FICHA TÉCNICA



Título obra Abolición de la propiedad

Autoría José Agustín

Dirección Nathan Grimberg

Elenco Alejandra Flores, Miguel Sacal

Espacios teatrales Foro de La Conchita

Referencia Bruno Bert, “Abolición de la propiedad. Un buen comienzo”, en Tiempo Libre, núm. 300, 2 febrero 1986, p. 19.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Abolición de la propiedad
Un buen comienzo

Bruno Bert

Comienzo sí, ya que se trata de la primer incursión profesional de Nathán Grimberg, su director, que por este trabajo ha estado en ternas, postulado por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro como director revelación. Postulación merecida a juzgar por la calidad de su trabajo en el que se complementan la excelente labor de sus actores: Alejandra Flores y Miguel Sacal, que construyen con gran convicción los dos personajes comunes y sin embargo fascinantes que nos propone José Agustín en Abolición de la propiedad.

La pieza, en un acto, tiene todo el sabor del post '68, época en que fue escrita, sin los habituales aditivos pop que posiblemente estuvieran propuestos por el autor, pero que con gran sagacidad fueron escamoteados por Grimberg dejándonos una pieza intimista, de tono realista en su factura, montada en los pocos y cálidos metros cuadrados del Foro de la Conchita. Algunos detalles se filtran sin embargo -dos diría yo- cuya supresión cerrarían el círculo de la adaptación beneficiando el trabajo: por un lado, esa especie de distanciamiento que introduce la actriz sólo en la primera parte hablando e incluso tocando al público, que ya no tendrá continuidad dentro de la estructura de la puesta y, en menor medida, las canciones, con las que ocurre lo mismo y que, mientras la primera se inserta con una cierta naturalidad, las dos siguientes (¿eran dos?) como que introducen un estilo también discontinuado en lo que sigue de la obra. Pero son en realidad detalles, ya que todo lo demás es de una solidez envidiable dentro del endeble teatro que acostumbramos ver.

La obra de Agustín propone el enfrentamiento, en el sótano de una casa burguesa (y el símbolo aquí no es muy complejo de entender), de dos jóvenes de la misma condición; una estudiante de ciencias políticas, frecuentadora de mítines y de fácil verba; el otro, también estudiante pero con una mayor conciencia de asimilación a los valores del sistema, con tendencias a empresario y con una frustrada experiencia matrimonial. El juego de humor en las contradicciones de esta relación incorporan elementos fársicos que son manejados con gran habilidad por los dos actores que desenvuelven todo un muestrario de las características psicosociales de comportamiento de estos dos personajes.

Claro que Agustín le da una vuelta de tuerca a la trama introduciendo un factor insólito a través de una grabadora que va adelantando al personaje femenino el hilo de la historia que van viviendo frente a los espectadores. Una especie de destino ya fijado de antemano que los hace ser y vivir de acuerdo a las líneas ya predichas, aunque con leves variantes que dan a suponer la posibilidad de que el hombre es capaz de vencer las características de formación que lo llevan a determinados resultados sociales y personales a pesar de que sea capaz de saber la conclusión a través del razonamiento a la "revelación" como en este caso. El final es ambiguo y tanto podemos leerlo como Una afirmación de Agustín —y del plantel que lo ha puesto en escena— de la ineluctabilidad del destino, de la incapacidad de una clase para modificarse, o como una burla donde la afirmación corra por nuestra cuenta y riesgo.

Pero eso ya es una cuestión del espectador, que mientras tanto ha podido gozar con una excelente actuación, un interesante texto y un buen montaje. Y no es frecuente encontrar tanto en una sola noche de teatro.

Alejandra Flores y Miguel Sacal en Abolición de la propiedad, de José Agustín, dirección Nathan Grimberg, Foro de la Conchita (Vallarta 33, Plaza de la Conchita, Coyoacán, tel. 5545257), viernes 20:30; sábados 19:00 y21:00 y domingos 18 y20 horas.