FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Duele Marat? p.d. Sade

Autoría Peter Weiss

Notas de autoría Paráfrasis de la obra Marat Sade de Peter Weiss

Dirección Abraham Oceransky

Elenco Carilú Navarro, Jacobo Atri, Alejandro Reyes, Nadyn Ervy

Espacios teatrales Laboratorio Teatro T

Referencia Bruno Bert, “¿Duele Marat? p.d. Sade. Paráfrasis, ideario de imágenes”, en Tiempo Libre, núm. 328, 21 agosto 1986, p. 30.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

¿Duele Marat? p.d. Sade
Paráfrasis, ideario de imágenes

Bruno Bert

El aplauso frente a un espectáculo, como las lágrimas ante una desgracia, sólo brotan naturalmente cuando el impacto no supera ciertos límites; más allá de eso tanto el afectado queda con los ojos secos como el espectador en silencio ante el trabajo que acaba de presenciar: lo que los ha conmovido trasciende la convención de la respuesta inmediata y el silencio opera como espacio de asimilación.

Frente a ¿Duele Marat? p.d. Sade , el espectáculo que Abraham Oceransky está presentando en su teatro "T", aplaudir se me hubiera hecho una intrascendencia. Más bien deja lugar como a la necesidad ingenua y respetuosa de tocar al actor como lo hace el niño con el títere en su descubrimiento de los lindes de la realidad y la fantasía, de la vida real y el arte. Tal vez como una búsqueda secreta e inconsciente de apropiación de esa energía absolutamente extracotidiana que nos ha deslumbrado en ellos, distanciándolos para ubicarlos en el plano de la creación: seres iguales a nosotros y sin embargo profundamente distintos. La esencia de lo que debe ser un actor.

La obra es una paráfrasis de Marat-Sade de Peter Weiss llevada a sus elementos fundamentales y condensada en un ideario de imágenes que aun recordando el original destacan como estrictamente personales del director y del grupo. ¿Cómo montar la obra de Weiss —espectáculo coral— con siete actores cuando el libro marca (y no inútilmente) la necesidad de alrededor de cuarenta?, ¿Cómo cambiar la imagen del Marqués de Sade, casi arquetípica, de un sesentón obeso, por la de una mujer joven y estilizada? muchas de las transformaciones a nivel teórico nos pueden parecer absurdas y desvirtuadoras, pero pierden de inmediato esta característica al confrontarlas con la imaginación y el talento de Oceransky en la práctica de su obra, llena de recursos insólitos, pero de un genuino poder de convicción teatral. Como el increíble momento del Maquillaje de Sade mientras narra el suplicio del frustrado regicida; la primer aparición de Carlota Corday o la arenga de Marat a la Convención Nacional.

Las modificaciones al texto y a las situaciones originales proponen una revisión del material actualizándolo a una lectura más cercana a los intereses del director y a nuestro momento y lugar histórico, pasando a segundo plano o simplemente eliminando ciertas polaridades que tuvieran una significación más europea (como la desaparición de la imagen napoleónica a la sumisión del director del hospicio entre los mismos enfermos).

Resulta casi un lugar común aquello de que un espectáculo no debe ser descuartizado para su análisis, puesto que está concebido como totalidad y cada una de sus partes cobra vida y sentido en relación con la siguiente en una frontera incierta de responsabilidades mancomunadas. Sin embargo es lo que hacemos con frecuencia frente a la necesidad de marcar una deficiencia o de alabar un acierto: separamos, diseccionamos, y esto tal vez porque pocas veces se halla un espectáculo que pueda ser encarado desde la perspectiva de un producto acabado y completo. Este es el caso del trabajo del que estamos hablando donde la calidad en la entrega del actor (un equipo magníficamente entrenado como tal del que emergen Alejandro Reyes (Marat) y Nadyn Ervy (Sade) ya que sus papeles dan mayor espacio para el esfuerzo) se funde en una con la imaginación del director, la belleza de las imágenes y las voces, en esa mezcla fundamental de admiración y horror que suscita una obra de arte, en fusión de valores éticos y estéticos, símbolo aunado del nacimiento y la muerte.

Nos cuenta Eugenio Barba en uno de sus libros que le llamó la atención el término utilizado por los japoneses para alabar el trabajo de los actores cuando un espectáculo llega a conmoverlos. Ellos dicen: otsukaresama, que quiere decir "tú estás cansado". El actor que ha interesado o tocado al espectador está cansado porque no ha ahorrado sus energías, y es por ello que le dan las gracias.

Lamento no conocer un equivalente español del término, pero valga el mismo pensamiento para los actores del teatro "T" y para su director.

Carilú Navarro y Jacobo Atri en ¿Duele Marat? p.d. Sade, paráfrasis de la obra de Peter Weiss, dirección, Abraham Oceransky; viernes y sábados, 20:30 hrs., Gobernador Reyes Veramend 32 (entre Av. Jalisco y Parque Lira).