FICHA TÉCNICA



Título obra Charlas

Autoría Federico García Sanchiz

Elenco Federico García Sanchiz

Espacios teatrales Auditorium de la Asociación de Actores

Notas Entrevista del autor con Federico García Sanchiz, creador de Charlas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Federico García Sanchiz, el ilustre creador de las Charlas, hablará mañana sobre el tema que interesa al mundo: Palestina”, en Novedades, 20 mayo 1948.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Federico García Sanchiz, el ilustre creador de las Charlas, hablará mañana sobre el tema que interesa al mundo: Palestina

Armando de Maria y Campos

En vísperas de continuar su viaje por la América española, refrendando visiones que después se convertirán en charlas iluminadas de emoción, Federico García Sanchiz hablará mañana sobre un tema que apasiona al mundo y que habrá de cambiar el curso de la historia. García Sanchiz ha estado varias veces, y también en instantes históricos en el ahora Estado de Israel. Una conversación con él sobre tema que tanto conoce y le apasiona es de suma actualidad. Lo he podido cazar en el lobby del hotel; hemos hablado varias horas. Lo que sigue es algo de lo mucho que oí de sus labios, todo con un caliente interés no sólo para judíos y árabes, y para cristianos también, sino para el anónimo observador de la calle:

–¿Sabe usted, Federico, que hay mucha expectación en torno a su charla del sionismo?

–No estaría justificada, si se debiese al autor –autor e intérprete–: yo no soy más que el "pobrecito hablador", lleno de buena voluntad hasta la efusión. Ahora bien; si se mira al tema, creo sinceramente que la cosa lo vale.

–Sobre todo, aparte la actualidad del asunto, que no puede ser mayor, se ve que ha procurado usted desentrañarlo y al mismo tiempo envolverlo en todas las circunstancias que lo han provocado.

–En efecto: me pareció que después de la evocación de las horas culminantes de Jesús, lo cual equivale a una oración, sería interesante, viniendo ya a los días presentes, no sólo enfocar la situación de cristianos, árabes y judíos, desde la implantación del sionismo, sino asomarnos a los lugares en los que, en realidad, se fragua el destino de la Tierra Santa; por eso figuran en el "sumario" –que ha publicado la prensa entera– Trafalgar Square, en donde una escena casual me reveló la lucha de Inglaterra consigo misma para evitar o disminuir su ruina; Wall Street, víscera fundamental del mundo, y la Plaza Roja de Moscú; allí, si la suerte me acompaña, ofreceré al auditorio el panorama del Kremlin con el edículo en que se exhibe a Lenin yacente.

–¿Se muestra usted partidario de alguna de las tendencias que dichos lugares simbolizan?

–No; en absoluto. Yo me limitaré a intentar los respectivos cuadros, con un propósito casi exclusivamente artístico. Lo mismo en lo que respecta a Palestina, pues me limitaré a informar con toda lealtad y sin mezclarme en la lucha... Si acaso.

–¿Si acaso?

–Si acaso, mi emoción se irá con el Papa, cuyo anillo he besado de rodillas, y que, con la mano que ostenta ese anillo, me bendijo la boca, trazando tres pequeñas cruces sobre mis labios.

–Raro privilegio.

–Fue mi Pentecostés.

Sigue una pausa. El humo de los cigarrillos pone, entre los dos, una transparente cortina azul, y, por fin pregunto de nuevo al gran camarada que es Federico García Sanchiz:

–¿Satisfecho de su actuación en México?

–Menos público que en otras grandes capitales, aunque parece ser que las "entradas" de las Charlas superaban a las de los demás teatros capitalinos.

–Tengo entendido que la charla... "palestiniana" llevará mucha gente al Auditorium de la Asociación de Actores. Sé que en cuanto se anunció se encargaron de golpe, más de cien lunetas.

–Lo agradezco; la materia interesa a los cristianos, los hebreos, los sirios, los libaneses. No importa, sin embargo; aunque no he encontrado aquí la cantidad de público a que estoy acostumbrado, me compensa, con creces, la calidad del auditorio mexicano, que es insuperable.

–Sí, pero también de pan vive el hombre.

Interrumpe García Sanchiz:

–No me lo ha negado México. Y me lo dará en adelante, en abundancia... Me llevo de aquí unas Charlas interesantísimas. No ha de tardarse en oír los ecos de lo que de este fascinador país en cuantos me dispongo a visitar, y no digamos a mi regreso a España. México es uno de los pocos pueblos que poseen lo que yo llamo una cuarta dimensión... Y aspiro a que México, que probablemente no visitaré otra vez, cuando menos como profesional de la palabra, pues quisiera retirarme ya de mis actividades parlantes y consagrarme a escribir allá en mi casa marinera de la costa del Mediterráneo. Aspiro, repito, a que México, me cuente en adelante entre sus mejores amigos. ¡Pronto se convencerán ustedes de ello!

La llegada de un grupo de conocidos del señor García Sanchiz, que vienen a recogerle para llevarle a una comida íntima en su honor, corta y acaba la entrevista periodística. Yo me despido, "hasta Jerusalén". Porque seguramente la proverbial plasticidad de la palabra del creador de las Charlas nos conducirá, mañana, a la Ciudad Santa.