FICHA TÉCNICA



Título obra El sistema Fabrizzi

Autoría Albert Husson

Notas de autoría Maruxa Vilalta / traducción

Dirección Maruxa Vilalta

Elenco Carlos Monden, Graciela Doring, Andrea Palma, Magda Donato, Micaela de Castejón, Eduardo MacGregor, Ramón G. Larrea, Jaime Cortés, Jesús Colín, Ricardo Adalid y Alonso Almarán

Escenografía Julio Prieto

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [El sistema Fabrizzi de Albert Husson, dirige Maruxa Vilalta]”, en Siempre!, 26 enero 1966.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   26 de enero de 1966

Columna Teatro

El sistema Fabrizzi de Albert Husson, dirige Maruxa Vilalta

Rafael Solana

Enamorada del teatro, dedicada a él, desde hace pocos años, en cuerpo y alma, después de que le tomó sabor al adaptar para la escena una de sus propias novelas, Maruxa Vilalta va poco a poco penetrando en todos los terrenos, y a sus actividades de creadora ha agregado las de crítica, las de directora, y finalmente las de traductora; busca, en fin, la manera de pasarse el mayor número posible de horas de su día y de su noche en los teatros, o para ver obras ajenas y reseñarlas, o para mirar como le montan las propias, o para dirigir actores, que es lo más reciente de sus aficiones.

Y ha sido en esta actividad, la dirección escénica, donde ha venido a alcanzar el que juzgamos el triunfo de su vida; no porque no sea una autora excelente, cuyo nombre figura este año en la terna de donde los críticos escogieron la mejor obra de autor nacional estrenada el pasado, sino porque hemos encontrado mayor madurez y mayor acierto que en su propia producción literaria en la forma como dirigió la comedia francesa El sistema Fabrizzi, que ella misma tradujo, por cierto también brillantemente, por lo que también se hace acreedora a aplausos.

Mucho nos gustó, desde que vimos el programa, el reparto que Maruxa escogió para esa obra; casi como si hubiese tratado de darnos personalmente gusto seleccionó los actores y las actrices de esa obra, entre aquéllos que tienen toda nuestra preferencia y por quienes casi sentimos debilidad. Esta afinidad de apreciación y de preferencia ya llevaba ganado un ancho campo en nuestra simpatía; pero luego, al ver cómo los hizo trabajar, qué rendimiento obtuvo de ellos, cómo consiguió, lo que es tan difícil, sostener el ritmo y el tono de la obra, mantener su ligereza, su gracia, todo eso vino a convencernos de tal forma que tal vez eran para la señora Vilalta de Yáñez los más fuertes de entre los largos aplausos que por mucho rato estuvimos tocando, tras del apagón final de la hermosa pieza.

También fue un acierto de Maruxa escoger esta fina comedia de Albert Husson, que merece ser conocida del gran público; además de que está muy bellamente compuesta y escrita, lo que la preciosa traducción conserva es una de esas obras que bañan el espíritu de optimismo, y, por unas horas, nos hacen sentirnos mejores o nos encienden una luz; como ocurre también, según una gran parte del público ha notado, con, por ejemplo, la película Zorba el griego, adaptación de una formidable novela de Kazantzakis, sale la gente contenta, sin amargura, sin asco, con alegría y con buena disposición; a ese mismo género pertenece El sistema Fabrizzi, pieza interesantísima y muy educativa.

Después de insistir en que la dirección de Maruxa Vilalta ha sido estupenda, pasemos a mencionar a los actores y actrices que bajo esa dirección acertadísima obtienen en esta obra sobresaliente lucimiento.

Ha sido dado el papel más importante a Carlos Monden, buen actor a quien ya vimos muchas veces, en papeles secundarios, en el Fábregas (Virginia) durante la larga temporada de oro del teatro mexicano. Ahora hace un personaje estelar, rodeado de actrices eminentes, y en ningún momento queda por debajo de la tarea. El papel era muy difícil, pues resulta ambiguo, de entre loco y astuto, sin que llegue a saberse si se trata de un bendito, de un inocente, o de un hombre hábil y sin escrúpulos; no se averigua si es un benefactor o un malhechor, un filántropo o un caballero de industria; Monden nos deja en esa duda; tampoco se descubre si Fabrizzi es joven o viejo, y, aunque parece muy inteligente, ha de mostrar algunas lagunas mentales; todo esto supo comprenderlo y transmitirlo el actor, que afirmamos, tiene en esta pieza el mayor triunfo de su carrera.

También alcanza el más alto punto de la suya Graciela Doring, que nunca hizo un papel de tan grande responsabilidad, y en el que hay muchos cambios y matices; ella logra convencernos de la verdad de su transformación, un milagro, casi, como el de la conversión del agua en vino, del que se dice que se refiere a la multiplicación de los panes y los peces, ha cumplido ya todas sus promesas.

Tres notables actrices de carácter logró reunir Maruxa para algunos papeles secundarios: a Andrea Palma, que está verdaderamente deliciosa en sus dos únicas escenas; a Magda Donato, que es siempre recibida y despedida con aplausos y que da colorido y carácter a su personaje, aunque ni tiene la edad requerida para él, ni lo viste exactamente (afirma tener algunos hijos de pocos años, y ese sí que sería un milagro mayor que todos los otros de que se habla en la pieza). Y Micaela de Castejón, actriz excelente, de pronunciación perfecta, que da respetabilidad y fuerza a un corto papel de criada.

De entre los actores que rodean a los protagonistas, encontramos que quien con mayor fuerza se destaca es Eduardo MacGregor, firme y acertadísimo, con una dicción muy clara y una presencia escénica prestigiosa. Ramón G. Larrea acierta plenamente en su papel cómico de obispo, Jaime Cortés que en otras obras ha estado mucho más en tipo, se desenvuelve con un poco de exageración; mucho mejor elección para este papel habría sido Mario Orea, por ejemplo. Finalmente, cubren partes pequeñas, todos con acierto, Jesús Colín, Ricardo Adalid y Alonso Almarán, en el cuadro de una escenografía mínima, de Julio Prieto.

Es algo que vale la pena de verse El sistema Fabrizzi; gran triunfo de autor, de traductora, de directores [sic], y de la mayor parte de sus intérpretes.