FICHA TÉCNICA



Título obra Resplandor de muerte y vida

Autoría Joao Cabral de Melo Neto y Chico Buarque de Hollanda

Dirección Roberto D'Amico

Elenco Edmond Astom, Omar Moreno

Vestuario Fabio Chávez

Espacios teatrales Foro Shakespeare

Productores Tania Libertad / ISSSTE

Referencia Bruno Bert, “Foro Shakespeare. Resplandor de muerte y vida”, en Tiempo Libre, núm. 368, 28 mayo 1987, p. 39.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Foro Shakespeare
Resplandor de muerte y vida

Bruno Bert

Morte e vida Severina, la obra de los brasileños Joao Cabral de Melo Neto y Chico Buarque de Hollanda, fue premiada en 1966 en Nancy, Francia, dentro del rubro de Teatro Universitario.

Era históricamente el comienzo de un oscuro periodo en Brasil y, contrariamente, un momento de sensibilización y apertura de los escenarios europeos hacia los espectáculos latinoamericanos que reflejaran su realidad a partir de una cierta confluencia de antropología y folclore. Morte e vida Severina posee ambas cosas, ya que describe las severas (de allí el nombre de Severino para el protagonista) condiciones de vida de un campesino del noreste que emigra hacia Recife y va encontrando "mientras reza un rosario de pueblos y ciudades" que la desesperanza, el hambre y la muerte se hallan instalados por doquier para los de su condición social. Pero este viaje y estos descubrimientos —que transforma claramente a la anécdota en una parábola social que involucra a miles de anónimos "severinos"— están ubicados dentro de una estructura de danzas y canciones que, a pesar de sus letras mordaces y de clara crítica social conservan un brillante colorido y una fuerte predominancia de vida. Miseria y explotación contadas con ese sustrato carnal que vemos con frecuencia en los carnavales, especialmente en los de Recife y Bahía y que tienen su correlato cinematográfico en aquel hermosísimo Orfeo negro de Camus que ya debe estar cumpliendo iguales o parecidos años que el espectáculo que nos ocupa.

Tania Libertad y el ISSSTE han apoyado la presentación en el Foro de la Compañía de Shakespeare de una versión local con el hombre de Resplandor de vida y muerte bajo la dirección de Roberto D'Amico. Nos resulta imposible hacer cotejos puesto que no hemos visto aquel lejano original, pero podemos suponer como casi irreproducible esa energía vital tan propia de los brasileños, sobre todo cuando éstos la relacionan con su historia a través de la música y la canción. De hecho, lo que vemos tiene unas bellas coreografías bien acompañadas por música en vivo y un desempeño sobre todo coral que hacen grata la visión del espectáculo, pero el conjunto carece, tal vez simplemente por una cuestión de nacionalidades e idiosincrasia, de esa fuerza primal y contagiosa que conocemos todos los que hemos vivido, así sea por breve tiempo, en algunas ciudades del país del sur y que suele estar apegada no sólo a la fiesta, sino también a los ritos religiosos y a la muerte, componentes todos que se encuentran en Resplandor de vida y muerte.

Paradójicamente los dos elementos más débiles de la actual puesta se encuentran en los que contrariamente debieran constituirse en puntales sostenedores del trabajo: el actor Omar Moreno como Severino, y el bailarín Edmond Astom, que asume diversos roles solistas. En ambos casos es el convencionalismo lo que ataca su trabajo. En el primero porque se vuelve un narrador tan poco comprometido con lo vital, que se nos desplaza del interés; en el segundo porque, al menos a mi gusto, su indudable destreza y habilidad en la danza no se encarnan en formas que tengan que ver con lo presentado (a pesar que él mismo es el coreógrafo) quedando como una especie de ilustrador preciosista, en realidad ajeno a lo medular, que se desplaza aéreamente por un espacio sediento de carnalidad y de apetencias terrenales.

Es en cambio el elemento coral, como apuntábamos antes, y también el musical, los que llevan el grueso del bios, de la vida del espectáculo, con momentos francamente interesantes, como el de las vecinas, que logra instalarnos en un clima y tono que se desearía de base para todo el trabajo.

Careciendo acertadamente de escenografía, los elementos de sostén visual están dados por los trajes. El vestuario, a cargo de Fabio Chávez, tiene un carácter contradictorio ya que conjuga algunas texturas y formas de gran belleza y pertinencia temática, como los primeros en ser presentados, o el de las vecinas, las muertes, etc., con otros asombrosamente poco creativos, como el de los sepultureros, o francamente deslucidos a pesar de su aparatosidad, como algunos de los que porta Edmond Astom. La dirección de D'Amico conlleva esta dualidad que vamos mencionando, por lo que en última instancia se hace responsable de nuestro goce por los aciertos logrados y también de nuestro asombro ante las carencias que debilitan la eficacia de un trabajo que sin embargo es grato de ser visto y apreciado.

Escena de Resplandor de muerte y vida, espectáculo de Roberto D'Amico, Foro Shakespeare (Zamora 7, Condesa 553-5244), domingos 20:30, lunes, martes y miércoles, 19:30 y 21:30 horas. (Fotografía de Luis Fernando Moguel).