FICHA TÉCNICA



Título obra Seis personajes en busca de autor

Autoría Luigi Pirandello

Notas de autoría Germán Castillo / versión

Dirección Germán Castillo

Elenco Blanca Torres, Gabriela Villegas

Espacios teatrales Teatro del Bosque

Referencia Bruno Bert, “Seis personajes en busca de autor. Y contra el tiempo”, en Tiempo Libre, núm. 329, 28 agosto 1986, p. 31.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Seis personajes en busca de autor
Y contra el tiempo

Bruno Bert

Se cumplen cincuenta años de la muerte de dos grandes autores contemporáneos: Federico García Lorca y Luigi Pirandello. Del primero no cabe hablar en esta nota aunque le desearíamos alguna puesta de importancia y con permanencia en cartelera en homenaje a su genio, cosa que en verdad aún no tiene. En relación al segundo, también fallecido en aquel aciago 1936, pero en Italia, la Compañía Nacional de Teatro ha decidido recordarlo mediante la escenificación de Seis personajes en busca de autor, bajo la adaptación y dirección de Germán Castillo en el teatro del Bosque.

Esta obra de 1921 hace parte, junto con Cada uno a su modo (1924) y Esta noche se improvisa (1930), de la trilogía metateatral que marca el punto máximo de la posición crítica de Pirandello hacia la representación, luego de usar todos los géneros, las formas y los temas de la dramaturgia de su tiempo; siendo además uno de los que en esos momentos dio mayor uso a las formas teatrales naturalistas y burguesas hasta llegar a su misma disolución y a cuestionamientos como los que evidencia en la trilogía mencionada.

Nos dice Franca Angelini en un ensayo que le dedica: "El teatro de los roles alienados y alienantes se presenta como un juego de las artes en la escena naturalista; la etapa siguiente será aquella de representar, en el teatro, la ficción del teatro, en su doble rol de enmascarar y desenmascarar, de mostrar la simulación y la disimulación de la función-máscara."

La anécdota, ampliamente conocida, nos presenta un día de ensayo en un teatro, con su escenario casi desnudo; los tramoyistas y escenógrafo; actores y director en la cocina de lo que constituye la construcción de un espectáculo. Con las relaciones sociales que se dan al interior de una compañía, sus prejuicios y sus hábitos sobre lo que es y cómo hacer un montaje. Esto en Pirandello lógicamente está ubicado en la realidad de las formas y costumbres del teatro italiano de su época; por lo que Germán Castillo las ha adecuado -con pertinencia— a nuestro espacio y tiempo, cambiando la obra ensayada (que en la versión original es El juego de las partes, del mismo Pirandello, lo que le permite hacer algunos juegos verbales localistas que para nosotros tendrían hoy muy poco valor) por un clásico castellano. Una vez ubicado el espectador en este particular mundo, se ve la irrupción (que en Pirandello se hace desde platea y en Castillo desde el mismo escenario sin quedar claro exactamente el porqué del cambio) de una familia compuesta de seis personas que reclaman un espacio de atención en su búsqueda de un autor —cualquiera— ante la indignación y la burla de todo el elenco por la interrupción de su trabajo. En Pirandello estas figuras son de tono contemporáneo aunque con características arquetípicas y posiblemente con máscaras que representan el remordimiento (el padre), la venganza (la hija) el dolor (la madre), etcétera. Castillo en cambio las deja en su ámbito original de alrededor de los veinte, por lo que, confrontadas con el resto de la compañía, por un lado son claramente distinguibles como lo quería el autor, pero por el otro adquieren un dejo arcaico que está tanto en sus ropas, como en sus textos. Ellos no son personas, sino personajes vivos a los que el autor que los imaginó jamás dejó espacio para ubicarlos en un libro, condenándolos a la orfandad de vivir fuera de obra con sus dramas a cuestas.

A partir de aquí el desarrollo de la trama y sobre todo de la gran riqueza de ideas expresadas por Pirandello según las búsquedas que mencionábamos al principio de la nota.

El resultado global del trabajo es ambivalente, por momentos de verdadero interés y por otros con ciertas carencias tanto formales (la débil escena del prólogo, por ejemplo o algunos recursos un tanto discutibles para incorporar un cierto "humor") como de manejo de concepción e incluso, por momentos, de ritmo. No deja de ser grato de todas maneras reencontrarnos con Pirandello y estos personajes a sesenta años de haber ellos nacido, pero hay que confesar que —al menos en esta puesta— se les comienza a notar la edad.

Blanca Torres y Gabriela Villegas en Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello; versión y dirección, Germán Castillo; Teatro del Bosque (atrás del Auditorio Nacional; mar. a sáb. 20:30; dom. 16 horas. (Fotografía de Luis Fernando Moguel).