FICHA TÉCNICA



Título obra La criada malcriada

Autoría Sergio Veber

Notas de autoría Jorge Landeta / adaptación

Dirección Fernando Cortés

Elenco María Victoria, Joaquín Cordero, Ariadne Welter, Manolita Saval, Óscar Pulido, Armando Arreola, Manolita Saval

Espacios teatrales Teatro 29 de Diciembre

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Inauguración del teatro 29 de diciembre con La criada malcriada de Sergio Veber]”, en Siempre!, 14 abril 1965.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   14 de abril de 1965

Columna Teatro

Inauguración del teatro 29 de diciembre con La criada malcriada de Sergio Veber

Rafael Solana

Otra inauguración de teatro reseñamos hoy, la del 29 de diciembre, en la esquina de Antonio Caso y Ezequiel Montes(1).

Vino a este estreno el autor de la obra, que es francesa; por fortuna, el señor Veber, don Sergio, no capta una palabra de español, y no llegó a darse cuenta del desaguisado cometido con su pieza, de la que no sabemos si será buena o mala, sino sólo que es diferente de lo que allí se ha puesto, arreglado para la escena mexicana por Jorge Landeta.

El señor Veber es hijo de Pierre del mismo apellido, autor de La presidenta, un vodevil magistral, de la época de Feydeau, y tan bueno por lo menos como los de ese clásico del género. Desde luego, en este caso particular el hijo no ha superado al padre, como Alfonso Paso superó al suyo y Dicenta al de él, y don Leandro a don Nicolás, y Sacha a Lucién Guitry, etcétera. Por mucho que nos la imaginemos mejor que el arreglo que se nos ofrece, la obra no es cosa del otro mundo. Divertida, tal vez, solamente.

La primera noche las cosas no salieron muy bien, esto suele ocurrir en los estrenos, y particularmente en los de teatro; don Fernando Cortés, cuyas indicaciones se escuchaban en el lunetario, estaba desde las cajas manejando los movimientos de los artistas, que seguramente no tuvieron tiempo de memorizar en los ensayos. A María Victoria le estalló un traje (es algo que siempre se teme, con todos los suyos) y ya pasó todo el primer acto muy incómoda, tratando de evitar que se le cayera la cáscara, parecía un riquísimo chocolate al que se le hubiese desgarrado el papel de estaño. Ariadne Welter, en una noche aciaga, casi no dijo frase en su lugar; se anotó el campeonato de los camelos y de los furcios; tampoco estuvo como otras veces Joaquín Cordero, y, por desgracia, sí estuvo como otras veces Óscar Pulido; de tal manera que casi los únicos que podrían salvarse, si cayesen en manos de un crítico exigente, serían Armando Arriola y Manolita Saval, que por lo menos estuvieron profesionales.

Felizmente no pertenecemos a esa clase de críticos, y sólo notamos monerías; lo linda que es la señora Welter, guapísima de la cabeza a los pies, lo eficaz que son ante el público las gracejadas de Pulido, y la gran simpatía personal de Cordero, capaz de sacarlo a flote del más grave compromiso. En cuanto a María Victoria, a quien es imposible medir con el mismo metro con que se mide a las actrices teatrales, nos hizo recordar, con su buena gracia y su encanto, el estupendo rato que nos hacía pasar, hace años, cuando intervenía en películas, siempre en papeles de criadita modosa y apetecible; en Los paquetes de Paquita, por ejemplo y en otras por el estilo; es un bombón, monísima, agradable; diga lo que diga, aunque nada tenga que ver con el texto ni con el personaje, cae muy bien, provoca una sonrisa, se hace agradecer; además de su encanto físico, que nadie discutirá, tiene un ángel que muchas para sí quisieran. Sobre sus méritos como actriz se podría establecer alguna enconada controversia, sobre su gracia en cambio no hay nada que hablar. Ella es un verdadero encanto, y si ha de ir la gente a la sala 29 de diciembre, mientras esté en cartel La criada malcriada, será por ver a María Victoria. A menos que todos los otros artistas hayan mejorado mucho su actuación en las noches siguientes a las del poco fausto estreno.

En cierto sector de la crítica había indignación contra Jorge Landeta por la adaptación que algunos juzgaban de infame, de criminal, delictuosa, traidora; ninguna de estas opiniones es la nuestra, que preferimos reservarnos. Si el autor, que estuvo presente, no agredió a Jorge, no vamos a ser nosotros más papistas que el Papa, y a tratar de hacer de Veber una defensa que él por sí mismo no hizo.


Notas

1. El teatro se inauguró el 31 de marzo. Giovanna Recchia. Por un museo de las artes escénicas. Proyecto de investigación en proceso. CITRU, INBA, 1997.