FICHA TÉCNICA



Título obra Our town

Autoría Thornton Wilder

Dirección George Gordon Giffin

Elenco Melvyn Douglas, Elizabeth Templeton, William Van Sleet, Kermit Rowe, Maurice Manson, Larry Johns

Grupos y compañías Compañía de teatro norteamericano

Espacios teatrales Teatro Esperanza Iris

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno en México de Our town por Melvyn Douglas y la compañía de teatro norteamericano”, en Novedades, 6 marzo 1948.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno en México de Our town por Melvyn Douglas y la compañía de teatro norteamericano

Armando de Maria y Campos

No hay nada verdaderamente nuevo, como no sea lo viejo, dijo, en no recuerdo cuál de sus en un tiempo leidísimas obras, Gautier. Este teatro desnudo norteamericano, teatro en su pureza original, que es Our town de Thornton Wilder, que estas noches de representa en el Iris por la compañía residente del teatro americano, con Melvyn Douglas a la cabeza del reparto, como desconcertante –y lo es– novedad, hunde su raíz en el teatro griego, que nació desnudo de telones, trastos, etc., y desnudo siguió durante siglos –recuérdense las precarias descripciones de la escena en las piezas de Shakespeare, de Lope, de Calderón, de Cervantes–. Entonces, los autores se servían de una "acotación" en labios de este o de aquel personaje, de un trasto cualquiera o de un simple letrero, para, con la ayuda de la imaginación del espectador, levantar ante sus ojos un mundo de ilusión.

Pirandello en sus Seis personajes en busca de autor, desnudó al teatro y el maestro ruso Stanislawsky sorprendió al mundo hace cuatro décadas con la vieja novedad de devolverle al teatro su pureza original, desnudándolo, como en su nacimiento en Grecia, o en China, como en su adolescencia en el siglo de oro español, y en la época isabelina inglesa. Cuna y crisol de ideas viejas que se conservan lozanas, de métodos y sistemas susceptibles al rejuvenecimiento, los Estados Unidos han vuelto a desvestir al teatro, no como experiencia de exhumación, sino con un generoso, juvenil, audaz propósito de hacer arte de primera línea.

Sé que varios autores norteamericanos han intentado con fortuna otras obras de teatro desnudo, pero no conozco sino Our town, primero escuchando su lectura en traducción la tarde de la fecha en que por la noche la vi representar en su idioma, después dos ocasiones más, para aprovechar esta rara oportunidad que disfrutamos en México de ver buen teatro, bien hecho.

Nuestro puebloOur town– es la historia típica, íntima, de un pueblo típico norteamericano, llamado Grover's Corners, situado en el Nuevo Hampshire, y la escena se hace pasar durante los años de 1901 a 1913. Sobre un tablado desnudo, sin telones, provisto de unas cuantas sillas, mesas o tablones, se desenvuelven las actividades de las gentes de este pueblo, todo bajo la dirección visible, cordial y exacta, del stage manager –el director de escena–, quien se dirige al público describiendo los caracteres que van apareciendo en escena y comentando la acción, con sencilla sinceridad que más transparenta la emoción de que está impregnada esta pieza, que, independientemente de su novedad de "teatro desnudo", es buen teatro, y, ante todo, ejemplar del moderno movimiento teatral de Norteamérica.

Su autor, Thornton Wilder Niveds (n. en Madison, Wisconsin, en 1897), lo es también de las novelas The cabala (1925), El puente de San Luis rey (1927, premio Pulitzer), de La mujer de Andros (1930), de El cielo es mi destino (1935), entre otras, y de las piezas teatrales El ángel que turbó las aguas (1938), La cutícula de nuestros dientes (1942), y claro, de Nuestro pueblo, estrenada en 1938, con singular éxito, que le valió otro premio Pulitzer. En el curso de la primavera del año 41 el Departamento de Estado de los Estados Unidos, envió a Wilder en misión cultural de un mes en cada uno a los países sudamericanos de Colombia, Ecuador y Perú, a sustentar conferencias, en español, sobre teatro y novela.

Melvyn Douglas –en realidad se llama Melvyn E. Hesselberg– vino a México para representar Our town. Es un magnífico actor, sobrio y emotivo a un mismo tiempo. Dijo su papel, y movió a los personajes de la pieza con un desenfado seguro, cordial y severo, pero lleno de humor, pisando la escena –y moviéndola– con la difícil facilidad de quien domina su arte y su temperamento. Sólo un elemento le superó en calidad y presencia, ese primer personaje que es la luz, o el juego de luces, vital en una obra que carece de decorados, de atrezzo.

Pero, con todo, no fueron Douglas y la luz toda la obra. He aquí otros nombres: Elizabeth Templeton, William Van Sleet, Kermit Rowe, Maurice Manson, Larry Johns. La obra fue dirigida por Gordon Giffin, que supo conservar la impresionante sencillez en que se desarrolla la acción, logrando sugerir cuanto deseaba, con una silla, con una tabla, con un chorro de luz. Las escenas de la boda y del enterramiento son –serán– modelos de sobriedad emotiva. En medio de ese mundo de sombras, de almas desnudas, de luces con vida, de simples tragedias cotidianas, la figura de Melvyn Douglas, espléndido, sobrio y flexible actor, se movía segura, despreocupada, como sin público, pero actuando para el público, encarnando su propia sentencia: "Un buen actor es el que forma en serio su trabajo, pero no a sí mismo".