FICHA TÉCNICA



Título obra La casa de Bernarda Alba

Autoría Federico García Lorca

Dirección José Solé

Elenco Nati Mistral, Blanca Torres

Escenografía David Antón

Grupos y compañías Compañía Nacional de Teatro

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Referencia Bruno Bert, “Oficio, comedimiento, La casa de Bernarda Alba”, en Tiempo Libre, núm. 350, 22 enero 1987, p. 31.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Oficio, comedimiento
La casa de Bernarda Alba

Bruno Bert

De su última trilogía trágica, La casa de Bernarda Alba fue la obra que García Lorca nunca llegó a ver montada. En una paradójica compensación es una de las que con más frecuencia se reponen, tal vez porque en ella el genio del dramaturgo encuentra los elementos más depurados, más maduros y es de las que mejor lo representan. Esa conjunción de una moral asfixiante y una visión económica semi-feudal imperante en aquella España es al mismo tiempo el meollo de su obra y el detonante de una guerra que le costó la vida en manos de los representantes más conspicuos del mundo encarnado por Bernarda Alba.

Hoy tenemos la oportunidad de ver una versión montada por el maestro José Solé con la Compañía Nacional de Teatro del INBA. La visión estrictamente realista del director (hay que recordar que a pesar que la obra tiene esa matriz impuesta por el mismo Lorca en muchas oportunidades ha sido montada desde otras perspectivas utilizando incluso hombres en los roles fundamentales para acentuar los símbolos que están implícitos en sus figuras) se ve apoyada por una estructura escenográfica a cargo de David Antón, impecable en su naturalismo aunque tal vez no demasiado fiel al espíritu y clima del drama, en cuanto que este destila encerramiento, opresión y oscuridad, mientras que la estructura presentada es luminosa, de una notable amplitud y mucho más abierta al sosiego que al agobio, el que tal vez podríamos rescatar solamente por las pesadas puertas de los cuartos que nos recuerdan bastante a las de las celdas de un claustro.

Esa divergencia de climas tiende también a suavizar la concepción del personaje de Bernarda, de la cual la casa es su proyección externa. En este caso el personaje, a cargo de Nati Mistral, aún conservando las asperezas que naturalmente ya se encuentran en el texto y en las situaciones, está despojada de ese hieratismo con que se la suele representar hasta llevarla a un símbolo del poder y el despotismo. Transformada ahora simplemente en una mujer cuya dureza sea consecuencia del entorno se acerca a las intenciones que nos comenta el programa: "Bernarda no aparece como verdugo, no es más que otra víctima del arraigado y vetusto 'sentido ibérico del honor '. La actriz asume con efectividad este cometido y su construcción es convincente. Pero entendemos que de esa manera, dándole toques y comportamientos que a veces incluso despierta la simpatía o la risa del público, se pierde una polarización, y justamente la más importante, ya que siendo la casa un mundo cerrado, un microcosmos, Lorca resume en ella a todos los representantes del conflicto y obviamente ubica a Bernarda como regidora. Rebajado uno de los polos, por natural consecuencia lo mismo ocurre con los demás, como en el caso del personaje de María Josefa, la madre loca de Bernarda, que sería la aérea poesía de su contracara; o la de Poncia, esa enorme fuerza de quien no se atreve a rebelarse por su doble compromiso moral y económico y mastica al mismo tipo el odio y la sumisión, el deseo de destruir ese mundo y la necesidad de perpetuarlo.

Sin embargo, dentro de la concepción establecida por el director, la presente puesta de La casa de Bernarda Alba cumple su cometido, secundada además por el trabajo de las actrices que interpretan a las hijas, ese coro diferenciado donde se van reflejando las alternativas de la represión y la mentira.

El enorme oficio del maestro Solé, del que hemos visto tantos y tan excelentes montajes, encuentra aquí un espacio más de lucimiento, y aunque tal vez no sea el producto más representativo de su talento, logra darnos una atrayente visión de la obra Lorqueana.

Nati Mistral y Blanca Torres en La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, dirección José Solé, Teatro del Bosque (atrás del Auditorio Nacional, 520-4322), martes a sábado 20:30; domingos 18:00 horas.