FICHA TÉCNICA



Título obra El balcón

Autoría Jean Genet

Dirección Georges Lavaudant

Elenco Luis Rábago, Fernando Rubio, María Eugenia Ríos, Laura Aragón

Escenografía Jean-Pierre Vergier

Iluminación Jean-Pierre Vergier

Vestuario Jean-Pierre Vergier

Grupos y compañías Centro de Experimentación Teatral del INBA

Referencia Bruno Bert, “El balcón. Imagen y palabra”, en Tiempo Libre, núm. 337, 23 octubre 1986, p. 37.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

El balcón
Imagen y palabra

Bruno Bert

Dentro de los planes de trabajo del CET (Centro de Experimentación Teatral del INBA) se incluyó la puesta de una obra francesa a cargo de un director de esa nacionalidad invitado a nuestro país con tal fin. La obra elegida fue El balcón de Jean Genet (1910-1986) y el artista designado es Georges Lavaudant, contando para el efecto con el equipo de actores del CET y a Jean-Pierre Vergier para la iluminación, vestuario y escenografía.

La figura de Genet es ampliamente conocida, sobre todo a partir de 1952 cuando Jean-Paul Sartre publicara su famoso San Genet: comediante y mártir, y su obra, aunque bastante breve (apenas cinco piezas escritas entre 1947 y 1961) se la considera como capital dentro del teatro francés y de considerable peso en la dramaturgia mundial contemporánea. Su biografía es llamativa por la abundancia de elementos de marginación que la pueblan: abandono de su madre, orfelinato, correccional, Legión Extranjera, cárcel, robo, prostitución, homosexualidad... hechos que obviamente constituyen el núcleo de su concepción como dramaturgo: "Nunca —nos dice Jean Magnan— se alinea junto al fiscal, nunca nos habla del pederasta, del ladrón, sino siempre desde el pederasta, desde el ladrón". En todas sus obras el juego teatral; la representación, parece cobrar a través del parecer, del jugar a ser, una importancia mayor que la vida misma, a través de la ambigüedad de los roles que a la vez evaden y definen. Es, por lo tanto, el suyo, un teatro de grandes imágenes sustentadas por un universo de palabras, ya que el texto, el discurso, se vuelve estructura indisoluble de esa especie de danza macabra, solitaria y, autocontemplativa que son sus personajes: "Si oponemos la vida al teatro —escribía Genet a Blin — significa que nosotros intuimos que el teatro es un lugar cercano a la muerte, en el cual todas las libertades son posibles". Dramaturgo entonces en el umbral de la muerte, dramaturgia de la frontera que se desliza entre nuestro presente y nuestro porvenir.

El balcón fue compuesta por Genet en 1956 y estrenada por Zadek en Londres al año siguiente. Podríamos, dentro de un manejo primario de las interpretaciones, decir que se trata de la lucha de clases en los países capitalistas, dentro de la estructura anecdótica de los personajes que pueblan el burdel regenteado por Irma. Sin embargo, evidentemente, pueden optarse por diversos caminos de acercamiento y como se trata de un juego de espejos las lecturas pueden diversificarse sin perder las constantes que caracterizan la obra de Genet y que mencionábamos más arriba.

La puesta de Lavaudant, sin llegar a revolucionar la concepción de montaje con que suele acercarse a este autor francés, maneja climas y espacios con la necesaria creatividad como para permitirnos no sólo la apreciación del texto, tan importante en Genet, sino también su correlato de imágenes, con todo el barroquismo visual que debe acompañarlas. A esto contribuye indudablemente tanto el vestuario, de una burlona pero calificadísima pertinencia entre lo decadente y lo vulgar, como el diseño escenográfico, simple pero preñado de sugestiones y de acertado estilo.

La actuación del equipo del CET no desdice sus presentaciones anteriores y se muestra sólida, con momentos verdaderamente brillantes como por ejemplo la del general con su yegua de batalla donde Luis Rábago y Fernando Rubio logran uno de los momentos más interesantes del espectáculo.

Bienvenida entonces esta cuarta puesta del CET en la polémica pero siempre interesante voz de Jean Genet.