FICHA TÉCNICA



Título obra Retrato de familia

Autoría Peter Ustinov

Notas de autoría José Luis Ibáñez /traducción

Dirección Maruxa Vilalta

Elenco José Baviera, Fernando Mendoza, Carlos Monden, Héctor Bonilla, Angelines Fernández, Susana Alexander, Eva Calvo, Diana Gari, Manuel Zozaya

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Retrato de familia de Peter Ustinov, dirige Maruxa Vilalta]”, en Siempre!, 27 abril 1966.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   27 de abril de 1966

Columna Teatro

Retrato de familia de Peter Ustinov, dirige Maruxa Vilalta

Rafael Solana

Una noche de teatro verdaderamente grata nos ha proporcionado Maruxa Vilalta de Yáñez con la presentación en México, por primera vez en español(1),de la gran obra de Peter Ustinov Photo finish, con el nombre de Retrato de familia(2), en el teatro del Granero. Maruxa se ha hecho muy rápidamente en ese lugar, y sus más próximos alrededores, de un sólido prestigio. Ya su nombre es garantía de calidad en los espectáculos teatrales en que ella en alguna forma interviene. Lo hace esta vez con su carácter, muy recientemente estrenado, de directora, y triunfa en toda la línea.

Desde la selección de la obra, que es magnífica. Cuando conocimos personalmente a Ustinov, hace unos diez años, y puso en nuestras manos algunas de sus comedias, con el propósito de que las estudiásemos para su posible inclusión en el reparto del entonces joven, hoy difunto teatro de la Comedia, todavía no había escrito lo mejor de su currículo; muy poco después dos teatros de esta metrópoli estrenaron simultáneamente El amor de cuatro coroneles, y más tarde Jorge Landeta daría a conocer Romanoff y Julieta; ya en estas obras hacía gala Ustinov del buen humor, de elegancia, de ingenio; pero quizá más lograda que aquellas obras, que ya eran excelentes, resulte Photo finish, que es una verdadera delicia.

Llamará a algunos la atención por su novedad, y otros recordarán que ya hay obras en que los personajes salgan en distintos momentos de su vida, como si fuesen diferentes de sí mismos; eso pasa, por ejemplo, en Servio Galba, de Fito Navarrete y en La señora en su balcón, de Elena Garro, para no citar sino a dos jóvenes y talentosos autores nacionales; y de seguro en otros más. El mérito del descubrimiento de una novedad técnica no es el mayor, a nuestro juicio, en Retrato de familia; lo mejor es el acierto con que esa técnica, nueva o no, ha sido aplicada; un humorismo fino, delicadamente inglés, a veces nada, más un perfume de ingenio, salva de ser melodramáticas algunas situaciones; y la directora ha sabido captar ese humor en sus más delicados matices, y transmitirlo al público sin ajarlo; tarea en la que la han ayudado, es verdad, sus muy inteligentes intérpretes.

Ya alguna otra vez elogiamos en la señora de Yáñez, como una de sus principales virtudes de directora, el absoluto y admirable acierto para hacer sus repartos. No es nada más que en su mano, excelentemente guiados, brillen mucho los artistas; es que va a escoger a unos que ella ya sabe que van a brillar, porque tienen algo, porque son buenos intérpretes, y porque tienen esa chispa de inteligencia en la mirada o en la voz que es absolutamente indispensable en las piezas de cierto tipo, y que no todos los componentes de nuestro glorioso sindicato poseen. Maruxa, otra vez, como en El sistema Fabrizzi, acertó plenamente, para todos los papeles; y tan grande es su acierto que hasta llegamos a convencernos de que hay un parecido físico entre cuatro de ellos, que representan al mismo hombre en cuatro diferentes etapas de su vida. Lograr este parecido, y que nos resulte convincente, ya es, por parte de la directora y de sus cuatro intérpretes, magia.

También Julio Prieto atinó de lleno en la escenografía; y en este teatro, en esta materia hay poca tela de donde cortar.

Pero es hora ya de que mencionemos a los artistas que, dirigidos estupendamente por la señora Vilalta, logran dar una soberbia interpretación a Photo finish, la obra de Ustinov a la que una vez más calificaremos de deliciosa, de interesantísima, de original, de penetrante, de conmovedora por algunos de sus momentos, de honda en sus repercusiones, de muy inteligente y hábil en su valiente construcción, de vigorosa en el trazo de los caracteres de sus vivos personajes.

Vaya por delante don José Baviera, héroe de esa casa, que tiene ya plagado con su nombre en placas de bronce el vestíbulo, pues con muchos y muy diferentes papeles ha triunfado allí, hasta llenar el local con la resonancia del recuerdo de esos triunfos. Una vez más da cátedra de sobriedad, de buen gusto, de escuela y de talento en un personaje que llega a dominar a los otros de la obra, y que conquista todas las simpatías. Muy de cerca le sigue, en el tamaño del triunfo, Fernando Mendoza, el gran actor de sólida escuela a quien por tantos años ya hemos visto en papeles de todas clases, desde el del desnudo Cuauhtémoc, o el indeciso Hamlet, hasta el de obispo en una comedia mexicana que ha sido una de sus mejores creaciones. También Fernando da el tono justo del personaje que Ustinov escribió y que Maruxa ha sabido entender en su fanfarronería, su otoñal desenvoltura, y su ya incontenible decadencia; y como otra feliz interpretación puede citarse la de Carlos Monden, que también está perfecto de tipo y de tono, como ya otras veces le hemos visto en este mismo teatro; estos tres actores excelentes, y Héctor Bonilla, nuevo en esta plaza, desconocido para el público del Granero, pero consagrado ya en otros teatros, en papeles tan importantes, y que ha hecho tan inolvidablemente bien como los centrales de Golden Boy, de Un tranvía llamado deseo o de El tejedor de milagros, viene a completar el dificilísimo de equilibrar el cuarteto de los artistas que hacen entre todos a un solo hombre, y lo hacen bien, sin discrepancias ni resquebrajaduras, conservándole el parecido físico y moral a través de los años. Encontrar a Bonilla, que distaba mucho del ambiente de este teatro, e incorporarlo a su grupo, ha sido otro más de los muchos puntos buenos que Maruxa Vilalta se ha anotado en la dirección de esta pieza.

Antes hemos dicho que todos los demás artistas del reparto también están bien; sin embargo, tenemos que mencionarlos en un párrafo diferente, porque, por bien que estén, no igualan a los que ya mencionamos: Angelines Fernández tiene un personaje muy destacado, que presenta pluralidad muy rica de matices; es, por desgracia, el papel antipático de la comedia, el hueso de ella; representa al personaje en contra del cual la comedia ha sido escrita; ella da, un tanto convencionalmente, la mujer "bellísima" del principio y la bruja del final. Susana Alexander acierta de lleno en uno de sus dos papeles, y, a nuestro juicio, equivoca un tanto el otro (claro que en esto la directora tiene que asumir la responsabilidad); nos ha parecido demasiado juvenil para novia de un señor al que faltan siete meses para cumplir 40 años (edad que tampoco da, es cierto, Héctor Bonilla, que, en cambio, los 20 los logra perfectamente); de entre sus varios papeles Eva Calvo brilla más que en ninguno en el de Clarisa, en el que, además, luce muy hermosa. Diana Gari pasa algunas fatigas, con su breve escena en francés, y don Manuel Zozaya, que ese sí que no se parece al retrato de familia dentro del que se le ha hecho entrar, en la vida se las vio más negras para salir adelante; la nerviosidad, en los primeros momentos, la noche del estreno, le indujo a cometer varias pifias; pronto se repuso, y acabó por entrar en papel, aunque nunca en tipo. Logró, sin embargo, y aunque no se iguale a los maestros que están con él en el reparto, el que podríamos reputar como el mejor triunfo de su carrera.

Con el más vivo interés la gente siguió la obra, que es grata, amable, arranca sonrisas, no tiene ninguna laguna o escena en que la curiosidad del espectador laguidezca o su atención se fatigue. Y los más sinceros aplausos premiaron, al final, a la excelente compañía, y a la directora notable, que de manera tan asombrosa y positiva va avanzando en una carrera que requiere madurez y tiempo, y a quien una vez más tenemos que agradecer su valioso trabajo, y el que nos haya brindado la oportunidad de conocer una obra excelente.

He aquí un teatro, el Granero, al que con toda la boca aconsejamos a nuestros lectores ir en los próximos días, con la seguridad de que apreciarán el consejo, pues van a ver una gran obra, admirablemente dirigida y exquisitamente interpretada.


Notas

1. Traducida por José Luis Ibáñez. P. de m. A: Biblioteca de las Artes
2. La obra se estrenó el 14 de abril con el título de Álbum de familia. Idem.