FICHA TÉCNICA



Título obra Prohibido dar vuelta a la izquierda

Autoría Darío Fo

Dirección José Solé

Elenco Blanca Guerra, Martha Resnikoff,Lucy Tovar, Rafael Sánchez Navarro

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Prohibido dar vuelta a la izquierda de Darío Fo, dirige José Solé]”, en Siempre!, 18 mayo 1988.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   18 de mayo de 1988

Columna Teatro

Prohibido dar vuelta a la izquierda de Darío Fo, dirige José Solé

Rafael Solana

Les quedamos a deber, la semana pasada, nuestra opinión acerca de la dirección y las interpretaciones de la comedia de Darío Fo Prohibido dar vuelta a la izquierda, que pueden ir a ver al teatro Julio Prieto (antes Xola) con la seguridad de que van a pasar un rato de entretenimiento. Pepe Solé, el director, se ha impuesto un ritmo velocísimo (siempre nos estamos quejando de los ritmos lentos, por ejemplo, los de Montoro; pero también en la velocidad cabe exageración). Tan rápidamente pasan las cosas y hablan los artistas con tal prisa, que no todo lo que dicen se alcanza a escuchar, ni es posible llevar registro de todos los movimientos, cuando seis u ocho personas giran como trompos por el escenario; por medio de trucos (de algunos de los cuales Silvia Pinal echa mano en La tía Mame) se consigue dar la ilusión de que un actor pueda estar en dos partes del escenario al mismo tiempo; esto se repite tantas veces que acaban por verse los andamios, y el público, engañado las primeras dos o tres, ya no cae en el garlito en las subsecuentes.

No es barato el montaje, pues requiere tres escenografías, una de ellas, muy complicada, con practicables, escotillones, desniveles, pluralidad de puertas, como en Feydeau y sus discípulos. Los artistas sobre la escena son 11, pero parecen 20, pues algunos doblan; los cambios de ropa no requieren lujo, pero sí habilidad de transformistas (se la vimos a Sergio Jiménez en El detective sabía demasiado); la obra pudo llamarse (hay dos en cartel con alusiones a anuncios de carretera: la que habla de 100 kilómetros por hora y ésta, que a ratos se parecen tanto que podrían confundirse): “Límite de velocidad, el que el cuerpo aguante”, y la verdad es que Solé bate un récord y vuelve loco al tacómetro, pues lo menos que puede decirse de su dirección es que resulta huracanada.

Le ayuda mucho, y es en realidad quien sostiene el tono, una actriz vivamente cómica, que desde que dejó de ser El principito se orientó hacia el teatro jocoso tal como lo entendieron Isabelita Blanch, Amelia Wilhelmy, Delia Magaña, Aurorita Campuzano o Lupita Pallás; ella piensa que en materia de risibilidad, no hay que poner freno, que todo se vale; y por momentos podría pensarse que abusa; aunque este subrayado la ayuda a conquistar una popularidad masiva, a tener un público propio, más numeroso que fino; como actriz de relajo, María Luisa Alcalá es, indudablemente, insustituible.

Decimos que es ella quien da el tono porque el actor que encabeza el reparto, Fernando Luján, hace dos papeles, que tiene cada uno su color y su sello, y así no puede sostenerse. Está muy bien en sus dos personalidades y aun podríamos hablar de una tercera, la del enfermo en el quirófano; no se deshizo Solé al dirigir esas escenas del recuerdo de su reciente dirección (todavía puede verse, y la recomendamos) de Engáñame a cien por hora, en la que hay algunos trucos que en Prohibido tienen réplica. El trabajo de Luján podría compararse, ya que en eso estamos, con el de Jorge Ortiz de Pinedo y Héctor Bonilla en Sálvese quien pueda, otra comedia de enorme éxito que también recomendamos mucho.

La tercera figura es Raquel Morell, a quien vimos hace poco en el mismo teatro, y mucho la elogiamos, en Todos eran mis hijos; después viene Fernando Rubio, Daniel Salazar, Gilberto Pérez Gallardo y otros más hasta completar el número de los integrantes de un cuadro de futbol.