FICHA TÉCNICA



Título obra La tía Mame

Notas de autoría José Luis Ibáñez, Bertha Maldonado / traducción

Dirección José Luis Ibáñez

Elenco Silvia Pinal, Evangelina Elizondo, Virma González, Rogelio Guerra, Miguel Maciá, Eva Calvo

Música Jerry Herman

Espacios teatrales Teatro Insurgentes

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Destacada actuación de Silvia Pinal en La tía Mame]”, en Siempre!, 6 marzo 1974.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   6 de marzo de 1974

Columna Teatro

Destacada actuación de Silvia Pinal en La tía Mame

Rafael Solana

Tres formidables explosiones de aplausos, verdaderamente atronadores, premiaron a las tres principales actrices de la comedia musical La tía Mame(1), la noche en que, en forma espectacular y brillantísima, se ajustaron 200 representaciones de esta obra, a teatro lleno y con ovaciones sin fin. Hasta el punto de convertirse esa obra en una de las más sensacionales fenómenos de taquilla de nuestro teatro, pues a casi seis meses de su estreno los llenos no aflojan y el público se muestra cada vez más enardecido para aplaudir la pieza.

Nos fue dada a conocer la comedia en aquel tiempo sin música(2), en este mismo teatro Insurgentes donde ahora se aloja la opereta. La música de Jerry Herman no nos parece particularmente inspirada, y por momentos hallamos su ejecución estruendosa; pero a medida que la representación avanza vamos encontrando que contribuye esa partitura a redondear un espectáculo sumamente ligero y agradable y que despierta los mayores entusiasmos en el público; sin ser una obra maestra, la comedia se tiene en pie, interesa, y transmite un mensaje de buena voluntad y de optimismo. Los bailables son en muchos momentos afortunadísimos, los decorados funcionan, la ropa, especialmente la de las primeras figuras, es espléndida, y los conjuntos y las segundas partes cumplen a satisfacción y hacen un marco excelente para el triunfo, que no vacilamos en calificar de clamoroso, de Silvia Pinal, Evangelina Elizondo y Virma González, a quienes el público vitorea no solamente al final de la representación, o al final de cada uno de sus números, sino casi en cada uno de sus bocadillos. No hay que olvidar a Rogelio Guerra, a Miguel Maciá, a Eva Calvo, excelentes en sus respectivas partes, al niño Adrián Martínez, que conquistó todas las simpatías; pero es que la actuación de las tres estrellas principales es de tal manera sobresaliente que achica el muy completo trabajo de todos los demás artistas de la obra.

Silvia es una estrella en toda la extensión de la palabra. Guapísima, juvenil, muy bien vestida, baila, actúa y canta lo suficiente como para llenar un papel que todo eso requiere, y lo hace todo con tanto ángel y tanta gracia que es imposible no estallar en aplausos en su honor a cada momento. Evangelina Elizondo, que también está vestida impecablemente para su personaje, triunfa también en todo (ella sí es cantante) y al actuar muestra una naturalidad y un aplomo que nunca le habíamos conocido, con lo que da a su personaje todo el sabor que la obra pide de él. Triunfa Evangelina exactamente en el mismo grado en que Silvia lo hace, ni más ni menos.

En cuanto a Virma González, es un caso de excepción. No tiene más que abrir la boca, y a veces ni de eso necesita, para hacer estallar las carcajadas más prolongadas y ruidosas. Con una de sus escenas mudas tiene suspendida la comedia por varios minutos, para dar tiempo a que se aplaquen las convulsiones de risa que sacuden al público. Sin ser el suyo uno de los papeles más importantes de la obra, brilla en él de tal manera que llega a igualarse, en la fuerza de los aplausos que arranca, con los otros papeles centrales; es seguro que todavía, por mucho tiempo más, seguirá el público acudiendo en tropel a ver Mame, obra con la que goza lo indecible y ríe y solamente como muy pocas veces lo ha hecho.


Notas

1. José Luis Ibáñez aclara que el título es Mame. José Luis Ibáñez. Testimonio de José Luis Ibáñez. Entrevista personal. México, 30 de septiembre, 1997.
2. Se refiere a La tía Mame que protagonizada por Amparo Rivelles, dirigió Rafael Banquells. La que aquí se reseña fue traducida por José Luis Ibáñez y Bertha Maldonado y dirigida por el primero. Idem.