FICHA TÉCNICA



Título obra Valeria

Notas de Título Valerie (título en el idioma original)

Autoría Eddy Ghilain

Notas de autoría León de Greiff / versión

Elenco María Teresa Montoya

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Referencia Armando de Maria y Campos, “María Tereza Montoya y la pasión en el teatro francés. Como esta actriz nace una cada cincuenta años”, en Novedades, 19 agosto 1948.




Título obra El fuego mal avivado

Notas de Título Le feu qui reprend mal (título en el idioma original)

Autoría Jean Jacques Bernard

Notas de autoría Ladislao Roldán / versión española

Elenco María Teresa Montoya

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Referencia Armando de Maria y Campos, “María Tereza Montoya y la pasión en el teatro francés. Como esta actriz nace una cada cincuenta años”, en Novedades, 19 agosto 1948.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

María Tereza Montoya y la pasión en el teatro francés. Como esta actriz nace una cada cincuenta años

Armando de Maria y Campos

Con una ligereza que no justifica el ambicioso propósito de dictar una lección a los cronistas de teatro mexicanos en general y en particular a los "consejeros mexicanos" de la temporada de comedia que realiza en el teatro Arbeu la eminente actriz María Tereza Montoya, el cronista Ceferino R. Avecilla se atrevió a asegurar que no existe el autor Eddy Ghilain, que lo es de la pieza en tres actos Valerie –en español: Valeria según la versión del poeta colombiano León de Greiff–, estrenada con singular éxito en el teatro de París, de la capital francesa, recientemente, y en México, ahora.

Para justificar su temeraria denuncia Avecilla esgrimió toda una colección de argumentos, pueriles en absoluto. Existe Eddy Ghilain y su Valerie fue estrenada en el Théatre de París –15, rue Blanche, 15, París, Francia– bajo la dirección de León Volterra, con el siguiente reparto: Valerie Saint-Clair, Gaby Morlay; Catherine Harcourt, Françoise Morchange; Yvonne, Maud Yrem; Jean Lecuyer, Henri Rollan; L'Oncle, Georges Cahuzac; Maitre Raguet, Paul Raysse; Le Médecin, Henry-Verite. Mise en scéne de Jean Wall; decorados de Juan y Emilio Vertin, según originales de Valentin; director de escena, Jacques Janvier. Valeria se estrenó durante la temporada 1946-47, y dejó de representarse precisamente a principios de este año. Aún hay más; la dirección del teatro de París provocó la curiosidad del público sobre Valeria con el siguiente análisis:

"En Saint Laurent sur Lire, en una curiosa morada sobre el río, vive Valeria, extraña persona misteriosa, inaccesible y solitaria. ¿Quién es ella? ¿Por qué ha rehusado tan obstinadamente todos los partidos que se le han presentado? ¿Está ella afligida por una tarea secreta? Algunos sugieren que ella está mal conformada; hasta sus prácticas religiosas son criticadas. No es sin ironía cuando se dice que la religión es el gran consuelo de la virginidad. Pronto, ella se ha convertido en el punto de mira de toda la pequeña villa. Ella es, sin embargo, como una rara seducción, pero si atrae como la esperanza, escapa como un recuerdo. ¿Espera ella un superhombre? ¿Guarda su corazón en reserva para un destino excepcional? Esas preguntas y más son las que obligatoriamente vienen a la mente de los que se le acercan. Un hombre, Juan Lecuyer, especie de romántico trasnochado tienta su suerte en condiciones desastrosas. ¿Acertará él con la palabra de esta esfinge y ganará un corazón tan ásperamente defendido?..." Bien; si usted quiere, lector, saber cómo es el desenvolvimiento de la acción, vaya al Arbeu. Verá a María Tereza Montoya en trágica eminente, sobria, naturalísima, magnífica de voz y de gusto, elocuente de ademán misterioso, sola con su arte maduro en el páramo del teatro español contemporáneo.

El segundo estreno de esta temporada se cubrió con la pieza en tres actos Le feu qui reprend mal de Jean Jacques Bernard, ilustre autor francés contemporáneo, titulada en la versión española de Ladislao Roldán El fuego mal avivado.

El fuego mal avivado es la segunda de las tres obras en tres actos de Jean Jacques Bernard, siendo la primera La maison épargnée, también representada en el teatro Antoine bajo la dirección del Nuevo Teatro Libre. El fuego mal avivado alcanzó desde su primera representación un éxito rotundo, afirmando a Bernard como autor de seguro porvenir. Hijo de Tristán Bernard, había debutado en la escena con una pequeña comedia representada en el teatro Michel, de París, en 1910: Le voyage a deux, cuyo éxito indudable refrendó en 1912 con una nueva comedia en un acto, La joie du sacrifice, obra llena de una fina melancolía bajo la cual se disimulaba una ironía pudorosa, la de dos viejos románticos haciendo un sacrificio superfluo por la felicidad de dos jóvenes positivistas. La guerra, la del 14 al 17, le inspiró un libro de notas: Los niños juegan; volvió al teatro con La maison épargnée, estrenada en París en noviembre de 1919, en la que el efecto dramático y la más noble emoción los obtuvo por los medios simples y directos y por la justeza del acento en la nitidez de la expresión. En 1921 estrenó El fuego mal avivado, donde las mejores de sus cualidades notadas en su obra anterior se afirmaron decisivamente. El fuego mal avivado es una gran pieza humana, empapada de tristeza, de bondad y de resignación, cuyo argumento es simple, sencillo como una gota de agua clara a la que le ha caído una viruta, la viruta de los celos en el hogar de Blanca y de Andrés; mientras Andrés, el marido, soldado de Francia, permanece prisionero en Alemania, su mujer, se ve obligada a dar alojamiento a un oficial norteamericano. Blanca fue fiel, pero los celos infundados de Andrés la obligan a añorar al ausente, y está a punto de aceptar una invitación para ir con él a América. "Teatro de vida interior –según de La Guardia–, podría llamarse exactamente al de J.J. Bernard. Porque no es la existencia visible de los personajes lo que en él interesa, sino su dilatada resonancia en la profundidad de los seres. Los hechos que se engranan en la sucesión de sus días no ofrecen importancia alguna para ellos y no mueven, por tanto, acciones que tengan ninguna manifestación dramática. Son los acontecimientos intrínsecos los que engendran el conflicto, determinan las reacciones ocultas y dan la verdadera significación del drama esencial".

Jean Jacques Bernard ha repetido el tipo de Blanca, distinto siempre sin embargo, en la Martina de la comedia que lleva su nombre en la María Luisa de L'invitation au voyage y en la Marcelina de L'ame en peine, exponente perfecto de la oculta nostalgia femenina que caracteriza este ángulo de su teatro. En otras obras, como en Le roi de Malouise y en Jeanne de Pantin, Bernard juega con alegorías y evocaciones y parece advertir a sus compatriotas ya de los riesgos de la sensualidad y la impotencia, ya de la ceguera voluntaria y el indiferentismo suicida. Para mi gusto, donde mejor juega la creación escénica de Bernard es en El fuego mal avivado y en Invitación al viaje. Que yo sepa, la primera ha sido ya representada en Cuba y la segunda en Buenos Aires. Martina lo fue en casi toda la América, en francés, por Louis Jouvet.

Una frase, cogida al vuelo por el cronita durante el estreno de El fuego mal avivado, define mejor que la de un crítico, la actuación de la Montoya en esta pieza. Dijo una espectadora: –"¡Qué maravilla! Está distinta en todo. No parece ser la misma de Valeria, ni menos la Bernarda Alba". Exacto. En esta obra María Tereza Montoya está en el cenit de sus facultades, ternura honda, bondad y melancolía transparentes, resignación profunda; voz que no se altera, porque la emoción la imprime el volumen del matiz; ademán que tiene la breve e imperiosa necesidad del acento. De ella podría decirse lo que Fokine afirmó de Ana Pavlova, refiriéndose a su genio como danzarina: –¡Como esta actriz nace una cada cincuenta años!