FICHA TÉCNICA



Elenco Ivonne Scheffer

Grupos y compañías Compañía de arte dramático francés

Notas de grupos y compañías René Rolland / director

Notas Repertorio y primeras presentaciones de la Compañía de arte dramático francés de René Rolland

Referencia Armando de Maria y Campos, “Una compañía de arte dramático francés, con Ivonne Scheffer y René Rolland, en México”, en Novedades, 28 agosto 1948.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Una compañía de arte drámatico francés, con Ivonne Scheffer y René Rolland, en México

Armando de Maria y Campos

Procedente de la Martinica y Cuba, acaba de llegar a esta capital el magnífico cuadro artístico francés de comedias dirigido por René Rolland, con Ivonne Scheffer como principal figura femenina. Este conjunto teatral ha hecho últimamente una tournée por Italia, Grecia, Turquía, Siria, Líbano, Irán, Pakistán, la India, y Egipto, llevando a todos esos países el elevado mensaje de la escena gala, y se propone visitar, después de sus representaciones ante el público de México, Costa Rica, Panamá, Venezuela, Ecuador, Chile, Perú, Argentina, Uruguay y Brasil. Presenta siete espectáculos diferentes, con arreglo a dos fórmulas: una, la presentación de obras normales, en tres o cuatro actos; la obra, empleada en todas partes con enorme éxito, consiste en ofrecer en una sola sesión diversos aspectos del mejor teatro francés, tanto clásico como moderno.

El miércoles 18 se presentaron en la sala de conferencias de nuestro Palacio de las Bellas Artes Ivonne Scheffer y René Rolland para representar Monsieur Lamberthier, la extraordinaria obra en tres actos de Luis Verneuil, que ha alcanzado más de quince mil representaciones en el mundo entero. México la conoce desde hace más de diez años, primero en la versión que de ella hicimos José Manuel Ramos y yo con el título de Celos, interpretada por María Tereza Montoya y Fernando Soler en varios estados de la República; después, en la que con el título de El señor Lambertier representaron Clementina Otero y Alfredo Gómez de la Vega, según la versión de éste. La pieza de Verneuil es un juego chispeante de un maestro del diálogo, exaltado e incisivo, en efectos y recursos del oficio, teatro, verdadero teatro, sin propósito de mensaje trascendental, desenfadado, alegre en el tratamiento de un tema que pudo basarse en una obra grave y discursiva, y que se queda en un encantador pasaje de amor y celos. El lunes 23 representaron Medée, la admirable obra de Jean Anouilh, y La ligne de coeur, la amable comedia de Claude André Puget. Probablemente en otras funciones representarán Huis clos, de Jean-Paul Sartre, La folle de Chaillot de Jean Giraudoux, On purge bebe de Georges Feydeau, L'aigle á deux tétes –algunos pasajes–, de Jean Cocteau, y L'ecole des femmes –también pasajes–, de Molière. Los autores más representativos del teatro francés contemporáneo forman, como se ve, el repertorio de esta minúscula compañía, en la que destaca el arte fino, profundamente exquisito, de la bellísima y aún muy joven primera actriz Ivonne Scheffer.

Ivonne Scheffer debutó en París durante la temporada 1933-34 –¡a los catorce años de edad!– en el Teatro de Paris, haciendo la Lily de la famosa pieza Muchachas de uniforme. Después pasó al Palais Royale; hizo, después, Grand guiñol durante dos años y... vino la guerra. Se retiró del teatro durante la ocupación alemana. Recuperada Francia para Francia, volvió al teatro y debutó con Au grand lage de Sutton Vane; fue, después, primera actriz del Teatro Nacional del Palais de Maillot algún tiempo, y en 1946 salió de París con René Rolland para hacer una gira por Grecia, Turquía, Irak –en Teherán actuó (12 de diciembre de 1947) ante S.A.I. la princesa Chams Pahlevi y en presencia de Su Majestad Imperial el Chahinchah, para representar La loca de Chaillot, Medea y La línea del corazón, siendo éstas las primeras obras en francés que se conocieron en Teherán–, Martinica, La Habana y el Valle de México.

He visto a la encantadora y gran actriz, Ivonne Scheffer, y al sobrio y maduro actor René Rolland en El señor Lambertier, en Medea y en La loca de Chaillot. No les perderé las representaciones en las piezas de Sartre, de Giraudoux, de Feydeau; ojalá y no se arrepientan de representar los pasajes de El águila de dos cabezas; los sé atemorizados porque María Tereza Montoya presentará la pieza íntegra dentro de breves días. De los variados autores que se han citado, Paul Sartré es bien conocido por sus discutidas teorías existencialistas; su nervio dramático alcanzó el aplauso de los públicos más diversos en París, Nueva York y principales capitales de la América Latina, incluyendo, por supuesto, nuestro México; ahora tenemos ocasión de conocerlo en su lengua original a través de una interpretación netamente francesa; Jean Anouilh, se aparta del romanticismo y de los temas fantásticos, se enraiza en la tragedia más dura, despojándola de peplum y coturno para injertarla en el hombre de hoy tan atormentado como en los periodos clásicos. Su estilo vivaz, amargo, llega a las masas, su pasión de la verdad humana, su genio que conmueve al espectador desde el principio, hacen de Jean Anouilh, incontestablemente, uno de los grandes maestros del drama actual.

Huis clos –o A puerta cerrada– de Sartre, es una breve pieza que ha conmovido al mundo intelectual del mundo entero. Un minuto, una hora, un siglo... Aquí el tiempo no existe. Así es la visión que Jean-Paul Sartre ha concebido del infierno. Unos seres humanos, encerrados para toda la eternidad en la sordidez de un cuarto de hotel de última categoría, incapaces de escapar por ninguna salida, y que reciben el más completo sufrimiento moral, como castigo. Este castigo consiste en que ya no pueden ocultar sus faltas bajo la máscara que los defendía en la vida. Ya no pueden esconderse tras sus mediocres falsedades cotidianas. Están desnudos, unos frente a otros, mostrándose sus vicios y taras. ¿Queréis una breve referencia sobre el argumento de La loca de Chaillot? Irma Lambret es la única muchacha que aparece en escena en esta última obra de Jean Giraudoux. En un corto monólogo, que es una profesión de fe, llega a resumir toda la delicadeza y toda la poesía de uno de los más grandes autores dramáticos contemporáneos.

Los pocos mexicanos que asistieron a la función el lunes 23, ya saben cuál es el argumento de Medea: en escena aparecen los personajes mitológicos Medea y Jasón, pero vestidos al estilo moderno. Medea ha huido de Calchos, acompañada de su fiel nodriza, para encontrar a Jasón, refugiado en la casa de Creón, rey de Corinto. Allí Jasón va a casarse con la hija del rey. Medea había vivido durante diez años con Jasón, y de este enlace han nacido dos niños. Pero Jasón había huido solamente para librarse de este terrible amor. Se anuncia su inminente casamiento con Creux y llega el momento en que Medea recibe la orden de salir del territorio de Corinto, etc. En La línea del corazón una agencia de viajes imaginaria, presta sus servicios a quienes necesitan una coartada. Sin embargo, el joven director de la misma; también tiene sus sentimientos y hasta cree en el amor ideal, que llega, al fin, encarnado en una joven que iba al baile de máscaras en el cuarto de al lado.

"Estamos patrocinados por el gobierno francés –me ha dicho Ivonne Scheffer–, pero nosotros corremos con todos los detalles económicos. Hasta ahora hemos gozado del favor del público en todas partes y ello ha hecho posible la continuación de nuestra experiencia de proyección cultural".

¡Qué magnífica lección de representar la de Ivonne Scheffer y René Rolland! ¡Cómo aprovecharía a nuestros artistas! Pero ni uno solo ha asomado las narices de su curiosidad para conocer a estos actores y a estos autores, genuina representación del teatro francés contemporáneo.