FICHA TÉCNICA



Título obra Tamara

Autoría John Krizanc

Notas de autoría Federico Sánchez y Enrique Gómez Vadillo / traducción

Dirección Enrique Gómez Vadillo

Elenco Sergio Bustamante, Adriana Roel, Helena Rojo

Referencia Bruno Bert, “Tamara. Amor por D’anunzio”, en Tiempo Libre, 6 noviembre 1986, p. 37.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Tamara
Amor por D'Anunzio

Bruno Bert

México es un espacio fértil para la imaginación, así que no es de extrañarse que se planteen en su perfil teatral experiencias no muy frecuentes, al menos en nuestro medio.

En una casona de insurgentes Sur, un grupo de actores encabezados por Sergio Bustamante, Adriana Roel y Helena Rojo, la dirección de Gómez Vadillo, proponen la escenificación de un día en la vida del poeta italiano Gabriele D'Anunzio, en el espacio múltiple de su palacio del "Vittoriale", junto al lago de Garda.

La obra que toma el nombre de Tamara, pertenece a Johon Krizanc; en ella, un grupo de no más de cien espectadores (el día que nos tocó verla éramos muchos menos y eso favoreció un clima de integración) es introducido a la casa y se les provee de un "pasaporte", una copa de Champaña y las advertencias respecto a las reglas del juego. Éste, esencialmente consiste en seguir en sus desplazamientos al actor que más nos atrae o al personaje que más nos interesa, provocando esta circunstancia que haya alrrededor de ocho acciones simultáneas en más de un momento y que cada espectador-invitado pueda entretejer una historia convergente pero distinta en cuanto a los conflictos del personaje que siguió, sea el mismo D'Annunzio o, en su extremo opuesto, a alguno de los sirvientes de la casa, pasando por los invitados de la noche, que es la del 10 de enero de 1927. Así, en grupos que se van entrecruzando, pasamos por las distintas dependencias mientras hilamos las motivaciones y complicidades que unen a los integrantes de ese mundo.

El estilo del espectáculo produjo comentarios de comparación, en cuanto a estructura, a una experiencia similar hecha por Ronconi, que luego de trabajar para públicos multitudinarios montó una obra de gran intimidad y similares características formales. A mitad del trabajo se hace un entreacto y los espectadores pasan a un bufet en el jardín donde pueden encontrar una cena fría acompañada por un buen vino blanco. Obviamente es el tiempo aprovechado para intercambiar opiniones entre amigos que se dispersaron siguiendo a sus preferidos; atar cabos sobre las distintas historias y urdir nuevas y posibles complicidades.

Los vestuarios son muy bellos —sobre todo los femeninos— y la adecuación de la casa, aunque no totalmente fiel, trata de mantener el espíritu de la época con un mobiliario al tono con los gustos de aquel sibarita que fue D'Anunzio.

Las actuaciones, vistas en este caso desde el interno mismo y a una distancia de absoluto contacto con el actor, son en línea generales interesantes, con momentos especialmente logrado en el caso de alguno de los protagonistas.

En lo que hace a Bustamante —que interpreta al "Comandante"—, pensamos que tal vez el director no supo aprovechar el natural talento histriónico del actor y lo acercó a una "cotidianidad" de comportamiento que no era la usual en el mismo D'Annunzio, tan dado a la actuación desemesurada y a una real pasión por los efectos en cada gesto de su vida que el construía con la delectación de un gran actor de la época. Tal vez Vadillo fue guiado por la proximidad extrema del espectador, pero sentimos que una mayor conciencia de "actuación" hubiera favorecido al personaje, que parece como pintado para un actor como Bustamante.

La obra en sí, en cambio, no resulta del todo eficaz y son demasiados los estímulos y cambios como para abocarnos demasiado a ella. Tal vez el verla en más de una oportunidad ayudaría para comprender mejor pasando por escenas que naturalmente uno no ha podido presenciar por haber optado por otras. Las oportunidades para ésto no son sin embargo demasiado frecuentes porque, naturalmente; el precio está a la altura del palacete D'Annunziano; pero, después de todo, es claro que Tamara no está concebido como espectáculo de masas, y sus destinatarios naturales tal vez puedan gustar de repetir la experiencia.

Helena Rojo y Sergio Bustamante en Tamara de John Krizanc (traducción Federico Sánchez y Gómez Vadillo), dirección Enrique Gómez Vadillo, casa particular en Insurgentes Sur 1565, San José Insurgentes, tel. 660-3130), martes a jueves a las 20:30; viernes y sábado 19 y 21:30 y domingos a las 19 horas. (Fotografía de Luis Fernando Moguel).