FICHA TÉCNICA



Título obra El país de los cartones

Autoría Carlos M. Ortega y Pablo Prida

Elenco María Conesa

Música Manuel Castro Padilla

Notas Con motivo de la presentación de El país de los cartones en el teatro Arbeu, el autor narra el estreno de la obra homónima en 1915

Referencia Armando de Maria y Campos, “Treinta y tres años después, reposición de El país de los cartones, una de las más típicas zarzuelas mexicanas, en el Arbeu”, en Novedades, 17 julio 1948.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Treinta y tres años después, reposición de El país de los cartones, una de las más típicas zarzuelas mexicanas, en el Arbeu

Armando de Maria y Campos

Negros nubarrones entoldaban el cielo mexicano el año de 1915, uno de los más turbulentos que ha vivido la nación, sacudida del Bravo al Suchiate por la guerra intestina que sostenían las poderosas facciones jefaturadas por el ex gobernador de Coahuila don Venustiano Carranza y por los valientes guerrilleros Emiliano Zapata y Francisco Villa. La ciudad de México ocupada y evacuada constantemente por tropas de unos y de otros, vivía de día horas de angustia y zozobra pero, por la noche, se divertía alegremente con carrancistas, villistas o zapatistas, según la ocupación militar en turno.

Todos nuestros coliseos funcionaban normalmente repletos de espectadores ansiosos de gastar rápidamente los billetes que caudalosamente emitían las facciones en pugna, que no valían nada y que era tan difícil adquirir. Dos teatros "del centro", cultivaban el género chico español, alternándolo con piezas de autores mexicanos. En el Principal actuaba una compañía de zarzuela de la que eran figuras femeninas Consuelo Vivanco, María Caballé, María Clavería y Mimí Derba y en el Lírico otra no menos alegre que tenía a María Conesa por capitana. En la antigua catedral de la tanda se estrenaba a fines de aquel año la bella zarzuela española El barrio latino, en la que la escultural Mimí Derba exhibía fugazmente la bella arquitectura de su cuerpo cubierto por fino mallón. En el Lírico se representaban obras del repertorio "chico español" cuando llegó la hora de organizar las tradicionales funciones de beneficio de fin de temporada. El director de este teatro, Miguel Wimer, pidió a los jóvenes autores Pablo Prida y Carlos M. Ortega "algo" de actualidad para esa noche. Y Prida y Ortega pergeñaron rápidamente una piecesilla de circunstancias que había de convertirse en el éxito teatral más rotundo de aquél y del siguiente año. Y el 23 de noviembre de 1915 se estrenó, en turno de tercera tanda. El país de los cartones, "desastre financiero-cómico-satírico-bailable, en un acto, y seis cuadros"– cuyo raro libreto corre impreso, editado por la Sociedad Mexicana de Autores de la que era representante Luis A. Rivera, con este pie de imprenta: Plazuela de la Concepción 26, domicilio del señor Rivera.

El teatro se abarrotó materialmente de público citadino y de "revolucionarios" que asistían al teatro, como a todas partes, armados hasta los dientes, el pecho cruzado de cananas y sin separarse ningún momento del mauser reivindicador.

El país de los cartones es una revista típicamente mexicana, fundida en el ya clásico molde español. Al levantarse el telón aparece la glorieta del Paseo de la Reforma en que se levanta la estatua de Cristóbal Colón. Este, representado entonces por el actor Paco Gavilanes, desciende y se pone a charlar con el gendarme "de punto", que lo era Miguel Wimer. Hablan de cosas del día y ven pasar tipos del momento que les sugieren agudos comentarios; Colón se asombra del nuevo primer personaje de la ciudad: el camión; el gendarme, tiene otra preocupación: los "cartones" o "planillas", que han venido a sustituir a las monedas de plata y cobre. Se suceden los diálogos, los números musicales –con música arreglada por el maestro "Campanini", que no era otro que el excelente director Ruano Micó–; los couplés, los coros, etc. Desfilan el "Oro", el "Billete nacional", el "Londres y México", el "Oriental de Puebla", el "Mercantil de Veracruz", el "Banco de Hidalgo", el "Rivalidado Alto", el "Rivalidado Bajo", los de "Dos caritas", las "Sábanas de Villa", los "Cartones", las "Planillas" y sobre todo los "Infalsificables"... En otros cuadros "El franco", "La peseta", "El dólar", "El rublo"; es decir diálogos, bailes, couplés. María Conesa –la recuerdo como si la estuviera viendo– estaba insustituible en el número del franco y en el de la peseta. El país de los cartones alcanzó un triunfo clamoroso. Llegó a representarse cuatro veces cada noche, cubriendo las cuatro "tandas": en el teatro Díaz de León, por el jardín del Carmen, la compañía de Carlota Díaz, Humberto Rodríguez y Federico Palancares la representaron 200 veces cuando en el Lírico llevaban más de 500. Cifras semejantes alcanzó en el Briseño, en el Apolo –por la calle de Mosqueta–; en el María Guerrero, con Concha Bustamante, Clemencia Llerandi y Amparo Pérez respectivamente, en los papeles que hacía María Conesa. La afortunada obra salió a los estados y por series de diez representaciones que los autores cobraban adelantados a veinticinco "infalsificables"; la representación fue aplaudida infinidad de noches en Guadalajara, en Monterrey –donde García Pajujo hacía a Colón–; en San Luis Potosí, en Tampico, en Orizaba, en Chihuahua, y en Mérida, con Mimí Ginés en los couplés de la Conesa.

Recuerdo a casi todos los artistas que estrenaron esta obra en el Lírico: la Conesa, Laura Marín, Carito D'Alessio Goyzueta, Carmen Velasco, Emilia Plaza, Elena Saldívar, Eva Pérez, Vicenta Roig, y Judit Gómez, Isabel Ruanova y Defensa Cantú; Gavilanes, Wimer, Rugama, Arnaldo, Viramontes, Navarrete Legorreta.

Se hicieron famosos los couplés de los coyotes:

Coyote primero:–Para ser un buen coyote,
no es necesario estudiar.
Coyote segundo:– Hay que ser un poco chango
y saber multiplicar.
Coyote tercero: Es preciso en los negocios,
ser astuto y muy formal, porque si anda con "dos caras"
lo pueden "revalidar".
Todos:– Por un tostón
le damos un cartón
y así de esta manera
llamamos la atención
y vamos arruinando
a toda la Nación.
Coyote primero:La mujer es un billete
de circulación legal
Coyote segundo:Las de quince son de "Londres",
las de veinte "Nacional".
Coyote tercero:– Las mujeres de treinta años
en "bonos de Carvajal",
y las que tienen cuarenta¡son planillas nada más!

Ahora, después de treinta y tres años de su éxito rotundo vuelve a representarse en el Arbeu y constituye un triunfo para todos y se revela como un formidable "documento teatral" de una época que México vivió con alegre y dramática intensidad...

Como número novedoso y de indiscutible actualidad los ayer muchachos y hoy viejos autores Prida y Ortega agregaron dos monedas nuevas, no menos difíciles de obtener, al desfile numismático de la afortunada pieza: Don "Cuauhtémoc" y Doña "Josefita", que darán la nota fresca a este disparate financiero y revisteril...