FICHA TÉCNICA



Título obra El reino de la tierra

Autoría Tennessee Williams

Dirección Rafael López Miarnau

Elenco Emma Teresa Armendariz, Ricardo Blume, Narciso Busquets

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Xola

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [El teatro Club se presenta con El reino de la tierra, de Tennessee Williams]”, en Siempre!, 31 enero 1973.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   31 de enero de 1973

Columna Teatro

El teatro Club se presenta con El reino de la tierra, de Tennessee Williams

Rafael Solana

Cada vez que se anuncia el estreno de una nueva obra de Tennessee Williams, la gente cree que en efecto va a ver una obra nueva, y luego va poco a poco sorprendiéndose al reconocer pasajes o personajes de otras antiguas. En realidad después de Un tranvía llamado deseo, no hemos visto, o casi, sino variaciones sobre el mismo tema, como cuando va uno al museo de Picasso, en Barcelona, a ver sus caprichos sobre las Meninas, donde no falta sino Manolo Martínez para agotar el tema, o cuando se pone uno a oír óperas de Puccini, en cada una de las cuales abundan las reminiscencias de otras.

El reino de la Tierra es una más de esas variaciones; pronto conoce uno el ambiente, en una buena escenografía de Julio Prieto; y a medida que van presentándose los personajes, que no son muchos, los va uno emparentando con otros que ya ha conocido; y según van apareciendo sus problemas va uno exclamando interiormente, "¡anda, pero si ya tenemos aquí a..!", y allí va uno poniendo, si los recuerda, los nombres de otros personajes del mismo autor.

Resultado: que el que guste de las obras de Tennessee Williams encontrará esta nueva tan buena como las anteriores, y al que no le hayan gustado las demás piezas de este dramaturgo... tampoco ha de gustarle ésta. A nosotros nos parece que el comediógrafo da muestras de su cada vez mayor maestría, al limitarse en esta ocasión a solamente tres personajes, sin que ello se vea artificioso, ni haga falta nadie más. La pieza es interesante en todo momento, y aunque sus tres personajes carezcan de novedad, se tienen en pie en el escenario, y dan ocasión de buenas interpretaciones a los artistas contratados para ellas.

Sobresale la de Emma Teresa Armendariz, que está magnífica. Salta a la vista que su personalidad es absolutamente contraria a la de la Myrtle de la comedia; por esto podría ser criticado el director, si hubiese tenido mucho entre lo cual escoger (pero la reina de la compañía es Emma Teresa, y sería absurdo renunciar a ella y contratar a otra actriz, sólo por razones de peso, como se hace con los boxeadores). El papel exige una mujer algo otoñal, ya muy vivida (pentápara), más bien robusta, muy obtusa y vulgar, con una voz muy potente y unas carcajadas muy plebeyas; Emma Teresa es una jovencita muy espiritual, muy fina, y, sobre todo, muy inteligente; del mismo modo, el galán tendría que ser enteco, quebradizo, y Ricardo Blume es poco menos que un atleta; y el primer actor, que tendría que ser un atleta, mulato, es Narciso Busquets, al que le faltan pocos kilos para poder hacer muy convincentemente papeles de arzobispo. Esta falta de adecuación física entre los actores y sus personajes obliga a los primeros a un mayor rendimiento artístico, para resultar admisibles.

Creemos que la mayor de las dificultades que ha tenido que vencer Rafael López Miarnau en la dirección de El reino de la tierra, es la extraña emulsión de lo cómico con lo trágico que el autor logró, y que los artistas saben llevar a la escena. La obra es en sí misma una profunda tragedia; la muerte está presente a lo largo de toda la pieza, en una amenaza de inundación, en una tuberculosis galopante, en una hacha filosa; al fin se pasea por el escenario un cadáver con un sombrero como la muerte de Guadalupe Posada. Y sin embargo, a pesar de este olor a podredumbre y a cadaverina, hay muchas escenas con las que la deliciosa Emma Teresa arranca risas, o por lo menos sonrisas, al público, pues su Myrtle resulta amable, grata, inocente y sencilla entre las complicaciones de que el autor ha rodeado su inesperado matrimonio, no muy desemejante del de Blanche o de los de otras piezas de Williams. Por esas sonrisas, muy agradecidos quedamos a la señora Armendáriz, que ilumina con ellas una obra sombría y que una vez más se anota un triunfo personal, demostrando que es capaz de brillar hasta cuando para nada le vienen los personajes.

Los nombres de Tennessee, de Miarnau, de Emma Teresa, el de Busquets, el de Prieto, y en el que en la televisión se ha hecho Ricardo Blume, a quien conocen mucho de vista las señoras que siguieron en sus pequeñas pantallas caseras el culebrón Simplemente María, han hecho que la sala en que se representa El reino de la tierra, la del teatro Xola, del Seguro Social, se vea muy concurrida en los primeros días de la temporada, que, de seguir así las recaudaciones, puede esperarse que se prolongue por algunos meses todavía.