FICHA TÉCNICA



Título obra Bodas de sangre

Autoría Federico García Lorca

Dirección Óscar Morelli

Elenco Mariana Hinojosa, Claudia Guzmán

Espacios teatrales Teatro del Polyforum Cultural Siqueiros

Referencia Bruno Bert, “Bodas de sangre. Queda grande Lorca”, en Tiempo Libre, 16 octubre 1986, p. 39.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Bodas de sangre
Queda grande Lorca

Bruno Bert

Federico García Lorca fue asesinado por el franquismo al principio mismo de la Guerra Civil Española, en su Granada, en agosto de 1936. Es decir que acaban de cumplirse cincuenta años del hecho. En su homenaje Óscar Morelli ha montado en el Polifórum Bodas de Sangre, en el espacio superior a la sala circular, donde se encuentra el magnífico mural de Siqueiros La marcha de la humanidad y que recibe ahora el nombre de Foro Universal. Se trata de un espacio no propiamente teatral ya que está concebido, con su plataforma giratoria y su especial iluminación, para la apreciación de la obra escultopictórica de Siqueiros, demasiado potente en sus enormes imágenes como para querer contraponer otras que puedan competirlas, no estando además condicionada en cuanto declive y acústica para una óptima visión de teatros. Se trata indudablemente de un bellísimo espacio para una obra inconmensurable, pero uno y otra están tan consustanciados entre sí que francamente consideramos inconveniente destinarla a otros fines, ya que lo que allí hagamos resultará minimizado por el entorno, salvo que se lo incorpore, como no es el caso de lo que acabamos de ver.

En lo que hace a Bodas de sangre, la obra fue escrita por el poeta español tres años antes de su muerte, y se integra a la trilogía que también comprende a Yerma (1934) y La casa de Bernarda Alba (1936). Es decir que se trata de una de sus piezas más maduras en donde, como en las otras dos, desarrolla variables del tema del amor en tono de tragedia y pinta al mismo tiempo, con toda la fuerza y poesía que sólo da el talento y un profundo dolor por su suelo, las enquistadas estructuras morales y sociales de la España cuasi feudal de su tiempo. Tan notorios son ambos sesgos que en el momento de montaje podemos elegir la prioritarización de uno u otro. De hecho, en la experiencia que Rubén Paguaga hiciera hace alrededor de un año con esta misma obra en los sótanos de la Facultad de Arquitectura, era el elemento del poder y de las relaciones sociales el que salía a relucir en primer plano, quedando el tema del amor claramente supeditado a las fuertes imágenes de la miseria y de las relaciones fascistas emergentes de esa sociedad.

En la puesta de Morelli, por el contrario, son las pasiones las que emergen prioritariamente, haciendo subyacer a la trama cerrada de los valores sociales en un plano de fondo, que enmarca y sólo secundariamente ayuda a explicar la tragedia.

En realidad no importa determinar la vigencia de una u otra visión de la obra lorqueana, siempre y cuando cada cual pueda contener la síntesis creativa del director sin desvirtuar ni banalizar la inmensa fuerza del texto dramático y las enormes imágenes poéticas que este contiene.

No conocemos los entretelones de esta puesta de Morelli, pero pareciera una reelaboración de una anterior de la misma obra que viéramos también en el Poliforum, pero en la sala circular, hace apenas unos meses y bajo la dirección de Rafael Ruiz de Velazco. De hecho reconocemos a varios de los actores y en los mismos roles, que son los principales, excluyendo el caso de la novia en donde Claudia Guzmán ocupa el lugar que dejara Tina Romero. Comparativamente, la actual versión es superior a la anterior en cuanto que limpia ciertos escollos de dirección verdaderamente graves y sustituye, en los roles secundarios, a los elementos más débiles que aquella contenía. Sin embargo, y aun así la propuesta formal y las actuaciones están por debajo de ese exquisito andamiaje sonoro que es el texto y que aquí resulta demasiado grande para los que lo han encarado, no pudiendo ninguno de los dos llenarlo de la belleza y energía que Lorca exige. De esta manera se nos vuelve sólo una propuesta que apunta pero que no llega a nuestras emociones sino en breves y aislados momentos de pathos escénico. Valga al menos el compartido homenaje al poeta granadino.

Mariana Hinojosa en Bodas de sangre, de Federico García Lorca; dirección, Óscar Morelli; Foro Universal del Polyforum Cultural Siqueiros (Insurgentes Sur y Filadelfia, Col. Nápoles, tel. 536-4520/24); jueves, 17:00; viernes y sábado, 17:00 y 20:00 y domingos, 17:00 horas. (Fotografía de Luis Fernando Moguel).