FICHA TÉCNICA



Título obra Loco amor

Autoría Sam Shepard

Notas de autoría Juan Tovar / adaptación

Dirección José Caballero

Elenco Angélica Aragón, Miguel Ángel Ferriz, Patricio Castillo

Escenografía Ariel Blanco

Espacios teatrales Teatro del Centro Libanés

Referencia Bruno Bert, “Loco amor. Juegos de masacre”, en Tiempo Libre, núm. 317, 5 junio 1986, p. 36.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Loco amor
Juegos de masacre

Bruno Bert

En la obra campean una serie de elementos que la hacen atractiva desde el principio. Tal vez la buena conjugación de profesionales mancomunados en forma muy coherente por el director hasta lograr un producto que puede o no gustar pero que indudablemente es sólido desde cualquier punto de vista con que se le observe, uno de los autores norteamericanos contemporáneos más destacados, como es Sam Shepard; un conjunto de cuatro actores con solvencia en su trabajo; José Caballero como director manejando con habilidad la riqueza de un trazo muy simple pero también muy efectivo; una bella y adecuada escenografía de Ariel Bianco y hasta un teatro muy acogedor y que personalmente no conocía como es la sala del Centro Libanés.

La anécdota narrada tiene variadísimos antecedentes en el teatro de la segunda mitad de nuestro siglo, ya que se trata de la relación neurótica de pareja donde los que se aman no son capaces de soportar ni la convivencia ni la separación, por lo que transcurren en un pendular juego de masacre, de amor y odio, necesidad y rechazo; en este caso con la variante de una posible relación incestuosa ya que los protagonistas parecen estar unidos además por un lazo de parentesco cercano y con la presencia un tanto mágica y de proyección de un viejo cuya identidad se va develando a lo largo del trabajo. El final no es muy claro y permite más de una interpretación, pero conserva sin embargo todo el clima que se fue dando en el transcurrir. Obviamente, como todo trabajo de una cierta envergadura, el desarrollo de una trama aparentemente intimista, sirve asimismo para exponer el entorno que la genera, y aunque esto no pase a primer plano se nos da como una pintura de ámbito con un sesgo crítico y algunos toques de nostalgia irónica.

Es claro que Shepard se nutre de las fuentes del mejor teatro de su país y entre algunas influencias visibles pero para nada criticables está la figura mayúscula de Eugene O'Neill, que se nos aparece en algunas estructuras del diálogo y en los manejos del clima —ambos como elementos fundamentales de la pieza— para una temática en absoluto desconocida para el autor de El deseo bajo los olmos.

Es muy interesante sentir la mano oculta del director manejando acciones con elementos recurrentes que, lejos de dañar, acentúan el resultado del drama, como son el manejo de las puertas, las posiciones de acoso o la circularidad del desplazamiento de los actores sobre contenidos que conservan las mismas características. También es de una interesante riqueza la variedad de posibilidades desarrolladas por los cuatro personajes, claro que cayendo las fuerzas sobre todo en la pareja interpretada por Miguel Ángel Ferriz y Angélica Aragón, dando matices en una infinidad de pequeñas acciones llevadas a cabo con convencimiento y también ellos con una gran economía de medios en un estilo de trabajo que nos recuerda al Actors Studio.

Tal vez, y a pesar de todos los elogios prodigados, existe en el resultado final una cierta opacidad, que me hizo pensar en la diferencia existente entre una excelente artesanía y una pequeña obra de arte. Esa frontera incierta pero percibible, que no puede definirse totalmente porque no es aprehensible tanto por la razón como por los sentidos, dejando siempre un margen a la duda por aquello de si la opacidad mencionada no deviene de la intención misma del autor y del equipo, recordando las palabras de Shepard citadas en el programa de mano cuando dice: "Una obra debe ser efímera, elusiva, que aparezca y desaparezca todo el tiempo", cualidad esta que está presente en Loco amor, dotándola de la ambigüedad mencionada.

Pero, sin duda, un espectáculo que merece ser visto y disfrutado.

Angélica Aragón, Miguel Ángel Ferriz y Patricio Castillo en Loco amor, de Sam Shepard, adaptación Juan Tovar, dirección José Caballero, Teatro del Centro Libanés (Hermes y Barranca del Muerto, Col. Florida) martes a jueves 20:30; sábados 19:00 y21:00; y domingo 18:00 y 20:00 horas.