FICHA TÉCNICA



Título obra La lucha se hace

Autoría Héctor Bonilla

Dirección Héctor Bonilla

Elenco Héctor Bonilla

Espacios teatrales Teatro Jorge Negrete

Referencia Bruno Bert, “La lucha se hace. Pero cae en el estereotipo”, en Tiempo Libre, núm. 303, 28 febrero 1986, p. 20.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

La lucha se hace
Pero cae en el estereotipo

Bruno Bert

El programa de mano nos dice en la primera línea de su comentario: "Esta es una obra vulgar." ¿Lo es? Creemos que no; ni en su acepción que se opone a "culto", ni en la otra que la relaciona al "vulgo", al pueblo, a lo popular. Tal vez pretenda y desee serlo, pero en todo caso no lo logra, a pesar que recurra, en sus aspectos formales, a ciertas pautas y referencias con la intención de parecerlo.

No es vulgar en el primer sentido del término porque ya el lenguaje cotidiano —incluyendo a los insultos— ha sido incorporado hace mucho tiempo al teatro en general, y no es este tipo de elementos los que pueden diferenciarnos a la vulgaridad, que se encuentra mucho más cercana en otras obras que, por el contrario, pretenden ser cultas o intelectuales. Y tampoco lo es en el segundo sentido, ya que lo popular es aquello que reconoce raíces y sistemas de comportamientos que son propios del pueblo en alguna determinada época y lugar. Y aquí, bajo la apelación de cultura ciudadana, se recurren a elementos que más pertenecen a la imagen que de ésta quieren dar los medios masivos de comunicación que a las fuentes reales. Es más bien imagen estereotípica que verdadera cultura urbana de México.

Decimos entonces que toma prendas de lo popular, que se viste de tal, pero como un disfraz mal confeccionado que descubre las ropas ocultas que no corresponden a la apariencia superficial. Y esto último sí lo es, y no creo en absoluto que la sencillez y la superficialidad sea la misma cosa. Ni siquiera es una afirmación muy real que el arte popular sea siempre sencillo, pero digamos que puede tender a serlo, con un desarrollo tal vez ingenuo y directo. Es generalmente lo que no es popular sino lo creado a nombre de tal lo que se vuelve superficial y ramplón como en este caso La lucha se hace, la obra que sobre textos de Héctor Bonilla dirige él mismo en el Teatro Jorge Negrete.

No estamos criticando la temática —en este caso la "lucha" política en el interior de la sociedad mexicana y sus dependencias ideológicas y prácticas con el extranjero— sino la forma en que se desarrolla y que tiene como apoyo una construcción teatral muy endeble, hecho paradójico si se tiene en cuenta la gran experiencia teatral de Bonilla, quedando a mitad del camino entre el skecht político, donde no hay una verdadera acción sino que lo que seguimos es el desarrollo verbal chispeante de un narrador que juega con nuestra atención a través del poder de las palabras y sus múltiples sentidos; y la sátira, donde es el actor en la plenitud de sus posibilidades el que nos atrae a través de su juego teatral. En La lucha se hace no hay una definición de este tipo y la combinación pierde aire constantemente resultando reiterativa en los recursos basados en los juegos de lucha que, al no ser reales a pesar de las maromas, se vuelve insuficiente para mantener viva la atención del público, que no participa a pesar del interés de los actores de que así sea.

Fuera del cuadrilátero —ya que la acción se desarrolla en un ring instalado en la platea mientras que se han puesto gradas en el escenario — algunos actores polarizan como "espectadores" las clases antagónicas, logrando ellos los momentos más interesantes del espectáculo a través de retruécanos y acciones que ocupan todo el ámbito de la sala. Es justamente en este espacio donde algunas acciones cobran una dimensión teatral y donde el trabajo de los intérpretes nos hacen desear una mayor proporción de esta línea a lo largo de la obra.

En fin, que entendemos que en lo social La lucha se hace, pero que al teatro también hay que "hacerlo", construirlo, si queremos obtener los resultados apetecidos, ya que por más que nos cubramos con el manto de lo "popular" éste no justifica en absoluto un manejo desaprehensivo de las técnicas artísticas, e incluso caemos en el peligro evidente de que alguien pueda pensar que no se respeta mucho a los destinatarios si tan pobre es el manejo de lo que se le entrega. Y obviamente no es esa la posición de Héctor Bonilla ni la de su elenco.

Héctor Bonilla en La lucha se hace, director y actor él mismo, Teatro Jorge Negrete de la ANDA (Altamirano 128, San Rafael, tel. 535-2246), martes a jueves 20; viernes y sábado 19 y 21; y domingos 17 y 19.