FICHA TÉCNICA



Título obra Los motivos del lobo

Autoría Sergio Magaña

Dirección Blas Braidot

Elenco Raquel Seoane, Elan Vital

Escenografía José Luis Aguilar

Grupos y compañías Grupo Contigo... América

Espacios teatrales Teatro Contigo América

Productores Universidad Nacional Autonóma de México

Referencia Bruno Bert, “Los motivos del lobo. Pasiones y debilidades”, en Tiempo Libre, núm. 319, 19 junio 1986, p. 39.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Los motivos del lobo
Pasiones y debilidades

Bruno Bert

Se trata del cuarto montaje del grupo Contigo América y el primero en que abordan a un escritor mexicano, aunque ya exista un acercamiento a los autores nacionales a través del trabajo anterior (Que siga la bolota ... ! de M. Ficachi) que recogía fragmentos de distintos textos y decires populares. Su director es Blas Braidot, del que ya hablamos visto Los que no usan smoking y

Costumbres

, todas en el pequeño foro de la colonia Nápoles.

El grupo, de ya cinco años de vida, es un ejemplo de la corriente de teatro rioplatense insertada en la realidad mexicana, con sus peculiares formas de creación y supervivencia económica. En el caso de Los motivos del lobo, la obra de Sergio Magaña que acaba de estrenarse, ha contado con el apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México, que coprodujo el espectáculo.

La anécdota, basada en un hecho real que también dio pie a un filme El Castillo de la Pureza, narra el extraño caso de un individuo que, en aras de mantener un estado de ideal pureza, literalmente encierra a su familia en su domicilio durante muchos años, evitando cualquier contacto con el exterior que pudiera "contaminarlos". Hasta que la situación estalla concluyendo con la destrucción del núcleo y la condena del hombre. Sergio Magaña se basa en este suceso recreándolo al darle forma teatral, como una crítica a aquellos utopistas inadvertidos de que no es sino en el seno mismo de la sociedad y a través de sus contradicciones donde puede fortalecerse un ideal de cambio; pugnando valores y acciones en contacto con el medio en que se desarrollan.

Así, en el ejemplo que se nos muestra, la familia no solamente se destruye por la voracidad caníbal del exterior, sino que se erosiona en su interno como un cuerpo deformado en una coraza que no protege sino asfixia.

Para aquellos que tenemos un largo contacto con los grupos independientes de trabajo teatral, la anécdota nos resulta doblemente interesante, porque no solamente podemos leerla en el sentido genérico y social como fue pensada por Magaña, sino también en aquel particular de muchos grupos que han corrido este destino por tratar de cerrar filas contra un medio, naturalmente hostil e indiferente, hasta el punto en que llegaron a perder de vista sus propios postulados básicos de exigencia de cambio, para dedicarse a una labor de convento-manicomio que los llevó progresivamente a una tal ceguera que los destruyó en su interno a partir de un exorbitante y patológico crecimiento de las pasiones y debilidades personales. Allí donde las palabras "libertad" y "revolución", cada vez más obsesivamente mencionadas, terminaron por encubrir despóticamente dictaduras y actitudes cotidianas harto reaccionarias.

Es bueno entonces que sea justamente un grupo independiente el que monte este trabajo, porque eso permite el doble cauce de la reflexión político-artística y de la crítica interna que aleje cualquier peligro de esa índole.

Desarrollándose dentro de los canales estéticos que habitualmente suele manejar Braidot en sus puestas en escena, no se trata sin embargo de uno de sus productos más sólidos, y esto posiblemente debido a que el plantel de trabajo que asume los personajes está constituido por elementos nuevos, aún no totalmente preparados para roles tan fuertes y exigentes como los que pide Magañana. Hay, a pesar de ello, una indudable entrega, y claramente emerge la labor de Raquel Seoane, con amplia experiencia, y que de alguna manera marca el ritmo de la puesta. Se ve, durante toda la obra, como un cierto cansancio por parte de la mano del director, que ordena y pauta sin llegar a los detalles acertados de Costumbres que, a mí entender, ha sido hasta el presente su trabajo más logrado. La escenografía, de José Luis Aguilar, es correcta y presta su habilidad para la creación de los climas necesarios en el reducido espacio con que cuenta la sala.

En definitiva, un trabajo interesante para los que aún no conocen la labor del grupo, y consecuente aunque un tanto reiterante y en tono menor, para los que ya sabemos de su estilo.

Raquel Seoane y Elan Vital en Los motivos del lobo, de Sergio Magaña; director, Blas Braidot: Foro Arizona de la Compañía Teatral Contigo América (Arizona 20, Col. Nápoles, tel. 523-5769); sábado, 20:30; domingo, 19:00 horas. (Fotografía de Luis Fernando Moguel).