FICHA TÉCNICA



Título obra Cómo arruinar la vida de sus hijos

Autoría Christopher Durang

Notas de autoría Lucy Tovar y Alejandro Orive / adaptación

Dirección Héctor Ortega

Elenco César Arias, Lucy Tovar, Eugenia Avendaño

Escenografía José Luis Cuevas

Espacios teatrales Teatro Benito Juárez

Referencia Bruno Bert, “Cómo arruinar la vida de sus hijos”, en Tiempo Libre, núm. 297, 17 enero 1986, p. 18.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Cómo arruinar la vida de sus hijos

Bruno Bert

Ya sea por haber sido hijos y haberlos sufrido personalmente, o por ser padres y haberlos también aplicado, quien más quien menos todos tenemos nuestros propios sistemas al respecto y un amplio conocimiento del tema. Así, cuando una obra nos propone un título semejante asistimos oscilando entre el sadismo de querer actualizarse si es que aparecieron nuevas técnicas en mercado, y la desconfianza de que algo más pueda realmente llegar a decirse sobre el tópico.

Se trata de la obra que se estrenó en el teatro Benito Juárez, bajo la dirección de Héctor Ortega. Lucy Tovar, que es quien nos presenta el espectáculo —además de haber sido, junto con Alejandro Orive, la adaptadora de esta obra de Cristopher Durang y encarnar en ella uno de los primeros papeles— nos dice en el programa de mano que Cómo arruinar la vida de sus hijos no es una comedia común, y si usted la ve como una comedia convencional, se sentirá defraudado. En realidad no es tan así, ya que se trata de una comedia que no sale tanto de lo común, a pesar que tiene algunos personajes un poco disparatados, situaciones con una fuerte dosis de humor negro y un tratamiento general poco naturalista. Y son justamente estos elementos los que la sostienen y brindan su interés.

La anécdota transcurre justo en una generación, es decir, el tiempo que va desde el nacimiento del "bebé" de una pareja hasta que ése, a su vez, tiene el suyo, unos treinta años después; complejos y psicoanalistas mediante para definir si es un ser humano o una "papa asada"; si es un hombre o una mujer y cuál es la relación con esos dos seres a los que llama sus padres. Pasando con su vinculación con una nana absurda, un rapto demencial, largas etapas viviendo en un atado de ropa sucia, situaciones catatónicas y constantes intentos de suicidio. Y todo esto visto a través de los ojos de los que lo rodean, ya que él, sólo se nos aparece como actor en vivo promediando el segundo acto. Y es justamente desde aquí que la pieza se vuelve más convencional ya que pareciera que tanto el autor como el director sintieron necesidad de cubrir con explicaciones ciertos actos absurdos que se fueron sucediendo a lo largo de la obra y que en realidad son justamente lo más sustancioso del trabajo.

Los distintos actores manejan sus roles con habilidad y en forma amena y desenfadada, pero hay que reconocer que es especialmente interesante el trabajo de Eugenia Avendaño, tanto en Nanny — un personaje que vendrá a ser la contracara de Mary Poppins— como en el papel de la directora que "defiende la capacidad creadora de la locura".

Estamos dejando para lo último algo importante, y esto es que la escenografía es nada menos que de José Luis Cuevas. Desde la platea uno visualizaba los distintos objetos en exposiciones posteriores o en posibles ventas para colección y se detenía gustosamente en tal o cual detalle especialmente interesante. Con esto quiero decir que las piezas eran muy bellas, pero que pesaban demasiado en el escenario como objetos autónomos y nunca es conveniente que el traje resulte tan importante hasta el punto de opacar a su poseedor... a menos que la intención de la puesta sea esa. Y no es éste el caso.

Entonces y resumiendo: hay momentos en que nos divertimos, otros en los que gozamos de la propuesta escenográfica, pero no hemos podido encontrar elementos realmente nuevos para incorporar a las técnicas personales de cómo arruinar la vida de nuestros hijos.

César Arias, Lucy Tovar y Eugenia Avendaño en Cómo arruinar la vida de sus hijos, de Christopher Durang, dirección Héctor Ortega, escenografía José Luis Cuevas, Teatro Benito Juárez (Villaolgín 15, Cuauhtémoc, tel. 546-0820 ext. 48), martes a jueves 20:30; viernes y sábado 19:15 y 21:30; domingos 17:30 y 20 horas. (Fotografía de Luis Fernando Moguel).