FICHA TÉCNICA



Título obra La infanzona

Autoría Jacinto Benavente

Elenco Sara García, Maruja Grifell, Rafael Banquells, Ernesto Finance, Arriolita

Grupos y compañías Compañía de Armando Calvo

Espacios teatrales Teatro Ideal

Referencia Armando de Maria y Campos, “Se espera el estreno de La infanzona. García Sanchiz viene a México. La gatita y Las musas latinas y relevación de Meche Constanzo en el Fábregas. ¿Cervantes nació en Italia?”, en Novedades, 10 enero 1948.




Título obra La gatita blanca

Autoría Jackson Veyán y Jacinto Capella

Elenco Paquita Estrada, Ángel Garasa, Víctor Torres

Música Amadeo Vives y Gerónimo Giménez

Grupos y compañías Compañía del Ideal

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Se espera el estreno de La infanzona. García Sanchiz viene a México. La gatita y Las musas latinas y relevación de Meche Constanzo en el Fábregas. ¿Cervantes nació en Italia?”, en Novedades, 10 enero 1948.




Título obra Las musas latinas

Autoría Manuel Moncayo

Elenco Mercedes Constanzo, Manolo Noriega

Música Manuel Penella

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Se espera el estreno de La infanzona. García Sanchiz viene a México. La gatita y Las musas latinas y relevación de Meche Constanzo en el Fábregas. ¿Cervantes nació en Italia?”, en Novedades, 10 enero 1948.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Se espera el estreno de La infanzona. García Sanchiz viene a México. La gatita y Las musas latinas y relevación de Meche Constanzo en el Fábregas. ¿Cervantes nació en Italia?

Armando de Maria y Campos

Continúa en cartel La infanzona de Benavente, interpretada por parte de la compañía del Ideal, bajo el signo de la popular actriz de cine Sara García, en su tiempo –es decir, antes de su triunfo rotundo en la pantalla– muy estimable actriz de carácter de la escena. El cine y su propaganda hacen milagros, y Sara García pudo regresar al teatro de sus aciertos de característica como primerísima actriz y con dos obras que había visto representar durante su reciente viaje de descanso cinematográfico por España: Sabela de Cambados, que no gustó al público de México, y La infanzona de Benavente, escrita a la medida de una gran actriz dramática –Lola Membrives.

Se estrenó La infanzona, despertando su poquito de curiosidad, y como la modesta compañía del Ideal no podía darle sino una interpretación a medias, conforme a sus propias posibilidades, ocurrió el fenómeno, muy repetido entre nosotros, de que el estreno no coincide con su representación, la que resulta a medias. Unos actores se limitan a repetir el papel que les dicta el apuntador, y otros, a representarlo. Entre éstos, Maruja Grifell y Rafael Banquells –magnífico en todo momento–, y, en seguida, Finance y Arriolita. A doña Sara García le falta el aliento dramático, por lo menos, indispensable para darle calor de humanidad a la infanzona doña Isabel.

Esperemos el verdadero estreno de esta interesante obra de don Jacinto Benavente, la menos buena de las tres de la triada de obras rurales que forman con Señora ama y La malquerida la mejor producción dramática del ilustre autor, que, en ésta, se muestra el gran truquista y habilísimo constructor de piezas de teatro a que le da derecho su larga práctica y su técnica indiscutible.

La infanzona es uno de los mejores éxitos de María Tereza Montoya en su gira sudamericana.

Se dice que Federico García Sanchiz visitará en breve México, en el curso de un largo viaje, que comienza en La Habana y termina en Buenos Aires, Federico, como se le llama familiarmente entre toreros, cómicos y escritores, ha estado ya en México, pero hace muchos años de su visita, y esto era, además, cuando no se había revelado aún como reformador de la oratoria. Ha sido luego su afirmación profesional y su triunfo, que lo convirtió en uno de los conferenciantes más cotizados de todo el mundo, y, sin duda, el más apreciado de los de lengua española.

Pero este hombre singular no viene ahora como orador. Viene, sí, a documentarse para seguir hablando. Se ha propuesto algo que es sencillamente admirable y grande, y, que, a nuestro juicio, hay que agradecerle de antemano. En breves líneas, ya que nos reservamos la ampliación de la noticia para su llegada –próxima, en marzo–: se trata de dar a conocer América a la misma América. Doloroso es decirlo, pero los distintos países hispanoamericanos son tan ajenos el uno al otro, en cuanto a su mutua familiaridad, como si fuesen antípodas. Apenas existe más relación entre ellos que las del incompleto comercio de libros y periódicos y la no siempre absoluta cordialidad de las excepcionales reuniones diplomáticas. ¡Cuánto interés hay, y cuántas ventajas no se obtendrían de una relación más constante y directa! Esto, nada más que esto, es lo que va a realizar el creador de las "Charlas", quien se propone informar, describir, detallar las primeras capitales hispanoamericanas en su nuevo ciclo... charlístico. Escrupuloso en la preparación de la materia. García Sanchiz quiere "repasar México" antes de consagrarle una composición verbal, en la que figurarán el conjunto, los edificios, los paisajes, tipos y costumbres, y, naturalmente, las principales figuras del país. Y tal servicio será absolutamente desinteresado, y en todo caso, a costa de sus futuros auditorios, como, por ejemplo, un coleccionista de cuadros adquiere el que un maestro pintó en un lugar ajeno a su pinacoteca.

Me complazco en adelantar la buena nueva que antecede y que se diría el sueño dorado del más ambicioso organizador del turismo trascendental y a gran escala.

A propósito del centenario de Cervantes –en octubre próximo pasado– una revista francesa recuerda que en 1929 el erudito italiano Beltramelli, envío a Mussolini un documento en el que pretendía demostrar que Cervantes no era español ni se llamaba así, sino "Cervantini" y que "era natural de la Romagna al igual que el Duce". El jefe del gobierno italiano le remitió 20,000 libras en obsequio al descubrimiento histórico literario.

Los cada vez más escasos tandófilos metropolitanos están gustando estas noches dos piezas clásicas una del género chico, la otra de la revista a la española: La gatita blanca, la primera; Las musas latinas, la segunda. Bien puestas las dos, brindan oportunidad a Paquita Estrada para que confirme sus singulares aptitudes de tiple cómica. En La gatita blanca –que estrenó en México Prudencia Grifell y de la que hizo su máxima creación María Conesa–, Garasa y Víctor Torres hacen un don Servando y un Periquín como los mejores que recordamos. En Las musas latinas –cuya popularidad entre nosotros fue tan arrolladora que inspiró a nuestros autores dos imitaciones magníficas: Las musas del país, cuya reposición ahora tal vez sería un éxito, y Las musas del barrio, más popular–, presentada con todo decoro, se reveló a mi entender una excelente tiple cómica: Meche Constanzo, que si perseverara en el género llegaría muy lejos. El picador de Manolo Noriega a la par con el del inolvidable Gavilanes. Las sombras de Carlota Millanes, de María Caballé, de Mimí Derba, de la sin par María Conesa, y aun de Mimí Gines, se pasean por el Fábregas, inundando de nostalgia a media docena de ex tandófilos, único auditorio permanente, por desgracia, del espectáculo de Paquita Estrada.