FICHA TÉCNICA



Título obra Principio y fin (de una bella época)

Autoría Héctor Mendoza

Notas de autoría Basada en Los tímidos, de Eugène Labiche y ¡Pero no te andes paseando desnuda!, de Georges Feydeau

Dirección Héctor Mendoza

Elenco Jorge Antolín, Dora Cordero, Alejandro Montes, Rodolfo Moreno, Laura Padilla

Espacios teatrales Teatro La Gabarra

Productores Instituto Nacional de Bellas Artes

Referencia Bruno Bert, “Una visión crepuscular de la burguesía”, en Tiempo Libre, núm. 381, 27 agosto 1987, pp. 47 y 79.




imagen facsimilar

imagen facsimilar 2

Referencia Electrónica


Teatro

Una visión crepuscular de la burguesía

Bruno Bert

En La Gabarra, nombre de la pequeña sala del NET (Núcleo de Estudios Teatrales), el maestro Héctor Mendoza estrenó un espectáculo que recibe el apoyo del INBA y se haya dentro del Programa Nacional Itinerante. Le puso como nombre Principio y fin (de una bella época), y en realidad está compuesta por dos obras breves. La primera, Los tímidos, es de Eugene Labiche y está evocada por ubicarse su autor justamente al principio de un género que le dio extensa fama: el vaudeville o teatro de boulevard. Pensar en Labiche es recordar de inmediato su famoso y divertido El sombrero de paja de Italia, sobre todo en aquella desopilante versión que nos legó el cine mudo, obra que es unos diez años anterior a la que ahora nos hace gustar el maestro Mendoza y que nos da un buen panorama de ese tipo de teatro hacia mediados del siglo pasado.

La otra, de George Feydeau, cierra el mismo ciclo en la inmediata preguerra (me refiero a la primera de este siglo, claro) titulándose ¡Pero no te andes paseando desnuda! De este autor solemos recordar más La pulga en la oreja, y para ambos queda claro que la nostalgia los ha resucitado múltiples veces y en algunos casos retransformándolos en clamorosos éxitos de taquilla.

Es interesante en este Principio y fin advertir la evolución de un género (o subgénero, como técnicamente es precisado en el programa de mano), en donde la visión que la burguesía tiene de sí misma en el ámbito de la farsa se va haciendo tanto más cruda y descarnada cuanto más se afirma política y económicamente. Por lo que indudablemente, de las dos, se vuelve más sabrosa la visión crepuscular de Faydeau con su desparpajo frente a la imbecilidad de las normas morales y la corrupción política, en una muestra risible de un sistema de valores que iría al quiebre al paso de unos pocos años en las trincheras de Verdun.

La visión de estos materiales tiene tal vez un especial interés dentro del ámbito donde se presentan, dado que se trata de una escuela de estudios teatrales y allí es doblemente pertinente la reflexión sobre un género, el ejemplo de un manejo del tiempo, de las maneras de un trabajo para el actor, etc., por lo que este pequeño juego de estilo se transforma en un interesante material con la doble finalidad del gusto y lo pedagógico. Y del gusto no solamente por lo que los autores fueron capaces de generar a [p. 79] partir de la palabra y el retrueque de situaciones sino, y tal vez esencialmente, porque ha sido la mano hábil y creativa de un maestro como Mendoza la que impide que muy posiblemente parte de todo aquello nos quedara con un evidente olor a naftalina. Es el director el que maneja un planteo de vestuario donde la ironía se une a lo pertinente y que básicamente genera un ritmo de sostén que no decae y nos lleva en andas de los gags en manos de esos muñecos verosímiles, con sus "apartes" y sus estridencias que nacen de un estilo pero que se vuelven recreación por la agilidad y ligereza de los que interpretan y el profesional manejo de quien los dirige.

En definitiva: un juego sin demasiadas pretensiones pero profesionalmente lanzado y con talento, en un pequeño espacio que irá poblándose de continuar manteniendo la idea de calidad en un lugar alternativo.

Jorge Antolín, Dora Cordero, Alejandro Montes, Rodolfo Moreno y Laura Padilla en Principio y fin, espectáculo escrito y dirigido por Héctor Mendoza, con textos de Labiche y Feydeau, Teatro la Gabarra (Amsterdam 10, esq. Popocatépetl, Col. Hipódromo Condesa, 514-3299), jueves y viernes (20:30), sábados (19:00) y domingos (13:00 horas). (Fotografías de Luis Fernando Moguel).