FICHA TÉCNICA



Título obra Novedad de la patria

Autoría Luis de Tavira

Notas de autoría Ramón López Velarde / inspirado

Dirección Luis de Tavira

Elenco Ignacio Retes, Arturo Beristain, Julieta Egurrola, Rosa María Bianchi, Virginia Valdivieso

Grupos y compañías Compañia Nacional de Teatro

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Luis de Tavira dirige su espectáculo teatral Novedad de la patria]”, en Siempre!, 17 noviembre 1982.




Título obra El destierro

Autoría Juan Tovar

Dirección José Caballero

Elenco Margarita Sanz, José Caballero, Eduardo López Rojas, José Luis Moreno

Escenografía Arnold Belkin

Música Manuel de Elías

Espacios teatrales Teatro Sor Juana Inés de la Cruz

Productores Manuel Rodríguez Lozano

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Luis de Tavira dirige su espectáculo teatral Novedad de la patria]”, en Siempre!, 17 noviembre 1982.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   17 de noviembre de 1982

Columna Teatro

Luis de Tavira dirige su espectáculo teatral Novedad de la patria

Rafael Solana

Esto que decíamos arriba de que el autor debe ser la estrella máxima en un espectáculo teatral, puede tener sus excepciones. Nos produjo una cierta sorpresa, no exenta de alguna melancolía, ver que Luis de Tavira, un director a quien hemos admirado cuando nos ofreció obras excelentes como El alma buena de Sezuán, de Brecht, ahoranos hace el truco de montar un formidable espectáculo teatral... sin obra. Ya en tiempos de Juan Soriano y Octavio Paz, y Héctor Mendoza, vimos espectáculos que se llamaron "Poesía en Voz Alta", sin obras teatrales, sino con versos de nuestros clásicos; pero esos no fueron realmente espectáculos de teatro, sino recitales ilustrados e iluminados; uno de Quevedo vimos no hace mucho en el recién fallecido teatro Arcos-Caracol.

Lo que Luis de Tavira hace ahora es otra cosa: inspirado por la poesía de Ramón López Velarde, pero no por Suave patria en concreto, sino más bien por el resto de la obra del poeta jerezano, ha montado una representación llena de originalidad; de belleza y de fuerza, muy plástica, pero sobre todo muy teatral. Llena de trucos escénicos, de sorpresa, de insistencia y obstinaciones, a la manera como suelen presentarse los sueños; se tiene la impresión de sufrir la pesadilla de un hombre que hubiera cenado mucha poesía velardiana, se hubiese empachado con ella, y tuviera sueños, como Hoffmann; para no dejarlos callados, ha puesto en boca de los personajes el director versos, los más famosos de Ramón, la memorizable y memorizada Suave patria, sólo que no en el orden en que el poeta los puso, sino barajados y repetidos arbitrariamente; encontramos allí todo el texto, pero sólo como música, sin casi ningún sentido; son alterados los versos en el orden de su enunciación sin que ello afecte al desarrollo del espectáculo, que se completa con canciones, muy bellas y admirablemente tocadas y cantadas.

Como un admirable maestro maneja Tavira todos los elementos teatrales de que echa mano; texto, música, ruidos incidentales, luces, fogonazos, chispas; José de Santiago, de tan jerezano apellido, además de cantar y tocar como un príncipe ha hecho una escenografía onírica también, de juegos inesperados, que saca del brevísimo e incómodo escenario de la Casa del Lago un partido quien nunca nadie había allí obtenido. Rodolfo Sánchez Alvarado hizo una grabación de silbatos y ruidos de ferrocarriles que son de lo más velardiano que hay en la pieza, febriles. Y toman la palabra, además de actitudes teatrales, escultóricas o cinematográficas, actores tan notables como Ignacio Retes, Arturo Beristain (cuya caracterización como López Velarde es espeluznante), Julieta Egurrola, Rosa María Bianchi, Virginia Valdivieso, y otros, si menos célebres de no menor talento. Podrían hablar en alemán, o en francés,decir textos de Baudelaire o de Hölderlin, y nada perdería elespectáculo aunque el público no los comprendiera. Como en la ópera.

Es deslumbrante este espectáculo al que su autor ha puesto el nombre de un texto en prosa de López Velarde; Novedad de la patria; está muybien vestido y entonado(1). Se tiene la impresión de que se estén volviendo ahora los ojos, con nostalgia, hacia esos primeros 20 años del siglo, como hace algún tiempo se volvía hacia unos lustros antes. Hace una generación se pensaba mucho en Carlota y Maximiliano, y, en el cine, en Don Porfirio; ahora, como entonces, se evoca una época que para muchos es el pasado remoto, y para unos cuantos un ayer que conocieron y que les llena de melancolía; cada vez son menos los que vivieron los tiempos de López Velarde, pero alcanzan a reconocerlos en una evocación tan poética, tan vigorosa y tan bella como ésta que hace Luis de Tavira en su obra magnífica.

El destierro de Juan Tovar, dirige José Caballero

Apenas cinco o 10 años después de la edad que llamaremos lópezverdiana vino la antonietana; María Antonieta Rivas Mercado (hay quien la tache de afrancesada hasta por el nombre, y diga que lasmexicanas, como las españolas, debiera de llamarse Antonias) hizo época, en los años veinte (que ya Ramón no alcanzó) con una corte de amigos, "Los contemporáneos", a quienes este año el Instituto Nacional de Bellas Artes ha rendido homenaje, y cuya revista José Luis Martínez ha reimpreso.

Con esa época, que en la historia de México se llama "el vasconcelismo", y con esos personajes, se han hecho una obra de teatro y una película. La obra se llama El destierro.

Un director de talento, José Caballero, ha tomado la obra teatral de Juan Tovar, que no carece de méritos, pero tampoco de insuficiencias, y la ha enriquecido con ideas excelentes de realización escénica, hasta hacerla aparecer mejor de como parecía en la lectura; pero no ha superado sus cortedades(2). La sugestión escenográfica de Arnold Belkin, un taller de pintura, en que se hace aparecer, muy bien copiada, una parte de la producción de Manuel Rodríguez Lozano, es felicísima... para el primer acto; pero no funciona en el segundo. Una actriz de voz bellísima y de gran sensibilidad, Margarita Sanz, hace una creación del personaje de María Antonieta, mientras habla; pero después se queda tantas veces y por tanto tiempo callada que hace moroso el caminar de la pieza, la paraliza y la amodorra; esta pérdida de ritmo en la dirección, que degenera del bello allegro inicial en un adormecedor andante, afecta también a los actores que hacen a los dos personajes masculinos más notorios, al propio Caballero, que ha tomado el papel del pintor (lo estrenó Luis Rábago) y a Eduardo López Rojas, quien hace con brillo su Vasconcelos al principio, y luego se va trivializando; no aparece como un gran hombre, un filósofo, un prosista, un maestro casi más que de talento de genio, sino sólo como un político fracasado, que decepcionó a sus seguidores, y como un hombre resulta demasiado silencioso, casi mudo en muchas situaciones. José Luis Moreno nos pareció el mejor de entre los muchos actores que hacen las partes complementarias.

Vimos al público seguir con atención esta pieza llena de interés histórico y artístico, y en la que los aciertos están sin duda en mayor número que las incapacidades. A todos, por supuesto, los abrillanta la formidable y certera dirección de Montoro, en cuyas manos son dúctil, pero inteligente barro.

Todavía cabría mencionar la discreta música incidental de Manuel de Elías para recordar una producción teatral impecable, toda ella de gran altura y mucha fuerza, que habrá de atraer por un largo número de noches a todo el público inteligente y selecto de la ciudad de México, y que sin duda es uno de los espectáculos teatrales más perfectos en un año en que ha habido muchísimos de calidad insuperable.


Notas

1. Se había estrenado el 24 de octubre en la Casa del Lago. P. de m. A: Ignacio Retes.
2. Estrenada en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz el 23 de junio P. de m. A: Biblioteca de las Artes.