FICHA TÉCNICA



Título obra Tina Modotti

Autoría Víctor Hugo Rascón Banda

Notas de autoría Ignacio Retes / adaptación

Dirección Ignacio Retes

Elenco Tina Romero, Arturo Ríos, Miguel Ramos, Néstor Zacco, Pedro Altamirano, Laura Aragón, Andrés Loewe, Alejandro Folgarolas

Escenografía Gabriel Pascal

Iluminación Gabriel Pascal

Espacios teatrales Teatro Juan Ruiz de Alarcón

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Tina Modotti de Víctor Hugo Rascón Banda, dirige Ignacio Retes]”, en Siempre!, 1 junio 1983.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   1 de junio de 1983

Columna Teatro

Tina Modotti de Víctor Hugo Rascón Banda, dirige Ignacio Retes

Rafael Solana

Atravesamos por una racha de curiosidad de los productores cinematográficos, teatrales y similares por mujeres de la vida real mexicana. Se piensa en Carmen Serdán, en Leona Vicario, y se escriben scripts, sólo para llegar al descubrimiento de que la única mujer verdaderamente fotogénica de nuestra historia es Carlota Amalia de Saxe-Caburgo Gotha, hija del rey de los belgas y esposa del archiduque Maximiliano, ella sí llevada repetidamente y siempre con éxito a la pantalla o a la escena; de pronto se piensa en damas más recientes; interesa poco una especie de María Conesa que para la televisión hace Ofelia Medina, y muchísimo menos una triste parodia de Esperanza Iris con la que Olga Ramos fracasa; Antonieta Rivas Mercado deja a la gente indiferente; Anna Reed vuelve a pasar por las pantallas, a los acordes de la música de Palmerín; y prueban suerte una fotógrafa, Tina Modotti, y una pintora, Frida Kahlo, a quien pronto veremos en una obra de Federico S. Inclán.

A Tina ya podemos verla, en una adaptación al teatro de algo especialmente escrito para el cine (lo normal era lo contrario: adaptar para el cine obras de teatro, como La viuda negra, que tan mala suerte ha tenido). Lo malo es que se nos crea una confusión, y no sabemos hasta donde estamos viendo y escuchando el texto de Víctor Hugo Rascón Banda, y qué es lo que debemos al talento de adaptador del director José Ignacio Retes. Agreguemos otra colaboración importante, la del escenógrafo e iluminador Gabriel Pascal, y todavía nos confundiremos otro poco.

Tina Modotti es un figura doblemente interesante, como artista de la fotografía y como comunista de la época heroica, en que el partido estaba perseguido, no subvencionado. México no conocía más fotógrafos que Hugo Brehme, Smart y los hermanos Martínez Solares, que retrataban novias antes de entrar al cine. Les siguieron, pero ya son tiempos posteriores, Tufic Yaszbek y Semo. Vinieron Tissé (con Sergio Eisenstein, y de allí se deriva Gabriel Figueroa), Cartier Bresson, Hoynigen-Huhne (y de allí brotan Manuel y Lola Álvarez Bravo); conocíamos a Edward Weston, de donde salió Tina Modotti, después ya hay otros, un Héctor García, tan diferente de los Casasolas y de los Sosas, y hasta aficionados excelentes, como el novelista Luis Spota o el deportista Tonatiuh Gutiérrez; pero la Modotti fue una de las primeras grandes figuras de ese arte. Sólo que ¿cómo llevar a la escena teatral esa parte de su personalidad? Quizá proyectando enormes amplificaciones, que de todos modos nos dirían poco.

Su actividad política, y la sexual, que tampoco fue escasa, se presentan, y son las queRascón y Retes han aprovechado. La obra de Víctor Hugo(1), autor a quien admiramos muchísimo, y cuyas obras Armas blancas y El baile del los leñadores nos parecen soberbias piezas de nuestra dramaturgia contemporánea, tal vez se nos esconde un poco detrás de todo el aparato escénico con que ha sido adobada: luces de allá para acá, de modo que no vemos caras, sino siluetas; saxofones, de manera que oigamos poco las palabras, ahogadas por la música; un entrar y salir de carros... ¿hasta dónde llega Rascón, y dónde empiezan Retes y Pascal? Se hace difícil determinarlo.

Vemos, en cambio, dónde empieza la segunda Tina, la Romero, intérprete del personaje. Siempre ha gustado mucho esta chica, más en el cine que en el teatro, donde la hemos visto poco y en papeles de escaso relieve; otras actrices hay que habrían dado un mayor parecido físico con la Modotti; pero eso es secundario; la Romero vive el mejor papel que ha tenido en su vida y acusa en él temperamento, sensibilidad, a pesar de una cierta escasez física, pues es dulce y pequeña; se le escapan algunas malas pronunciaciones italianas (lo que es otro defecto menor); pero vive laangustia del segundo acto, y el entusiasmo del primero; otras veces ha dado mayor sensualidad a sus actuaciones.

Hay un amplio grupo de artistas complementarios (en muchos momentos contamos hasta 16 personas en escena); pocos son conocidos (mejor dicho: todos son pocos conocidos); encontramos a Arturo Ríos un poco tibio como Mella, papel que habría requerido más fuego y mayor encanto personal; bien a Miguel Ramos como Xavier Guerrero, y mejor Néstor Zacco como Weston; a Pedro Altamirano, menos en la voz, bien como Diego Rivera; acertados a Laura Aragón y al niño Andrés Loewe; excelente a Alejandro Folgarolas. Muy cuidada la ropa que da en todo momento sabor de época. Sin duda costosísima la escenografía, que es más cinematográfica que teatral. A Retes, mucho mejor en la dirección del primer acto, tan bien movido, que en la del segundo, en que deja caer un poco las escenas que tendrían que haber sido las más emotivas de toda la pieza, y eso ocurre tal vez por la falta de personalidad y de pujanza del actor a quien fue encargado el básico papel de Julio Antonio.

Es teatro excelente, muy moderno, muy lleno de originalidad (al menos para México, tal vez no para Polonia) este de Rascón-Retes-Pascal, y es un triunfo personal de Tina Romero.


Notas

1. Que se había estrenado el 7 de mayo en el teatro Juan Ruiz de Alarcón. P. de m. A: Ignacio Retes.