FICHA TÉCNICA



Título obra María santísima

Autoría Armando García

Dirección Luis de Tavira

Elenco Lourdes Villarreal, Virginia Valdivieso

Grupos y compañías Centro de Experimentación Teatral del INBA

Espacios teatrales Teatro El Galeón

Referencia Bruno Bert, “María santísima. Etnia universal”, en Tiempo Libre, núm. 340, 13 noviembre 1986, p. 41.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

María Santísima
Etnia universal

Bruno Bert

Los espectáculos que hasta ahora hemos visto presentados en El Galeón, transformado en sede del Centro de Experimentación Teatral del INBA, siempre han tenido, allende las preferencias particulares, un nivel de profesionalidad y un marco de experimentación formal suficiente como para salvaguardar el nombre de la institución. Lo mismo pasa con María Santísima, la obra de Armando García que bajo la dirección de Luis de Tavira se está dando en rotación con las que constituyen el repertorio del CET. Sin embargo, y una vez aclarada esta primera salvedad, tenemos que reconocer que es el producto más débil de los cuatro que hemos podido apreciar. Y extrañamente su debilidad no está causada, al menos bajo nuestra opinión, por un factor en particular, sino que el cuerpo se halla minado en la totalidad y es, si fuéramos a buscarle una analogía, como Margarita Gautier: un ser que conserva belleza y encanto sin poder, no obstante, ocultar su tisis.

Esta ambigüedad parte del mismo soporte textual, que si bien se muestra como abierto y permeable a las sugerencias del director en cuanto introductor de su mundo personal, no es homogéneo en su consistencia dramática. Sobre esta urdimbre dispareja Luis de Tavira -va construyendo una narración con imágenes a veces muy bellas, pero casi siempre con una pérdida notoria del ritmo, que se hace, no lento y exasperante como tal vez pediría la obra, sino discontinuo y con tramos de laxitud. A su vez hay un abuso de los efectos, como una delectación, que si bien es frecuente en Tavira, casi siempre la ha manejado con acierto, no encubriendo sino creando momento de un especial clima y una indudable magia, mientras que en este caso se nos aparecen sobre un fondo casi vacío (y obviamente no me estoy refiriendo a la escenografía) como fuente de pirotécnicas que por su reiteración pierden fuerza e interés. Incluso —como en el caso del final— se ve una extraña pérdida del uso de la analogía para mostrar un clímax, recurriendo casi a una ilustración que desdice tantos momentos del mismo director en otras obras, donde su talento se ampliaba evitando lo obvio y hallando sinónimos visuales de una indudable calidad y sugestión.

En lo que hace a los actores, da por momentos la sensación que no se está trabajando con ellos, sino a pesar de ellos, en voces que, en vez de amalgamarse, se ven como encontradas y donde se disocia visualmente la labor del director y la del actor como en campos de pertenencia separados y con sólo puntos de encuentro esporádicos y realmente creativos.

El desarrollo anecdótico nos presenta un pueblo, posiblemente ubicado en la época de las guerras cristeras, que en un momento determinado, y bajo el liderazgo de su cura y un civil, recogen todas sus pertenencias —incluyendo las cenizas de sus muertos y sus fantasmas— y marchan al desierto en busca de una nueva tierra en la que arraigar. Los caudillos y las jerarquías eclesiásticas se lanzan en pos de ellos hasta cercarlos en el momento final, con las lógicas consecuencias que incluyen actitudes de heroísmo que recuerdan hechos como Masada o Numancia. Sin embargo, una deliberada imprecisión temporal da mayor trascendencia para una lectura no estrictamente anecdótica sino de búsqueda de raíces. Así como sus personajes se vuelven, en sus diversas actitudes, genéricos a la nacionalidad mexicana más allá de las etnias que la constituyen, incluyendo factores de reminiscencia tanto bíblica como de la variada y riquísima antropología nacional. Entendemos entonces que, a pesar de las debilidades que hemos apuntado, existe realmente en María Santísima esa "pretensión de llevar al campo de la creación escénica la conciencia de una cultura propia en el curso de la solidaridad universal" que expresan sus autores en el programa de mano y que, justamente por tratarse de un espacio de experimentación, ha valido la pena del riesgo de esta puesta ya que en el contexto del CET puede constituir una piedra más en esa búsqueda de un lenguaje propio y definitorio.

Lourdes Villarreal y Virginia Valdivieso en María Santísima, de Armando García, dirección Luis de Tavira, Centro de Experimentación Teatral del INBA, Teatro El Galeón (atrás del Auditorio Nacional, Reforma y Campo Marte, Chapultepec, tel. 520-48-60). La obra recién fue presentada, pero próximamente será repuesta. (Fotografía de Luis Fernando Moguel.