FICHA TÉCNICA



Título obra Los exaltados

Autoría Robert Musil

Dirección Juan José Gurrola

Elenco Juan José Gurrola, Arturo Rosenblueth, Tina French, María Douglas, Betty Sheridan, Martín Lasalle, Carmina Martínez, Hugo Gutiérrez Vega, Colombia Moya, Alejandro Aura

Escenografía Fiona Alexander

Espacios teatrales Teatro Arcos Caracol

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Los exaltados de Robert Musil, dirige Juan José Gurrola]”, en Siempre!, 23 octubre 1974.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   23 de octubre de 1974

Columna Teatro

Los exaltados de Robert Musil, dirige Juan José Gurrola

Rafael Solana

Una tendencia muy normal, y muy plausible, es la de querer conocer, y dar a conocer, todo lo que de nuevo hay bajo el sol. Son de elogiar los empresarios, y los públicos, que de tales cosas se preocupan; no progresarían las ciencias ni las artes si no se mantuviese vivo un espíritu de curiosidad y de búsqueda.

Pero, al mismo tiempo, hay que tener el talento de apreciar y de conservar lo que de valioso hicieron los antiguos, porque en ello están las bases y las enseñanzas para construir algo nuevo que tenga solidez y mérito. Eso antiguo no se refiere a una época determinada (la de la juventud de quien hace la apreciación, por ejemplo) sino la historia registra épocas favorables para algunos aciertos; como hay unas cosechas mejores que otras, en la vitivinicultura, así hay “siglos de oro” para diversas artes, la música de fines del siglo XVIII y de todo el XIX, los bailetes de hacia 1913, la escultura de los griegos, la pintura del Renacimiento, la novela decimonónica; el teatro ha tenido tres edades gloriosas: la que va desde Esquilo hasta Eurípides y Aristófanes, pasando por Sófocles, hace 25 siglos, el dorado siglo en que produjeron sus mejores obras Shakespeare, Lope, Tirso, Calderón, Racine, Corneille, Molière, y los años que forman el último tercio del siglo XIX y el primero del XX, con nombres como Ibsen, Strindberg, Wilde, Shaw, Pirandello y algunos otros; estas épocas debieran siempre estar vivas en las grandes capitales; Londres y París tienen sus teatros oficiales en que siempre están en cartel sus clásicos. En México, si no permanentemente, con frecuencia debieran ser dados a conocer, o repetidos, esos autores cumbres.

Consideramos un gran acierto del teatro de la Universidad, y particularmente de Juan José Gurrola, el haber dado a conocer a un autor más citado que leído, y eso más a propósito de sus narraciones, como El estudiante Torless o El hombre sin características, que como dramaturgo, a Robert Musil, uno de los ases de la literatura en lengua alemana de principios de esta centuria. El acierto de Gurrola es triple, por haber escogido esta pieza interesantísima y hasta inaccesible para el público universitario de México, por haberla dirigido con maestría admirable, con un gran sentido de la época y con un vigor magnífico y por haberla interpretado, en uno de sus más difíciles personajes, con sensibilidad y con proyección que nos hicieron olvidar en todo momento la poca afinidad que hay entre el físico del actor y el que se supone al personaje, un cínico y arrogante seductor, un tanto a la manera de Dorian Grey o de ciertos héroes d'annunzianos.

Quienes vayan a ver Los exaltados al antiguo Arcos-Caracol, hoy uno de los teatros de la Universidad, gozarán de una jornada rica en los más altos frutos estéticos y educativos. La obra es espléndida, el autor, dignísimo de ser conocido, de extender su fama en un ambiente, el nuestro, en el que, por falta de traducciones, no la tiene en la medida en que la merece y en que la disfruta desde hace ya mucho en otros países; la puesta en escena, desde el decorado afortunadísimo de Fiona Alexander, es de un gusto muy seguro, que una vez más confirma el varias veces probado talento de Gurrola, quien ha manejado a un grado de intérpretes, la mayor parte desconocidos, con seguridad y con inteligencia, para lograr una actuación pareja, convincentísima; además de la del propio Gurrola, que es espléndida, debemos mencionar como dignas de aplauso otras; no hemos visto la de Arturo Rosenblueth, que a veces sustituye a Gurrola; pero nos pareció soberbia Tina French; María Douglas, Betty Sheridan, no la habrían superado; excelente Martín Lasalle, en el papel más largo; en su punto Carmina Martínez, como cualquier profesional de primera categoría; un poquito redicho, pero no le va mal a su personaje, Hugo Gutiérrez Vega; impecable, perfecta y justísima, Colombia Moya, y brillante, aunque tal vez ligeramente subrayado por además, Alejandro Aura, con una personalidad por completo distinta de la que nos ha dejado ver en él otras ocasiones.

Creemos que Los exaltados(1) es uno de los mejores espectáculos teatrales que hemos visto en este año, en que ha habido muchos de primer orden.


Notas

1. Estrenada el 4 de octubre. Invitación al estreno. A: Biblioteca de las Artes.