FICHA TÉCNICA



Título obra El nacimiento del Mesías

Autoría Enrique Zumel

Notas de autoría Luis María Martínez / aprobación eclesiástica

Dirección Cipriano Rivas Cherif

Elenco Carmen Salas, Nicolás Rodríguez, Miguel Maciá, Pilar Crespo (Pin) Jorge Martínez de Hoyos

Notas de escenografía Salvador Bartolozzi / decorados

Grupos y compañías Teatro Español de América

Notas de grupos y compañías Cipriano Rivas Cherif / director

Espacios teatrales Teatro Virginia Fábregas

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno en el teatro Fábregas de El nacimiento del Mesías, por la compañía del Teatro Español”, en Novedades, 27 diciembre 1947.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno en el teatro Fábregas de El nacimiento del Mesías, por la compañia del Teatro Español de América

Armando de Maria y Campos

El director español Cipriano Rivas Cherif, ateniéndose a las recomendaciones que en las Siete Partidas hizo, hace un buen manojo de siglos el rey Alfonso X, cuando censurando ciertos autos de carácter profano aconsejaba se representaran otros con argumentos sobre la anunciación, el nacimiento y la adoración del niño Dios, ensayó con celo y montó con discreción, las vísperas de esta navidad, una "comedia infantil de gran espectáculo en cuatro actos, en verso –propia, dicen los programas, para las tardes de navidad–, original de Enrique Zumel", con algunas ilustraciones de Manuel Sabater.

Si hace varios cientos de años Alfonso el Sabio recomendó "representaciones que pueden los clérigos hacer... como de la nascencia –es decir, del nacimiento– de nuestro señor Jesucristo, que demuestra cómo el ángel vino a los pastores y díjoles cómo era nacido... y de su aparecimiento, cómo le vinieron los tres reyes a adorar", etcétera, este año el señor arzobispo de México, don Luis María Martínez, se limitó a hacer varios "cortes" en el libreto que se le presentó para su aprobación y censura, con lo que la obra de Enrique Zumel quedó más viva; sus cuatro actos fueron convertidos en otros tantos cuadros, y el "juguete cómico pastoril" quedó reducido a una ingenua trama de amores contrarios y al fin correspondidos entre la pastora Menga (señorita Salas) y el pastor Bato (señor Rodríguez). El tema "a lo divino", que se inicia con la escena en que le florece la vara a José, que continúa con la anunciación, prosigue con la huída a Egipto y concluye con la adoración por los reyes –que entran, a pie, por todo el patio de lunetas– fue llevado con mucho decoro. El cuadro final del nacimiento en Belén fue presentado con una bellísima y muy infantil decoración del señor Bartolozzi, muy aplaudida.

El nacimiento del Mesías de Enrique Zumel –auto sacro, lo tituló su autor– se representó por primera vez en el teatro Martín, de Madrid, el 23 de diciembre de 1871, con Antonia Monzón en el papel de María, Vicente Yáñez en el de Luzbel y Benito Contreras en el de Bato. Debe haber alcanzado alguna popularidad, porque fue impreso por la Sociedad de Autores Españoles. Los ejemplares impresos que han llegado hasta nosotros, revelan el mucho uso que se ha hecho de ellos. Sobre uno de estos viejos libretos, por cierto sin "cortes", el señor arzobispo de México hizo, ahora varios, y largos.

En los primeros cuadros, María lee en un libro la profecía:

"De una doncella bendita
nacerá el Divino Verbo,
quedando tan limpia y pura
como el cristal, en que vemos
pasar los rayos del sol
y dejarle puro y terso.
Cristal transparente ella;
sol el espíritu eterno,
cumpliráse así el prodigio
del soberano decreto".

La autoridad eclesiástica suprimió el monólogo en que José duda:

¡Ay, con sobrada razón
se desgarra el alma mía...!
¿Es cierto? ¿Quién lo diría,
que María va a ser madre?
¿Y cómo sin ser yo padre
puede ser madre María?
¿Es esto posible? ¡Ah,
de celos arde la llama
en mi pecho, que reclama
pronta y eficaz medida!
¡María... esposa querida!
Aún la adoro. Es un misterio,
que temiendo el adulterio
contemple en ella mi vida".

Se suceden, en seguida, varias escenas entre pastores, de una ingenuidad fuera de todo análisis y, de pronto, entre nubes de luz que los reflectores proyectan sobre unas montañas de cartón, el ángel aparece y salmodia:

Se cumplió la profecía;
acudid sin dilación
que el Mesías ha nacido,
¡el Divino Redentor!

Pastoras y pastores se toman de la mano y jubilosos cantan:

Descansa Madre de Dios,
más hermosa
que la rosa
que nace en el mes de abril
Dios guarde tu dulce sueño
y tu esposo,
y tu reposo...
Segura puedas dormir...
Virgen pura,
Virgen bella;
tú, la estrella
celestial...
Tú, que humilde
eres, Señora,
vencedora
de Satán...

El director Rivas Cherif logró, a pesar de no contar con grandes recursos de tramoya e iluminación, muy bellos conjuntos escénicos, salvando con buen gusto y mejor voluntad los escollos que presenta montar una obra de imaginación sin despeñarse en la puerilidad o caer en expresiones de dudosa calidad.

Los héroes de esta jornada pastoril fueron los "graciosos" Nicolás Rodríguez y Carmencita Salas, en Bato y Menga. Miguel Maciá vistió con muy buen gusto su Luzbel, y Pin Crespo y Jorge Martínez de Hoyos harto hicieron con mantener la dignidad de figuras tan difíciles de interpretar con sencillez como María y José.