FICHA TÉCNICA



Título obra Historia de él

Autoría Maruxa Vilalta

Dirección Maruxa Vilalta

Elenco Javier Marc, José Luis Castañeda, Margarita Castillo

Música Luis Rivero

Espacios teatrales Teatro Arcos Caracol

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Historia de él de Maruxa Vilalta]”, en Siempre!, 2 agosto 1978.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   2 de agosto de 1978

Columna Teatro

Historia de él de Maruxa Vilalta

Rafael Solana

Un caso verdaderamente ejemplar de amor al teatro, de vocación, de entrega apasionada, es el de Maruxa Vilalta, que es ya no solamente crítica, y una muy exigente, por cierto, y autora, tan distinguida que ya ha ganado algunos premios, sino también directora, que muy pronto se ha puesto entre quienes más brillan en esa especialidad. Ya un estreno de Maruxa convoca mucha gente de la mejor, y si ella misma dirige la obra que ha escrito, la curiosidad se redobla.

La noche del estreno de Historia de él en el antiguo Arcos Caracol(1), de Pepe, de Chucho Aceves y Toño Arce, hoy uno de muchos teatros de la Universidad, el entradón fue impresionante. En más de un momento vino a nuestra memoria otro estreno, el de La resistible ascensión de Arturo Ui, con la compañía del teatro Popular Francés, de Jean Vilar, en París, salvo la gran diferencia de tamaño entre el enorme Palais de Chaillot y el pequeño salón de la avenida Chapultepec. Le encontrábamos un aire brechtiano a la obra de Maruxa; en el caso de la pieza alemana, nadie trató de esconder que Arturo Ui era una severa caricatura de un personaje histórico, Adolfo Hitler, y la representación, estupenda, fue acompañada con escenas cinematográficas de ese personaje y de otros igualmente reales de su época. Algunos esperaban, a causa de la inteligente publicidad (también como publicista brilla la señora Vilalta de Yáñez) que se podría reconocer a algunos políticos mexicanos en los personajes de la obra. Aquel que juega golf, ¿no será..? En realidad va mucho más lejos la intención de la autora que hacer la competencia a Salinas y Lechuga ridiculizando a uno o dos presidentes recientes; es más ambiciosa que eso. Crea un tipo, el del sediento de dinero, de honores, de poder, de gloria, en grado morboso y desmedido; puede aplicarse a políticos; pero también a industriales, a banqueros, a periodistas, a artistas; es una anatomía de la ambición tratada en forma maquiavélica. Un hombre al que nada detiene, que salta por sobre los obstáculos, que atropella, que no reconoce morales, no es Echeverría, sino... “El príncipe”; podría ser César Borgia, o Lorenzo de Médicis, o cualquier otro grande de la historia. Cada quien verá tan lejos como su vista le alcance, y si algunos no ven más allá de sus narices, eso ya es, como la propia señora Vilalta, en otra de sus obras, “cuestión de narices”.

Maruxa tiene un rasgo muy femenino en su personalidad de dramaturga, y es su ciega devoción por la moda. Acata a ese becerro y lo adora en casi todas sus piezas; cuando se pusieron de moda el sexo y las leperadas, hizo uso de tales elementos para vestir sus piezas, ahora que los desnudos son el último alarido, los utiliza también, vengan o no al caso, y nuestra personal opinión es que no vienen, aunque respetamos la de la autora-directora si a su juicio eran indispensables. También salpicó palabras gruesas, como quien espolvorea orégano sobre un pozole, para dar mayor tinte de modernidad. ¿Qué ocurrirá si esta moda pasa? Las comedias maruxianas tendrán fecha, como la tienen hoy, y denota su antigüedad, las piezas que, a imitación de las de García Lorca, que son inmorales e inmarcesibles, tuvieron versos, y que se escuchan hoy viejísimas.

A la manera de las obras de Brecht-Weil, tiene música la nueva obra de la señora de Yáñez, y bailables; bien escogida la primera, por Luis Rivero, que hasta compuso alguna parte de ella, y bien resueltos los segundos, sin necesidad de un corps de ballet como los que requieren en sus producciones Manolo Fábregas o Julissa; Xavier Marc baila bien, y lo hacen correctamente los alumnos de la Universidad, que, desde los tiempos de, agregaron a sus estudios los de danza, canto, contorsiones y strip-tease; antiguamente con ortolalia, ortoepia, es decir, buena dicción y correctos movimientos, se salía del paso.

Como en Cuestión de narices(2), la que consideramos la más importante de sus obras anteriores, en La historia de él la señora Vilalta hace política, esta vez en forma de agudas, de felices caricaturas de gobernantes, de transnacionales, de banqueros; la obra es una sucesión de sketchs (dieciséis) muy bien logrados, lo que la dirección subraya; porque Maruxa no se ha limitado a triunfar como autora, sino lo hace sensacionalmente, como directora, ya que movió a sus personajes, en número elevadísimo, si bien encarnados Héctor Mendoza por solamente una oncena de actores, con agilidad, con intención, con gracia. También en seguimiento de una moda, que se ha extendido al cine, exagera en la utilización de homosexuales; sólo que introduce una novedad: la de no solamente fotografiarlos, tomarlos del natural, sino crearlos, y desde luego al más importante de ellos, dentro de la mente del protagonista, en forma de subconsciente, pues la obra se diferencia de las otras políticas que hemos visto hace poco en que tiene su parte poética, onírica, psiquiátrica, que es el renglón en que vuela Maruxa muy por encima de sus posibles rivales, algo carpestres, en la denuncia de lacras políticas que, aunque señaladas como mexicanas, son en realidad universales. Ha contado con un gran actor, que es el alma de la obra y su vida, Xavier Marc; pero también con la colaboración valiosa de los otros 10; de entre ellos, preferimos a José Luis Castañeda, en 14 papeles, y de entre ellas, creemos que la que mostró mayor talento y más chispa fue Margarita Castillo, en 12.

Historia de él es un firme paso adelante en la ya muy prestigiosa carrera de Maruxa Vilalta autora, y uno definitivo, un salto, en la de directora; es un éxito, muy sólido, del actor Xavier Marc, y un nuevo timbre de orgullo para la Universidad, cuyo departamento de teatro hoy maneja con acierto Ludwik Margules. Los aficionados al teatro bueno tienen aquí lugar al que ir, otra obra que aplaudir y sobre la cual meditar, otra autora a quien admirar. Un éxito completo.


Notas

1. El 14 de julio. P. de m. A: Biblioteca de las Artes.
2. Cuya crónica del estreno publicada el 20 de septiembre de 1966 se incluye en este volumen.