FICHA TÉCNICA



Título obra ¡Ay cuauhtémoc no te rajes!

Autoría Héctor Ortega

Dirección Héctor Ortega

Elenco Rocío Muñoz, Héctor Ortega, Teresa Lagunes

Espacios teatrales Teatro Fru Frú

Referencia Bruno Bert, “¡Ay cuauhtémoc no te rajes!”, en Tiempo Libre, núm. 355, 26 febrero 1987, p. 39.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

¡Ay Cuauhtémoc no te rajes!

Bruno Bert

El teatro tradicional de la revista, la carpa, las tandas, los llamados géneros chicos que tan bien fueran investigadas por el maestro Merino Lanzilotti, producen periódicamente entre los artistas e intelectuales fuertes brotes de nostalgia que se traducen en la práctica a través de la reposición o el montaje de experiencias similares. Tanto en un caso como en el otro resulta interesante que los creadores mexicanos intenten recuperar aquello que está en las raíces del espectáculo popular, tan de frente a la coyuntura y al sentido muchas veces ácido del humor y el amor del pueblo por las cosas que le duelen y pertenecen.

Sin embargo, en general, el problema que suele encontrarse en estas reminiscencias es que las formas impiden llegar al fondo. Quiero decir con esto que lo que se desempolva y reacondiciona es el "cómo" en lugar de preocuparse de lo único realmente importante que son las sutiles relaciones que se dan al interno de un tipo de trabajo y mantienen a este vivo y apropiado para el público. Por otra parte cabe lo que nos comentaba el maestro Lanzilotti el día que vimos una función de Las tandas del Tlancualejo a mediados del año pasado. En aquel entonces él puntualizaba con una clara visión del fenómeno que en sólo la década que mediaba entre el estreno de ese espectáculo que fuera un gran éxito y esta reposición, se había producido claramente un cambio en los gustos del espectador y que este ya no recibía lo mismo de la misma manera: muchos de los gags que fueron reideros dejaban ahora a la gente indiferente, al igual que alusiones y juegos verbales que no lograban la relación de comunicación y complicidad que antes fuera tan efectiva.

Héctor Ortega en el programa de mano de ¡Ay Cuauhtémoc no te rajes! se pregunta: "¿Qué pasó con el teatro de revista en México? ¿Qué sucedió con ese género eminentemente popular y de enorme fuerza crítica? Se fue o lo fueron..." Es decir que el autor y director de este trabajo que hoy podemos ver en el Fru-Fru es también claramente consciente que está trabajando sobre las sombras, sobre los fantasmas de algo que ya no existe, al menos de la manera en que la nostalgia nos lo trae. En lo personal siento que convocar a los fantasmas es algo no demasiado práctico salvo para la complacencia —perfectamente válida en ese caso— del propio artista.

Pero así no se logran las resurrecciones. Y en todo caso ¿Importa resucitar lo que ha muerto? La multiplicación de ese tipo de espectáculos no establece un renacimiento del teatro popular en las formas que mencionamos, sino que justamente por lo contrario certifica su total y definitiva desaparición y puntualiza la necesidad de algo que lo sustituya.

Todo lo dicho no quita que el espectáculo montado por Héctor Ortega tenga momentos felices en su cabalgata por la historia de México desde lo prehispánico hasta la actualidad, y que los actores, guiados por el mismo Ortega que aporta su indiscutible capacidad histriónica, no formen un juego visualmente grato con momentos de chispeante humor, sentido de crítica y buen ritmo. Todo esto está, como también la intención sincera y respetuosa por lo propio tanto artístico como histórico. Pasa simplemente que el tiempo pasa, y valga la cacofonía porque un poco de eso se trata, y la intención de los artistas se topa con lo inevitable.

Sin embargo, cuando una preocupación y una necesidad existen en ellos seguramente brotarán nuevas ramas y frutos que tal vez no se reconozcan a primera instancia —la teoría siempre va a la zaga de la realidad— como del mismo intrépido árbol de aquel teatro popular, pero que lo serán porque en definitiva son las formas que el pueblo adopta para continuar el diálogo con esa historia que él mismo, contradictoriamente muchas veces, va construyendo a diario.

Rocío Muñoz, Héctor Ortega y Teresa Lagunes en ¡Ay Cuauhtémoc no te rajes!, de Héctor Ortega, dirección de él mismo, Teatro Fru Fru (Donceles 26, Centro, 521-6012), martes a jueves 20:30; viernes y sábado 19:00 y 21: 15; domingos 18:00 y 20: 15 horas. (Fotografía de Luis Fernando Moguel).