FICHA TÉCNICA



Título obra Si me permiten hablar

Autoría Susana Alexander

Dirección Susana Alexander

Elenco Susana Alexander

Espacios teatrales Teatro de la Alianza

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Si me permiten hablar, espectáculo poético-teatral de Susana Alexander]”, en Siempre!, 21 febrero 1979.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   21 de febrero de 1979

Columna Teatro

Si me permiten hablar, espectáculo poético-teatral de Susana Alexander

Rafael Solana

Una personalidad sobresaliente dentro del teatro mexicano es la señora Susana Alexander. Rebasa ya cualquier clasificación, salvo la de “mujer de teatro”, en el sentido en que son “hombres de teatro” Manolo Fábregas, Luis Basurto, Héctor Mendoza, Felipe Santander y algunos otros. Es actriz, de primerísima fila, ganadora de premios, distinguidísima en tal ejercicio; es directora, que ha brillado en forma deslumbrante con sus dos o tres primeros trabajos; es traductora, de varios idiomas; es empresaria; es una dínamo en constante acción, cubriendo mucha cancha, enfocando el teatro por muchas de sus facetas, siempre inquieta, siempre impulsiva e impulsora, siempre triunfante.

Le viene de casta, pues su madre, Brígida Alexander, es también una actriz eminente, y traductora. Susana, que ha hecho su carrera en el teatro mexicano, en nuestro idioma, domina también otros; el alemán, en su casa, el yiddish, muy probablemente, pues es miembro prominente de la colonia judía, a la que pertenecen muchas otras sobresalientes personalidades del teatro, la música y la pintura mexicanas. Hizo serios estudios de teatro en Inglaterra, país cuya lengua domina (y de la que es traductora excelente); y ahora la vemos conectada con la Alianza Francesa, lo que nos hace pensar que también tiene nexos con la cultura en general y en particular el teatro de ese país que tanto amamos los mexicanos.

Se ha instalado Susana en el teatro de la Alianza Francesa en Polanco, tan amplio como la sala Molière, de la calle del Nazas, y más bello y más cómodo. Hace allí un espectáculo, Cómo ser una buena madre judía, que no hemos visto (pero que quisiéramos ver; en él tiene su debut teatral Rafael, otros de los hijos de Manolo y Fela Fábregas); y otro que sí vimos: Si me permiten hablar, que es una especie de collage de textos de mujeres (no necesariamente poetisas, o escritoras) latinoamericanas. Un espectáculo que tiene alguna relación, por su formato, con otros que hemos visto a actrices como Nati Mistral, Olga Morris, Chabuca Granda, Nacha Guevara, Dalia Íñiguez o María Teresa Rivas; un monólogo no con un solo texto, sino con varios hilvanados con algún sentido; no se trata meramente de un recital poético, sino de una sucesión de textos que no dejan de tener, al lado del literario, un sentido social. La autora, si por tal debemos tener a Susana, ha escogido secuencias que no son las que vienen a la mente al pensar en mujeres de nuestra América Latina, versos de sor Juana, de la Mistral, de la Ibarbourou, de la Agustini o de la Storni, prosas de la Gómez de Avellaneda o Teresa de la Parra, sino tiene cierta novedad; hay mucha Rosario Castellanos, y alguna Elenita Poniatowska, entre las mexicanas y no Griselda Álvarez, Pita Amor o Margarita Paz Paredes, que habrían parecido más obvias.

Pero lo más importante de este programa no son los textos literarios, sino la actuación de la señora Alexander, que comienza por aparecer guapísima, a pesar de que va vestida con un hábito carmelita muy poco favorecedor. Y nos da después un concierto de voz humana, manejando la suya con habilidad magistral en todos los registros, de la comedia al drama, de lo simpático a lo patético. Particularmente le fueron festejadas las páginas de Hasta no verte Jesús mío que recitó con enérgica picardía, y que fueron el hallazgo de la primera parte del espectáculo.

Otros momentos muy brillantes tuvo la segunda mitad, de manera de dejar al público encantado de la velada, y cada vez más admirador de Susana Alexander, una de las personalidades más activas y más sobresalientes de nuestro teatro.