FICHA TÉCNICA



Título obra Doble juego

Autoría Robert Thomas

Dirección Julián Duprez

Elenco Sergio de Bustamante, Magda Guzmán, Ana María Guzmán, , Fernando Larrañaga, Enrique Pontón, Juan Claudio Bails, Gustavo M. Zárate

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Venustiano Carranza

Productores Chucho Guzmán

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Doble juego de Robert Thomas, dirige Julián Duprez]”, en Siempre!, 29 octubre 1975.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   29 de octubre de 1975

Columna Teatro

Doble juego de Robert Thomas, dirige Julián Duprez

Rafael Solana

No hay nada nuevo bajo el sol. Algunas cosas parecen nuevas a los jóvenes porque no las conocieron la vez anterior en que, como los cometas, pasaron. Del teatro policiaco nosotros nos acordamos muy bien desde los tiempos de las Blanch, y de El proceso de Mary Dugan, que al mismo tiempo que ellas en el Ideal otra compañía (tal vez la de Blanquita y Margot Erbeya, las hermanas de Ciangherotti) estrenó en el Fábregas; también despertó mucho interés por aquella época La araña de oro, aquí, en el teatro Milán; no tuvo La ratonera la misma duración que en Londres, donde ya lleva 20 años en cartel; alguna otra obra de Agatha Christie habrá ido mejor. De lo más logrado ha sido, en el Caracol de las calles de Cuba, Con M de muerte, en la que triunfaba Pancho Müller; Manolo Fábregas tuvo con Testigo de cargo un éxito que no alcanzó con la pieza, más floja, en que alternó con Marsillac. Sergio de Bustamante y Angélica María triunfaron con Después de la oscuridad, o algo por el estilo.

Ahora Chucho Guzmán, con sus hermanos y su excuñado, sin decir agua va nos presenta una pieza de ese estilo; nadie se la esperaba; la gente iba dispuesta a reír, como con casi todas las obras que se representan en la calle de don Antonio Caso. Sorpresa. Pocas risas y mucho suspenso. Doble juego es una comedia de policía, si no de las mejores, tampoco de las peores. Y como está muy bien presentada (ovación a la escenografía de David Antón), bien dirigida (por Julián Duprez) y mejor actuada, la gente se mete en el asunto, pasa algunos sustos, se lleva no pocas sorpresas, y sale, si bien un poquito cansada, divertida, entretenida, que es de lo que se trataba.

Cansada, aunque no mucho, porque Julián, que dirigió muy bien a los actores, se olvidó de meter un poco de tijera para aligerar los primeros cuadros, que son algo reiterados; ya después la pieza corre, y vamos de sobresalto en sobresalto, de descubrimiento en descubrimiento.

Dos artistas llevan los papeles de mayor peso; Sergio de Bustamante, que tiene un papel doble, el que da nombre a la pieza, y en el que hace brillar su nunca desmentido talento; en un personaje se hace simpático, y sumamente antipático en el otro; logra en los dos las reacciones del público solicitadas; y Magda Guzmán, que a lo largo de la pieza sufre angustia, violencia, sustos terribles, y que logra conmover a los espectadores con su calvario; nada nuevo es para nadie ver triunfar a estos dos artistas de primera fila; en cambio es por completo nuevo encontrar una actuación excelente, impecable, llena de espontaneidad, de gracia, de naturalidad, en la de Ana María Guzmán, que siempre ha sido la mujer muy guapa que sigue siendo, pero que antes, de la exhibición de su belleza no pasaba, y ahora sí pasa, pues su actuación es en todo momento relevante; como es la de dos actores que todavía no conquistan la fama, pero que del todo aciertan en sus personajes, Fernando Larrañaga y Enrique Pontón, Juan Claudio Bails y Gustavo M. Zárate completan el elenco con papeles breves.

Porque la comedia, de Robert Thomas, tiene interés y teatralidad, porque está bien dirigida, y porque está actuada estupendamente, deja satisfecho al público del teatro Venustiano Carranza esta producción de Chucho Guzmán, que con ella se despide de esta sala, que ya ha sido prometida a algún otro empresario, que ojalá tenga el acierto que alcanzó Chucho mientras la tuvo en sus manos.