FICHA TÉCNICA



Título obra La posadera

Autoría Carlo Goldoni

Dirección Pablo Morabito

Elenco Marta Mariana Castro

Espacios teatrales Teatro del Centro de Arte Dramático

Referencia Bruno Bert, “La posadera. Energía extraordinaria”, en Tiempo Libre, núm. 323, 17 julio 1986, p. 16.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

La posadera
Energía extraordinaria

Bruno Bert

El fenómeno de la Commedia dell'Arte es uno de los más fascinantes de la historia del teatro occidental, a tal punto que se ha recurrido a él como sobre aquellos edificios de la Roma antigua, a los que se saqueó durante siglos para incorporar sus restos en formas muchas veces inarmónica y desordenada, a las producciones y escuelas arquitectónicas que siguieron al término de la Edad Media: una especie de cantera inagotable que no necesitó del rigor histórico, sino que sirvió de estimulador eficaz para la imaginación que desbordó en nuevas producciones acordes a los tiempos.

Es más, podríamos decir, con los últimos estudios del tema, que la imagen que hoy tenemos de esa escuela teatral es una reinvención posterior al fenómeno como hecho vivo, y muchas veces procedente más de Francia que de la misma Italia.

La Comedia del Arte o Comedia Italiana abarca un periodo de dos siglos y medio, es decir, desde mediados del XVI hasta fines del XVIII, fecha que justamente coincide con la muerte de Carlo Goldoni en París, durante el auge de la revolución, más bien abandonado y en la pobreza tras la pérdida de la pensión que el decapitado rey francés le otorgara. Goldoni, entonces, hace parte de la segunda etapa de esta escuela y mucha de su ingente producción (más de 150 obras) están influidas nada menos que por Molière, aquel autor y actor francés que compartiera un siglo antes el Petit Bourbón con los comediantes italianos que Luis XIV tenía alojados en el mismo palacio desde tiempo atrás. Como vemos, los caminos de la Comedie Italianne se entrecruzan permanentemente con los que conducen a Paris.

Dentro de la tradición real o apócrifa que caracteriza esta escuela está el uso de máscaras, el manejo de tipos fijos, la improvisación de los actores a base de "canovaccios" o estructuras básicas que orientaban la recitación pero daban simultáneamente un amplio margen a la invención del elenco o del actor. De todas maneras, es interesante hacer notar que en Italia había un cierto menosprecio por este tipo de concepción popular del teatro, y es allí donde siempre se prefirió claramente el concurso de un autor. Dentro de esto, Goldoni —que trabajó preferentemente en Venecia — aportó un incipiente realismo psicológico y una pintura de la mentalidad comercial y burguesa de su ciudad, por supuesto en forma critica e irónica, valiéndose de la tradición de la comedia popular pero "elevándola" por sobre las características primarias y lúdicas que habían logrado la difusión y el éxito del género.

Dentro de su producción veneciana se encuentra La posadera (La locandiera, 1753), obra que hoy llevan a escena, es el espacio "C" del CADAC, Paolo Morabito y su grupo de actores, dentro del ciclo "Opera Prima", con que se hacen conocer profesionalmente; aunque al director ya pudimos apreciarlo con gusto en Nuestro Pueblo (1985) y Job (1986), dos puestas anteriores del maestro Azar en las que participara como actor.

También en esta oportunidad, tanto la Comedia del Arte como Goldoni se vuelven cantera de sugerencias y material de adaptación con variada fortuna en el transcurso del trabajo que presenta, junto con momentos de indudable interés, ciertos titubeos formales y de conducción de actores, lógicos en una primera puesta de tanto empeño. Tal vez un mayor rigor corporal en la construcción de los tipos y una mayor estructuración de cada una de las escenas para dar validez autónoma a cada salida hubiera favorecido aun más la labor, teniendo en cuenta que se trata de un género que existe una dinámica de participación muy acentuada y una expansión de la energía absolutamente extracotidiana, que en parte está, pero tímidamente, esbozada por un conjunto que de seguro adquirirá un mayor dominio escénico en el transcurso de las sucesivas representaciones.

Un esfuerzo que merece el apoyo por parte del público tanto por lo que ya nos muestra, como por lo que intuimos pueda reformular en un futuro inmediato.