FICHA TÉCNICA



Dirección José Ortiz de Zárate

Elenco Paquita Estrada, Loló Trillo, Margot Tarraza, Consuelo Monteagudo, Anita Sánchez, Ángel Garasa, José Martí, Víctor Torres, Manolo Noriega, Francisco Sierra (Paco), José Embrí, Manuel Castell, Jorge Maragón, Roberto Banquells, José Ledesma, Roberto Palacios, Ángel Buenafuente Mercedes Constanzo, Celia Pastor, Amparo Valdivieso

Coreografía Chelo La Rué

Notas de Música Antonio Rosado, Severo Muguerza / directores concertadores

Grupos y compañías Compañía de Zarzuela de Género Chico

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Productores Carlos Ortega y Paquita Estrada

Notas Repertorio de zarzuelas presentado en la semana por la compañía de Carlos Ortega y Paquita Estrada

Referencia Armando de Maria y Campos, “La presentación de la Compañía de Zarzuela de Género Chico en el Fábregas. Éxitos de Paquita Estrada y de Ángel Garasa, de Loló Trillo y Paco Sierra ”, en Novedades, 23 enero 1948.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La presentación de la Compañía de Zarzuela de Género Chico en el Fábregas. Éxitos de Paquita Estrada y de Ángel Garasa, de Lolo Trillo y Paco Sierra

Armando de Maria y Campos

Después de larga preparación se ha presentado en el teatro Fábregas una compañía de zarzuela de género chico, conjuntada por el veterano y entusiasta autor y empresario mexicano don Carlos Ortega, quien ha encontrado socia no menos entusiasta en la inteligente actriz y tiple, también mexicana, Paquita Estrada, primera figura femenina del excelente conjunto que logró formar Ortega y que ha sido puesto bajo la dirección escénica de otro veterano del teatro, muy largamente especializado en dirigir zarzuelas de ambos géneros, don José Ortiz de Zárate.

La compañía, que desde el sábado 17 viene actuando en el Fábregas, es excelente. No falta ninguno de los elementos del género radicados en México de que un empresario entendido y valiente pudiera echar mano. Primera tiple cómica, Paquita Estrada; primera tiple cantante, Loló Trillo. Otra tiple cómica, Margot Tarraza, quien, además, canta como la que en esta compañía pudiera hacerlo mejor. Dos características: Consuelo Monteagudo y Anita Sánchez. La formación de hombres es aún mejor. Primer actor cómico, Ángel Garasa, de enorme arrastre en nuestro medio, completísimo, quizás uno de los mejores del género entre nosotros, y fuera de México. Otro actor cómico, José Martí, muy estimable herencia de la compañía de Moreno Torroba. Además, el gran actor cómico: Víctor Torres. Un insustituible actor de carácter: Manolo Noriega. De cantantes, el magnífico barítono Paco Sierra; José Embrí, Manuel Castell, Jorge Martagón. Y actores simplemente, Roberto Banquells, José Ledesma, Roberto Palacios, Ángel Buenafuente. Entre las segundas tiples, Meche Constanzo, Celia Pastor, Amparo Valdivieso. Un delicioso cuerpo de baile, el que dirige y anima Chelo la Rué, y, claro, el indispensable coro de señoras y señores. Los maestros directores y concertadores son, también, ases en el género, Antonio Rosado y Severo Muguerza.

Con tan excelente compañía, la selección del repertorio, con parecer tan fácil, es problema no exento de serias dificultades. Sin embargo...

El repertorio, o selección de obras entre el fárrago de tantas que se recuerdan, que el público desearía ver y... que no es posible representar, se apoya en un pasado inmediato de éxitos de taquilla. Casi no se puede inaugurar una temporada de género chico sin La verbena de la paloma, de De la Vega y Bretón, que tienen hecha todos los cómicos zarzueleros que están, o pasan, por México. Fue, pues, la obra de presentación. Otra zarzuela clásica, también hecha por todos, que no cansa al público: Gigantes y cabezudos de Echegaray y Caballero. Pues... que vaya también. Con pasar las dos de los cincuenta años, se conservan aún lozanas y arrogantes. Como conviene aprovechar los éxitos personales de las primeras figuras de la compañía, una de estas obras debe figurar en los primeros carteles. Ergo, Don Quintín el amargao, el sainete de Arniches con ilustraciones musicales de Estremera y Guerrero, creación de Garasa debe ser de las primeras obras que llenen los carteles. Y así fue; cubrió la función nocturna en la fecha del debut de la compañía.

Conviene, asimismo, presentar una obra no muy sobada. Se barajan títulos teniendo en cuenta quién o quiénes saben esas obras, para mayor comodidad. ¿Qué les parecería El húsar de la guardia, zarzuela de los libretistas Perrín y Palacios, música de los maestros Vives y Jiménez, estrenada en México, en el Principal por Aurora Guzmán en enero de 1905, recordada por muchos, ligando su recuerdo a los nombres de Acacia Guerra y Mimí Derba? Excelente idea; además, "la tiene hecha Loló Trujillo". Pero no basta; hay que renovar constantemente el cartel, para no dejar ir al público que venga y para atraer al reacio. En seguida –el martes– reposición de Los claveles, el bello sainete musical de Carreño y Fernández Sevilla, música de Serrano, que desde que lo dio a conocer en México Eugenio Velasco en 1936, con Aurora Sáinz y Perlita Greco, se representa constante y no deja de gustar. Y, en seguida, otra reposición de obra también clásica del género, que no envejece, sino al revés, que hasta ha sido vitaminada por el cine: La corte de faraón de Perrín y Palacios, la letra, y de Lleó, la música frívola, picaresca, pegajosa. Pero como ninguna precaución sobra, para concluir la semana, ensayase otra reposición de fuste, segura lluvia de plata en la taquilla: Las Leandras, el delicioso vodevil musical, de cuyo protagonista hace una felicísima creación Ángel Garasa.

Excelente plan, para el que se ha tenido en cuenta cuanto un empresario con visión de esta clase de negocios cree indispensable para contar con el interés del público. El programa planeado se ha desarrollado como lo formuló el empresario, que ha contado con la colaboración del director de escena y de los maestros y directores de orquesta, menos, claro, la reposición de Las Leandras, cuya fecha de reestreno aún no llega.

¿Y el público?... Acude curioso y contento, y sale satisfecho, pero no en la cantidad que desearan –¡y necesitan!– los empresarios. Ni una noche, y téngase en cuenta que sábado y domingo las entradas parecían magníficas, los empresarios han podido cubrir los presupuestos. Y esto es malo, muy malo, para todos, porque puede frustrarse en unas cuantas horas el esfuerzo de muchas semanas, tal vez meses, de organización, preparación, ensayos, representaciones, etc., y dejar una herencia de fracaso y amargura, que no beneficia en nada la cada vez más difícil vida teatral de México.

La interpretación de las cinco piezas hasta ahora representadas y cantadas ha estado a la altura de las circunstancias. Ni el más exigente espectador, de ayer o de ahora, puede tacharlas de irrespetuosas o irresponsables. La verbena de la paloma salió, como se dice en jerga teatral, redonda. Lindísima y actriz, Paquita Estrada en la Susana. El Hilarión de Garasa, qué bien vestido, insuperable. Sin "peros" el Julián de Sierra, la señá Rita de la Trillo, el Tabernero de Ortiz de Zárate. Igual fenómeno previsto ocurrió con Gigantes y cabezudos, aún mejor en conjunto que en detalle que La verbena; la intervención del ballet La Rué animó extraordinariamente el último cuadro: el coro de los repatriados fue repetido seis veces.

El sainetón Don Quintín el amargao, hecho por Garasa, Ortiz de Zárate y Paquita Estrada, gustó tanto como en anteriores ocasiones, y lo mismo puede decirse de la zarzuela Los claveles. La reposición de El húsar de la guardia, cuya partitura es una de las más bellas que escribieron Vives y Jiménez, fue escuchada con agrado, y les valió calientes aplausos a Garasa, a Loló, a Sierra y a Margot Tarraza, tiple cómica en la que hay que fijar la mayor atención, porque hay en ella belleza, juventud, talento, facultades y emoción. Todo, si ella sabe aprovecharlo, y nada, si le faltara afición.

De La corte de faraón nada puedo decir todavía, porque trazo estos comentarios horas antes de que vuelva a subir a escena. Mañana será otro día...