FICHA TÉCNICA



Título obra Examen de maridos

Autoría Juan Ruiz de Alarcón

Dirección Germán Castillo

Elenco Anna Silvetti

Escenografía Germán Castillo

Iluminación Kleómenes Stamatiades

Vestuario Kleómenes Stamatiades

Espacios teatrales Teatro Juan Ruiz de Alarcón

Referencia Bruno Bert, “El examen de maridos”, en Tiempo Libre, 26 marzo 1987, p. 36.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Examen de maridos

Bruno Bert

Hemos podido ver en el Juan Ruiz de Alarcón une obra —ahora repuesta— del autor que da nombre a ese teatro bajo la dirección de Germán Castillo, recientemente nombrado titular de la Dirección de Teatro del INBA. Se trata de Examen de maridos, una comedia de "carácter", con algunos elementos de las de enredos, tan típicas las unas como las otras en el Siglo de Oro Español donde se inscribe la producción breve pero sustancial de este autor hispano-mexicano tan zaherido por las burlas de Lope, Quevedo y otros grandes contemporáneos suyos tanto por sus aspiraciones nobiliarias corno por su defecto físico.

Como afirma Castillo en el programa de mano, a este autor se le ha montado desde las más disímiles perspectivas y es un "'preferido" al que se ha echado mano para experimentaciones teatrales del más variado tipo. En este caso no escapa a esa circunstancia y la adaptación presentada cuenta no sólo con una puesta ágil en lo que hace el uso del espacio y a la concepción escenográfica, sino que también tiene la característica de haber sido utilizadas sólo mujeres en el elenco.

No nos resulta muy claro el porque de esta elección, aunque podemos suponer que está en relación al valor entre los sexos que maneja la temática y que queda doblemente satirizado a través de las actrices interpretando papeles masculinos.

Es particularmente atrayente la propuesta escénica por una funcionalidad no exenta de belleza que se debe al mismo Castillo, que con la utilización de paneles desplazables va marcando perfectamente las áreas en forma que aligera los contextos y centra la atención sobre el juego de los actores y el valor de los vestuarios y tocados, estos sí no estilizados pero sí "teatralizados", aportando al diseño de época la creación de climas con el imperio de colores claros y un barroquismo que capta esencias de la comedia más que rescata el detalle histórico. Estos ropajes, realmente llamativos y de un agradable gusto y pertinencia en el espectáculo, son creación —junto con la iluminación — de Kleómenes Stamatiades.

El trabajo de las actrices es parejo y sostenido, tanto en las caracterizaciones que cada una asume como en el ritmo necesariamente ligero y dando valores al texto que tanta importancia tiene en una obra de este tipo. Pero si es grato el trabajo de las mismas tomado en general, se distingue entre ellos el de Anna Silvetti, en el papel protagónico de Doña Inés, la examinadora de tantos pretendientes, que uniendo al valor del gesto y la palabra un particular juego casi de máscara con gran importancia de la mirada, recrea un tipo que se vuelve eje no sólo por imperio del autor sino también por la aportación de la actriz a la que no podemos dejar de seguir cada vez que se presenta en escena. Los sonidos y músicas del espectáculo, interpretados en vivo por un habilidoso trío también femenino —es otro factor que gratifica facilitando esos ya desacostumbrados tres actos de la obra de Alarcón. Podríamos decir que este Examen de maridos se encuentra a mitad de camino entre una puesta ortodoxa y una experimentación atrevida. Pero ese medio, en general no muy benéfico, da buenos resultados en este permitiendo retener el sabor de lo clásico sin tener que además soportar su parte anacrónica e indefectiblemente aburrida. Germán Castillo es un director prolífico que debe haber montado media docena de obras en el último año, incluyendo autores tan heterogéneos como Ionesco, Pirandello, Lorca, Bocaccio, Alarcón,... y no siempre con fortuna a mi entender, que lamento sin embargo no haber visto una Bernarda con la compañía Veracruzana muy elogiada por muchos que tuvieron oportunidad de gustarla tanto aquí como en la Muestra Nacional de Monterrey. De las vistas indudablemente ésta es la puesta más interesante y más elaborada como producto de conjunto. Aprovechamos para felicitarlo tanto por ella como por su nuevo cargo en Bellas Artes, verdadero desafío del que todos deseamos airosos y renovadores resultados para estos tiempos difíciles de nuestro teatro.