FICHA TÉCNICA



Título obra La cueva de Salamanca

Autoría Juan Ruiz de Alarcón

Dirección Héctor Azar

Elenco Enrique Castillo, Victoria Burgoa, Ana Silvia Garza

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [La cueva de Salamanca de Juan Ruiz de Alarcón, dirige Héctor Azar]”, en Siempre!, 12 julio 1989.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   12 de julio de 1989

Columna Teatro

La cueva de Salamanca de Juan Ruiz de Alarcón, dirige Héctor Azar

Rafael Solana

En un estupendo libro de reciente aparición, La literatura en la Nueva España (primer tomo) un sabio, que une a la ciencia un buen estilo de escritor, don José Joaquín Blanco, nos pone de manifiesto cómo mucho de lo que se escribió en México en los siglos XVI y XVII sólo ha venido a ser conocido e impreso en los siglos XIX y XX, tras permanecer en los archivos de iglesias o de museos por cientos de años. ¡Qué mucho que una obra teatral que su autor Juan Ruiz de Alarcón, fechó (es decir, fizo) en 1618 haya venido a conocer la luz de las candilejas casi 15 cuartos de siglos después, por la diligencia de un alarconista de pro, que es don Héctor Azar, el promotor y realizador de las jornadas alarconianas! Con el auspicio del joven y talentoso gobernador del estado de Guerrero, licenciado Ruiz Massieu, el académico señor Azar montó el estreno mundial de La cueva de Salamanca, comedia de magia, en el marco fantástico de las Grutas de Cacahuamilpa, prodigio de la naturaleza, comparable sólo con las de Postumnia y las de Carlsbad, y multiplicación por el 100 mil de la muy cantada Grotta Azzurra de Capri. No pudimos ir a verla allí; pero nos la ha traído don Héctor, para comodidad de los capitalinos, al remozado teatro Julio Jiménez Rueda. Es una ventura para nuestra ciudad el que se puedan aquí ver, al mismo tiempo que las más modernas comedias musicales de Broadway y que las piezas que se estrenan en París, en Madrid o en Buenos Aires, las joyas del Siglo de Oro español; nunca pasa mucho sin que tengamos una Vida es sueño, una Fuenteovejuna, una Verdad sospechosa: ahora, mientras hay en la Pinacoteca Virreinal un magnífico Tirso de Molina, este estreno absoluto de nuestro paisano y decano se monta aquí; ya ha de llevar como unas 10 representaciones o 12, en sus primeros 371 años de vida. Ya pueden ustedes imaginar, a este paso, para qué fecha podemos esperar que se descubra la placa de las primeras 100 funciones; que centenarios, en el sentido cronológico, el de los calendarios, ya lleva tres cumplidos, y se encamina hacia el cuarto.

Con telones también viejos, aunque no tanto (sólo tienen de edad entre 50 y 70 años), que pertenecen a su colección privada, ha intentado Azar dar un aire algo vetusto a su postura en escena; para los que no habían nacido en 1929 tan arcaico es un telón de esa época como una comedia del siglo XVII; en el reparto don Héctor ha hecho alternar a tres artistas muy conocidos: Sergio de Bustamante, Mónica Serna y Luis Mercado, con otros de mucho menos amplio renombre, pero que, bien dirigidos por Azar mismo, en ningún momento desentonan; como no desentona Azar al componer algunos versos de corte clásico para mezclarlos con los de don Juan Ruiz, puesto en boca de Bustamante y de Mónica, al principio y al final de la pieza, que refundió hasta dejarla en solamente un acto.

Es de la mayor categoría y de la mejor clase este espectáculo artístico, que ha contado con el alto patrocinio del gobierno del estado de Guerrero, el de la ciudad de México y el del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.