FICHA TÉCNICA



Título obra Trabajo ilegal (o las musas si existen y son muy cachondas)

Notas de Título Basado en poemas de Óscar Oliva

Dirección Germán Castillo

Elenco Ernesto Bañuelos, Lilian Lara, Ma. Eugenia Pulido, Gabriela Olivo

Espacios teatrales Teatro Rosario Castellanos

Referencia Bruno Bert, “Sauna, musas, actores. Trabajo ilegal. Búsqueda creativa”, en Tiempo Libre núm. 278, 6 septiembre 1985, pp. 21 y 66.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica


Teatro

Sauna, musas, actores
Trabajo ilegal
Búsqueda creativa

Bruno Bert

El proceso interno de creación poética se nos puede presentar como uno de los actos más íntimos y "secretos", más intransferibles, a no ser por el producto final de la página escrita en el libro finalmente publicado, o en el manuscrito que circula casi clandestinamente en determinados círculos.

Sin embargo, esa confluencia de la realidad con sus estimulaciones, y la sensibilidad con sus torturas y sus dudas, ha sido siempre un punto de fascinación para muchos, y en este caso para Germán Castillo y un grupo de cuatro actores que intentan darnos su propia visión del tema en Trabajo ilegal (o las musas sí existen y son muy cachondas), espectáculo que se está presentando en el Foro Principal de la Casa del Lago, rebautizado, a partir justamente de este trabajo, como Teatro Rosario Castellanos.

Tomar ese "momento íntimo" como punto de partida para un espectáculo, presenta evidentemente dificultades muy concretas a nivel escénico porque es intentar dar forma al momento en que éstas aún no existen y se están plasmando en la carne y el cerebro del poeta. Como el director cuenta de entrada con el material ya terminado —los poemas de Óscar Oliva— que le sirven de estimulación para su tarea, una de las primeras tentaciones (de las que Castillo sabe librarse con habilidad) sería la de ilustrar los textos, pero, superado esto, va a dar de lleno al reino de la palabra y a la dificultad de encontrar un correlato visual que no se transforme en una mera excusa para la lectura de las poesías, ni tenga la potencia tal de hacerlas desaparecer, diluidas en las formas que sus actores encarnen. Ese equilibrio donde el nacimiento de la forma equivalga al nacimiento y desarrollo del poema en la búsqueda en que transcurre todo el espectáculo.

La economía de medios extra actorales no puede ser mayor: solo una pequeña caja rectangular —algo así como el espacio de un sauna— un banco y cuatro actores: el poeta y sus tres musas, prácticamente desnudos, como corresponde al acto que están generando. Y la luz, que aun sin tener casi cambios ni variaciones a lo largo del trabajo, se transforma en una amalgama muy fuerte y efectiva. Y sin embargo, ¿Es esto suficiente?: "Pienso que las palabras también son capaces de levantar olas de los témpanos de hielo", expresa el texto final de Oliva, ¿Es capaz el espectáculo de levantar esas olas en el espíritu de los espectadores, tan fácilmente amalgamables a esos témpanos de hielo del que nos habla el poema, por el permanente bombardeo que nuestra sociedad hace en ellos de imágenes y palabras?

Dice el Diccionario Porrúa de la Lengua que cachondez significa: "apetito desordenado y torpe" y que cachondo es: "que está en celo". ¿Son estas musas, que sí existen, tan cachondas como pretende el título del espectáculo?

El trabajo de los actores se mueve dentro de un tono contenido y hasta un cierto punto también sostenido, que se aleja bastante de la cachondez tanto en este sentido de diccionario —que correspondería bastante a la realidad por su apremio, su apetito y su furia, aunque no estén muy emparentadas con las musas clásicas— como en un sentido menor, más retozón y erótico.

Se mantiene sí el apremio en la relación entre el poeta y esos cuerpos enfundados en plástico, desnudos y protegidos; pero un apremio que hace más al nacimiento de los conceptos que a la vivencia desgarradora y visceral que intuimos detrás de las palabras de Oliva y que posiblemente debiera desprenderse de esa carne contenida y encarnar entre los que observamos en platea, más incómodos por la cabeza del vecino que nos tapa que por la sensibilidad afectada por el choque de imágenes y palabras.

Germán Castillo había aclarado, en una entrevista, que el espectáculo respondía más a preocupaciones temáticas que a inquietudes formales u artísticas, y desde esa premisa, es evidente que la búsqueda es profunda y comprometida, tanto en su caso como en el de sus actores. Pero lo que vemos es una experiencia teatral, que equivale necesariamente a resoluciones formales y artísticas para que la estructura temática se vuelque y desarrolle en plenitud.

Trabajo ilegal... se nos presenta como un acercamiento a esa caja íntima de la creación personal del poeta, y si bien no nos deja entrar, nos invita a asomarnos por esos pequeños huecos que la horadan, y aunque nos vamos más llenos de palabras que de sensaciones no deja de haber momentos de plenitud o incitación. Después de todo también los instantes de frustración hacen parte de la búsqueda creativa.

Ernesto Bañuelos, Lilian Lara, Ma. Eugenia Pulido y Gabriela Olivo, en una escena de Trabajo ilegal o las musas sí existen y son muy cachondas, espectáculo de Germán Castillo, basado en poemas de Óscar Oliva, que se representa en el Teatro Rosario Castellanos de la Casa del lago del Bosque de Chapultepec.