FICHA TÉCNICA



Título obra El detective sabía demasiado

Autoría Ron House, Alan Shearman, Diz White, John Andrews Neville

Dirección Julissa

Elenco Sergio Jiménez, Fernando Balzaretti, Gonzalo Vega, Julissa, Thamara Francés

Espacios teatrales Teatro Jorge Negrete

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [El detective sabía demasiado de varios autores, dirige Julissa]”, en Siempre!, 27 febrero 1980.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   27 de febrero de 1980

Columna Teatro

El detective sabía demasiado de varios autores, dirige Julissa

Rafael Solana

Muy difícil será encontrar en el teatro de México alguien que cubra más cancha que Julissa. Ni Susana, ni Basurto, ni Héctor Mendoza; Gerardo Diego decía: "Norte, sur, este, oeste cenit, nadir... no sigo; – es imposible astucia – la de acertar contigo". El último verso de esta cuarteta tendría que ser cambiado así, para hablar de Julissa; "Es imposible astucia – no tropezar contigo".

De juvenil reina de rock, con actuaciones caifanescas en la pantalla, pasó al teatro serio, como traductora, promotora, directora, además de actriz, y luego al pornográfico, en la cantina de un hotel, y horrorizó a las damas de provincia con su actuación en Amor libre, y ahora, cuando nos la volvemos a encontrar... está haciendo una comedia para niños, a la que debe usted llevar a los suyos, cualquiera que sea la edad que tengan. La encontró en alguno de sus viajes a Londres, la compró, la tradujo, la promueve, la dirige y la interpreta. ¿Se puede hacer más? Ella se la guisa y ella se la come. La mujer orquesta.

Se llama la pieza El detective sabía demasiado(1), la firman varios autores presumiblemente británicos(2), y pertenece a un género distinto de los que están a la vista en otros teatros; no diremos nuevo, porque algunos de sus recursos son tan viejos que ya habíamos olvidado los veteranos, y los desconocían las nuevas generaciones.

Por ejemplo, el transformismo; no alcanzamos a Frégoli, sino sólo a su imitador mexicano, Frégoli Vargas, y del profesor García Domínguez (u otro nombre parecido) sólo oímos hablar con admiración y afecto a nuestro padre; vimos en el Fábregas (Virginia) a una transformista nórdica que representaba ella sola toda una fiesta, pero que, como hablaba en noruego, tuvo poco público; más que a Fata Morgana se recuerda, de hace entre 45 años, a su hermana, Margarita Maris, que cantaba operetas; cuando el público ve hoy el acto de transformismo de Fernando Balzaretti, que interpreta dos personas que tienen la misma escena y sostiene en ella un diálogo, estallan los aplausos, a telón abierto, de quienes nunca habían visto nada semejante, ni lo sospechaban.

Además tiene la pieza trucos, que ya hoy se ven inocentes, y que aplaudíamos a Rambal padre (la persecución de automóviles en una carretera, el avión que se estrella y se incendia, etcétera.) pero que tampoco conocen los jóvenes, para quienes Enrique Rambal es, en las profundidades de su memoria, el señor que lee cartas cursis por radio, y no el imaginativo director escénico que nos deslumbró en 1930 con El conde de Monte Cristo, El hombre de las figuras de cera, Miguel Strogoff, Las mil y unas noches y otras obras teatrales llenas de trucos.

El transformismo y el truco son dos de los elementos de la divertida comedia que está haciendo Julissa; pero hay otros: el buen humor, la crítica de las películas mudas (que tampoco conocieron los actuales espectadores) y la gracia en las actuaciones; en este último y principal capítulo concedemos la palma al gran actor, que hace ocho de los 13 personajes de la pieza, Sergio Jiménez, quien, a veces con cambios velocísimos, pasa de unos tipos a otros; y en alguno (el inspector manco) pone tanta comicidad (aparentemente se dirigió a sí mismo) que es imposible resistirse, y la persona más seria, más quebrantada de salud o más agobiada de penas físicas o morales tiene que soltar el trapo y reír a mandíbula batiente, como pocas veces lo habrá hecho en ningún circo.

Tras de Jiménez y Balzaretti, viene Gonzalo Vega, que sostiene un solo personaje, caricatura a la vez del guapo galán de la pantalla muda y del astuto detective de la novela conandoylesca; los dos papeles menos brillantes, por menos variados, son los de las dos damitas, Julissa misma, y Thamara Francés, que es también guapa y ágil.

Las funciones a las que asisten muchos niños son un éxito de clamor; pero los adultos, en las nocturnas, también ríen con estrépito. Es un teatro diferente, blanco, de sangre ligera y buena sombra, al que hay que ir, y llevar a toda la familia, hasta los más chiquitos con su nana, o los abuelitos, que se divertirán como niños.


Notas

1. Estrenada el 31 de enero en el teatro Jorge Negrete. P. de m. A: Biblioteca de las Artes.
2. Ron House, Diz White, Alan Shearman y John Neville Andrews. Idem.