiendo. Un lento transitar hacia la muerte en el que la única figura que comparte los fantasmas de ambas es una especie de bobo o ser muy simple que esporádicamente les trae alimentos y se vuelve juguete de las fantasías desgarrarlas y morbosas de ambas.

Ese retrato de la sociedad estadounidense ha sido recreado en múltiples oportunidades desde ópticas similares. Y si bien no puede decirse que el tratamiento que le otorga Adela Fernández sea especialmente original, tampoco carece de agilidad y habilidad narrativa, mostrando a una escritora con recursos, manejo de climas y con un claro conocimiento de la realidad que describe, ya sea a través de la vivencia directa en cercanía de personajes como los que tipifica, ya sea a través de la abundante literatura y teatro que cubre esos años y tema. La escenografía, de Anna Irene Meneses y el propio Adam Guevara, aprovecha al máximo las posibilidades del pequeño foro, incorporando angulaciones y puertas que generalmente son eliminadas en las puestas que se han presentado allí, logrando con esto una racionalización del espacio que, acompañado por un excelente criterio de ambientación naturalista que no omite elementos poéticos y un brillante juego de luces, prepara un ámbito ajustado a las necesidades de la obra.

El trabajo de las actrices y el del director se ven estrechamente implicados. Silvia Caos y Marta Zamora encarnan a esos dos cuerpos en decadencia y a esos dos espíritus torturados con una decisión y energía que les permite incluso sobrepasar con éxito ciertos momentos débiles de la estructura dramática en que la acción o los textos asumen un carácter circular con peligro a repeticiones sin ascenso de clima. Hay momentos, sin embargo, en que es visible la marcación del director en cuanto al uso del espacio, en una preocupación de trazo correcta en su propuesta pero aún no totalmente asimilado por las actrices, que no siempre parecieran mostrarse cómodas en esa apropiación de los movimientos. Esto —que seguramente se subsanará en el andar de las funciones— no disminuye sin embargo la intensidad de la propuesta global, ni la eficacia del trabajo. Javier Ruiz, que interpreta el papel restante, no pareciera tener claramente diseñado —o tal vez fue marcado así por el director— a ese personaje secundario pero no carente de importancia, y si bien la base en que lo apoya no es incorrecta, sería interesante una mayor profundización en los aspectos emocionales y motrices del mismo. En definitiva: una puesta que —a pesar de los elementos marcados— es suficientemente homogénea y posee un nivel de calidad como para que merezca ser vista y gustada tanto por los nostálgicos como por las nuevas generaciones.

Silvia Caos, Javier Ruiz y Martha Zamora en La tercera soledad, de Adela Fernández, dirección Adam Guevara, Foro Shakespeare (Zamora 7, Condesa, 553-5244 y 553-4642), martes a jueves (20:30), viernes y sábado (19:00 y 21:451, y domingo (17:30 y 20: 15 horas).