FICHA TÉCNICA



Título obra Paulette y Paulina

Autoría Anna María Buompadre

Dirección Alejandra Gutiérrez

Elenco Dunia Zaldívar, Martha Patricia, María Alamela

Escenografía Cristina Souza

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Bruno Bert, “Paulette y Paulina. Pieza de alcoba”, en Tiempo Libre, núm. 335, 9 octubre 1986, p. 39.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Paulette y Paulina
Pieza de alcoba

Bruno Bert

En el Teatro El Granero, Alejandra Gutiérrez ha repuesto el espectáculo Paulette y Paulina de Anna María Buompadre, con Dunia Zaldívar, Martha Patricia y María Alamela. Como vemos, todo un equipo de mujeres para tratar un tema que les es propio: la función de la mujer en la pareja. De inmediato recordamos otra propuesta similar que aún se encuentra en cartelera: Rosa de dos aromas, con otro equipo femenino (salvo el autor ya que en este caso es del maestro Carballido) y con preocupaciones afines. Pero si en ésta última hay una propuesta "libertaria", en la que hoy nos ocupa se halla sólo la exposición del problema, tal vez manejado únicamente hasta allí porque tanto Paulina (la esposa) como Paulette (la amante) han ya abandonado al hombre o se encuentran en los tramos finales de la relación, y lo que se analiza es el desarrollo que ha llevado y la posibilidad de repetición a través de una tercera que aún no surge en el horizonte pero que parece simbólicamente presagiada por el atractivo que el ausente protagonista ejerce en la hija y que podría ser trasvasado a cualquier nueva conquista del ya maduro Poncho.

Tanto Paulina como Paulette han vivido en la pareja una situación de inferioridad y compensatoriamente en este sentido la tesis avanza un paso sobre la de Carballido: allí uno de los ejes principales era la dependencia económica real o mentalmente condicionada a pesar de la labor productiva de las dos mujeres. Aquí no: la esposa sí sufrió una subordinación de este tipo y por ella soportó determinada cantidad de humillaciones hasta decidir por el abandono; pero en el caso de la amante, una psicóloga, ésta tiene bien claro que ha asumido al hombre y al contrario de la relación anterior es ella la que lo mantiene, sintiéndose por esto liberada de ciertos compromisos de fidelidad hasta el alejamiento por desinteligencias. Pero en ambas lo que las retiene apegadas a Poncho es una situación de afectividad y en últimas instancias de sexo, que en cambio no parece funcionar en igual medida para el hombre, y si bien reconocen como falsa la imagen cultural de consumo representada por la letra de una canción de José José, las dos se ven unificadas más allá de las diferencias de clase y de cultura en sus relaciones como mujeres, hecho ya simbolizado en el mismo título del trabajo.

Tanto la propuesta escenográfica (a cargo de otra mujer: Cristina Souza) como la dirección, optan por una cierta convencionalidad, no pretendiendo en ningún momento generar algo nuevo o especialmente creativo a través de la puesta; más bien se avienen a una subordinación al texto tratando de ilustrarlo en propuestas verbales a través de "pieza las actrices, con corrección y en un estilo sobrio. Es entonces literalmente una "pieza de alcoba", ya que toda ella transcurre en el dormitorio de Paulette y a través de un diálogo intimista, transmisor directo y casi único de las teorías de la autora. El trabajo de las actrices es interesante y es por ellas que la obra no se hace pesada, aunque tal vez a estas alturas pidiéramos algo más de una pieza teatral.

No es casual que ya sea a través de autores nacionales o extranjeros, se debata la situación de la mujer en nuestra sociedad, tantas veces rotulada de machista, y que este análisis intente aunar el punto de vista femenino más allá de las clases sociales; ojalá la renovación sobrevenga, alcanzando incluso las formas en que se postula el problema.