FICHA TÉCNICA



Título obra El jardín de las delicias

Autoría Jesús González Dávila

Dirección José Estrada

Elenco María Jerez, Mercedes Matute, Agustín Silva

Espacios teatrales Teatro Wilberto Cantón

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [El jardín de las delicias de Jesús González Dávila, dirige José Estrada]”, en Siempre!, 1 febrero 1985.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   1 de febrero de 1985

Columna Teatro

El jardín de las delicias de Jesús González Dávila, dirige José Estrada

Rafael Solana

¿Irá a ser El jardín de las delicias, de Jesús González Dávila, la obra que lo caliente, que atraiga a las masas? Doña Virginia Fábregas y doña Esperanza Iris, cuando hicieron los teatros a los que dieron sus ilustres nombres, los levantaron en lugares en que ya había otros teatros: el Renacimiento y el Xicoténcatl; como dicen que los evangelizadores hicieron las fiestas cristianas en fechas, y levantaron sus templos en lugares, que ya eran socorridos por las ceremonias de los antiguos.

El jardín de las delicias (título que cedió Sabina Berman para una obra que originalmente se llamaba Un delicioso jardín) fue premiada en un concurso convocado por SOGEM, y de ellapodemos decir que sorprendió al público con su novedad y su independencia. Es una especie de pesadilla en un solo actolargo, y se desarrolla, advierte el programa, en la mente del protagonista. José Estrada, que ha hecho un trabajo de dirección soberbio, ha violentado el contraste entre una escenografía, de Toni Sbert, agresivamente realista, casi diríamos mal oliente, y una acción fantástica, de manera que, pirandellianamente, poco sepa el público acerca de cuándo es real y cuándo imaginario, mental, lo que ve. Para lograr esta dirección deslumbrante Estrada nos ha retrotraído a los tiempos de don Enrique Rambal padre, pues la ha llenado de trucos, de "efectos especiales", como hacía mucho que no veíamos. El clima de angustia es creciente; los espectadores permanecen enervados, asustados como en el sangriento teatro del grand-guignol por lo que van viendo y oyendo.

Corre la anécdota de que, cuando comenzaba a ensayar esta obra, Sergio Klainer fue tentado por una productora cinematográfica con una oferta de un millón de pesos por dejarla y entrara a una película que se veía en apuros, y de que Klainer se sobrepuso a esta tentación y prefirió cumplir el compromiso que ya había adquirido. Si eso es cierto, hizo un buen negocio pues El jardín de las delicias va a valerle más de ese millón en su carrera, como triunfo artístico. Ya le hemos visto muchas veces estar enorme, la más reciente en Don Quijote murió del corazón(1); pero ahora está imponente, en un papel que le da pie para ello. También él, como la obra, comienza en el naturalismo y se va pasando poco a poco al desenfreno de la imaginación, al delirio de la insanía. A la terna de las actuaciones, va de seguro; y por el momento no vemos quién puede arrebatarle esta vez el premio que ya otros años ha estado a punto de conquistar; es la suya una actuación magistral, que interesaría calibrar a todos los aficionados al buen teatro.

Pero además de con este maestro infalible y consagrado Estrada contó con los que son prácticamente dos debuts de damas jóvenes; lo es en forma rigurosa el de Liliana Abud, a quien apenas hemos entrevisto en la televisión, y de quien sólo sabíamos que es bella y monísima, a Luz María Jerez ya la conocíamos, pero en papeles pequeños, en un desnudo, o cosas de poca monta; ahora lleva el papel femenino de más peso, fuertemente dramático, y lo saca en forma sorpresiva, con toda su intensidad, que es tremenda. La señorita Abud también triunfa francamente en sus varios personajes.

Mercedes Matute y Agustín Silva hacen, en forma impecable, los dos breves personajes complementarios.

El público se emocionó, se estremeció, la noche del estreno, y premió a los artistas, al autor, al director, al escenógrafo, con una ovación interminable. También Pepe Estrada va derecho a la terna de directores para los yainminentes premios de este año, con un trabajo cuidadosísimo y que llenó de bien logradas sorpresas. ¿Y no irá a ser González Dávila quien complete el trío de losaspirantes el premio "Juan Ruiz de Alarcón", a la mejor obra mexicana de estreno, en competenciacon Emilio Carballido, el autor de Fotografía en la playa, y de Felipe Santander, el de Los dos hermanos, que son otros candidatos que ya vienen sonado mucho?

Vemos como posible, aunque en el teatro nada puede darse por seguro, que El jardín de las delicias sea la obra que caliente el hasta ahora refrigerado teatro Wilberto Cantón, como ¿Mi vida es mi vida? y después El beso de la mujer araña calentaron el Polyforum, y como Dos tandas por un boleto ha calentado el pequeño teatro del SAI, y como Nati Mistral y Pilar Rioja están calentando el Helénico. Mal harán los conocedores en perderse esta obra obra original y vigorosa, que no se parece a nada y que mantiene a los espectadores en el filo de su butaca.


Notas

1. Cuya crónica del 30 de mayo de 1984 se incluye en este volumen.