FICHA TÉCNICA



Título obra Miscast

Autoría Salvador Elizondo

Dirección Juan José Gurrola

Elenco Juan José Gurrola, Jébert Darién, Mauricio Davison, Lolita Beristáin, Gabriela Gurrola, Pedro Gurrola

Escenografía Alejandro Luna

Vestuario Fiona Alexander

Espacios teatrales Teatro Juan Ruiz de Alarcón

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Miscast de Salvador Elizondo, dirige Juan José Gurrola]”, en Siempre!, 5 mayo 1982.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   5 de mayo de 1982

Columna Teatro

Miscast de Salvador Elizondo, dirige Juan José Gurrola

Rafael Solana

Salvador Elizondo es un escritor que a temprana edad ha llegado ya a alcanzar el máximo de prestigio literario que es posible obtener en México; ese prestigio supremo es el otorgado por las clases más altas de los lectores; el otro, el prestigio popular, que se traduce en la grandes ediciones o en las representaciones teatrales repetidas ante un público copioso, ese todavía no lo posee este prosista, y probablemente no aspira a conseguirlo, sino le tiene absolutamente sin cuidado; es, pues, un escritor para minorías.

Al lanzarse al teatro, busca interesar justamente a esas minorías, y en especial a la muy culta de los universitarios de estudios superiores. Su obra Miscast ha sido estrenada en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, en pleno descampado del Pedregal, ante estudiantes y otras personas de la élite intelectual.

Pero nos quedamos sin saber hasta qué punto lo que Juan José Gurrola ha montado es en realidad de Elizondo, y dónde empieza la colaboración del director, aunque suponemos que esa ayuda es tan grande que puede atribuirse Gurrola el crédito de parafraseador, y el público que no haya tenido acceso al original, triste caso en que estamos nosotros, ignora cuál es la paternidad responsable de don Salvador.

La obra, tal como Gurrola nos la ofrece, es un verdadero galimatías, un "sin pies ni cabeza", lo que es más complicado que un simple rompecabezas; se formarán ustedes una vaga idea de su estructura si les decimos que los actores representan a unos actores que están fingiendo que fingen fingir unos personajes, lo que deja tamañito a Enrique IV, de Pirandello, en la que parece remontamente inspirada.

Juan José Gurrola, a quien conocimos niño, en los columpios de la casa Latinoamericana, del Paseo de la Reforma, que habitábamos ambos, y 148 familias más, muchas de ellas de artistas (como Libertad Lamarque, Martha Elba Gombellida, Leonora Amar, Amanda Ledesma, Pía Sebastiani, Josephine Baker, Giuseppe di Stefano, Jules Romains, Amalia de Isaura, Niní Marshall, Carmen Sevilla y muchísimos más) es hoy un hombre inteligentísimo, que hasta llegó a tener cierto parecido físico con Orson Welles y con José Luis Alcaraz, dos gordos célebres; hoy ha perdido peso, pero notalento; forma con Julio Castillo y Abraham Oceransky en la vanguardia de nuestros directores, tras los pasos de Alexandro Jodorowsky, que fue también un realizador teatral muy audaz.

Hemos visto a Gurrola mejores direcciones y actuaciones que las que tiene en Miscast, obra cómica tan tortuosa y alambicada que llega a fatigar al público con su insistencia tenaz, que la hace prolongarse por una media hora más allá de lo que habría sido discreto. Además de Gurrola, quien en uno de sus papeles copia la voz de Pancho Müller, hay otro director actor en la obra, Jébert Darién, y en el resto de los papeles vemos y oímos a Mauricio Davison, quien si cerramos los ojos nos da la impresión exacta de estar frente a Sergio Klainer, a Graciela Braniff, que posee un espiritual físico de modelo de casa de modas, a Lolita Beristáin, la más profesional de todos, y dos Gurrolas más, de una nueva generación, Gabriela y Pedro, que hacen la pareja juvenil. Todos ellos se baten con papeles tan intelectualizados que les queda menos carne humana que a una bicicleta. La escenografía y el vestuario usan los nombres, pero no el talento, de Alejandro Luna y de Fiona Alexander.