FICHA TÉCNICA



Título obra Basur-eros

Autoría Israel Horovitz

Notas de autoría Brígida Alexander / traducción

Dirección Susana Alexander

Elenco Luis Miranda, Brígida Alexander, Claude Lafont, David Mussan, Ikue Shikami, Valentina Hernández

Espacios teatrales Teatro el Granero

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Basur-eros de Israel Horowitz, dirige Susana Alexander]”, en Siempre!, 3 febrero 1982.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   3 de febrero de 1982

Columna Teatro

Basur-eros de Israel Horowitz, dirige Susana Alexander

Rafael Solana

Este gran premio de honor, al que se ha puesto el nombre de don François Baguer, que fue un periodista cubano incorporado al cuerpo de la crítica mexicana y que dejó un grato recuerdo entre sus compañeros, no solamente como inteligente y entendido escritor, sino como persona caballerosa y fínisima; este gran premio, decimos, que en su cena de este año la Asociación de Críticos entregará a Susana Alexander, se venía cocinando desde el año anterior, y se lo ha ganado esa señora tan ampliamente que no hubo discusión, ni terna, sino fue concedido por aclamación; es el premio que corona no una actuación particular, no una obra concreta, sino toda una vida dedicada al teatro, y en la que se ha alcanzado un brillo sobresaliente y sostenido; para que ustedes se den cuenta de la importancia y la relevancia que este premio tieneles diremos quiénes lo han ganado en años anteriores, y bastarán esos nombres para que juzguen ustedes que se trata de lo más alto, de lo supremo en nuestra vida teatral, de autores o impulsores del teatro desde varios puestos, de constructores teatrales en medida heroica y en incabable esfuerzo. Esos ganadores de años pasados han sido, y no hay ni que detallar por qué, Manolo Fábregas, Luis G. Basurto, Rafael López Miarnau, Héctor Mendoza, Jose Solé, Alfredo Robledo, Enrique Ruelas, Julissa de Llano. Ahora Susana Alexander, que lo es todo en el teatro: actriz distinguidísima, traductora, escritora, directora estupenda, empresaria, promotora, resorte de compañías, motor de giras,conquistadora de espacios.

Y para que nadie piense que fue, sino que es, tiene ahora mismo en escena una obra que ha importado, y que dirige, con la que agrega una nueva hoja de laurel a su ya pesada corona. Se trata de una comedia de tal manera original queno encontramos con qué compararla, y cuyo propósito es hacer, finalidad que logra de talmanera y con tal fuerza que nada recordamos en el teatro cómico que la iguale, pues las risas comienzan a estallar desde la primera escena y no se debilitan, nunca, sino se sostienen, o crecen, hasta que se apaga la última luz. Doña Brígida Alexander la madre de Susana, ha hecho lo poco de traducción que cabe en una obra que está hablada en siete idiomas; solamente que uno de ellos es el español, y no el inglés; los otros, el alemán, el francés, el italiano, el yidish, el japonés y el que no nos alcanzó nuestra ciencia para saber si era chino o coreano, conservan sus textos en esas lenguas. La obra se llama Basur-eros y está en el teatro del Granero(1).

Por lo menos dos autores israelitas cuentan hoy entre los más interesantes y mejores del mundo, al lado de los suizos Dürrenmatt y Frisch, de dos o tres británicos; de varios norteamericanos, uno o dos polacos, un rumano, un chileno, algunos argentinos; uno de ellos es Pady Chayevsky, de quien ya nos han sido presentadas aquí dos o tresobras, el otro es Israel Horowitz, de quien Susana Alexander nos dio a conocer no hace mucho El primero(2); que es un encantador sainete, lleno de gracia y que saca gran partido de una sencilla situación, y de quien conocemos ahora Basur-eros, gracias al empeño de Susana, que en su dirección ha puesto un esmero, un tesón y una maestría admirables. Si uno lo piensa, mucho hay detrás de tanta risa, tiene mucha cola esta glosa del episodio bíblico de la confusión de las lenguas, que puede resumirse en el versículo 7 del capítulo II del Génesis; "Ahora, pues, descendamos, y confundamos, allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero". Algo de este orden quiso decir Molière con su preciosa escena de los maestros en El burgués gentilhombre; pero ahora está dicho todavía mejor; esta pluralidad de idiomas, este hablar cada quien no sólo de lo suyo, sino en su propio lenguaje, de manera que nadie entienda a nadie, es una lección política que una vez se llamó la Liga de las Naciones y hoy se llama las Naciones Unidas; y esa maestra, que quiere, que cree, que todos la siguen, y que no se hace oír de nadie, qué cátedra de psicología, y de derecho internacional.

Pero no nos metamos en honduras, sino solamente tomemos la obra como una comedia de risa. ¡Cuánta risa! ¡Qué velada se pasa! ¡Qué cosquillas irresistibles le hacen a uno esos artistas, tan espléndidamente dirigidos! Luis Miranda (¿y por qué no Roberto d´Amico, que habría hablado en su idioma natal, con un acento más auténtico?), Brígida, Lafont, Mussan, la señoritaShikami, Valentina Hernández, que es la única de quien sospechamos que habla en camelo, aunque se deja oír muy poco... habría bastado ver cómo ha dirigido Susana Alexander esta comedia, con qué energía ha impreso su sello en Barbarita, para que quedara justificado ese premio máximo que la crítica va a dar a esta actriz- directora- traductora- empresaria, y para ponerla en un sitio de privilegio entre la gente del teatro de México, al lado de Manolo, de Basurto, de Julissa, de Pepe Solé, que son los dioses mayores en estos altares.


Notas

1. Se estrenó el 6 de enero. P. de m. A: Biblioteca de las Artes.
2. Véase la crónica respectiva del 27 de julio de 1977.