FICHA TÉCNICA



Título obra Ronda de amor

Autoría Pierre Barrilet y Jean- Pierre Grédy

Notas de autoría Haro Oliva y el licenciado Carlos León / traducción

Dirección Nadia Haro Oliva

Elenco Nadia Haro Oliva, Andrea Cotto, Ricardo Pardavé, Maty Huitrón, Rosa María Moreno

Escenografía Antonio López Mancera

Referencia Rafael Solana, “Teatro. [Debut como directora de Nadia Haro Oliva con Ronda de amor de Barille y Grédy]”, en Siempre!, 31 marzo 1965.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Siempre!   |   31 de marzo de 1965

Columna Teatro

Debut como directora de Nadia Haro Oliva con Ronda de amor de Barillet y Grédy

Rafael Solana

Ya reapareció Nadia de Haro Oliva en su teatro, con una de las comedias que escogió en París, como si hubiera escogido sus sombreros, para la presente temporada. Prefirió, para reaparecer, Flor de cactus, de Barillet y Grédy, autores franceses nuevos para nosotros, obra que el teniente coronel Haro Oliva y el licenciado Carlos León tradujeron como Ronda de amor, un poco schnitzlerianamente.

Los autores originales confunden tal vez la flor de cactus, de la que Elvira Vargas nos informa que es la más bella de todas las flores, con la tuna, o higo chumbo (así diría Carlos León), que es el fruto del cactus. La flor del cactus no está llena de espinas, como Barillet y Grédy suponen a su personaje, áspero por fuera y dulce por dentro, sino es como Nadia, muy hermosa. Para interpretar a su personaje, que no tiene ocasión de desvestirse en escena, Nadia se ha puesto lentes y zapatos bajos y casi no se ha maquillado; hay, sin embargo, una escena en que luce deslumbrante en traje de noche; esta escena se hace en un cabaret casi a oscuras, lo que nos deja suponer que en París esta comedia es representada por alguna actriz otoñal, para la que ha de haber sido escrita.

Con Nadia, que está en esta ocasión menos en vodevil y más en actriz de lo que suele (con las excepciones que ustedes recuerdan, de obras en que ha estado brillantísima, como La hora soñada y La pecadora) se lucen plenamente en esta agradable comedia los dos Ciangherottis, el padre y el hijo; por el padre los años no pasan; sigue siendo un galán, tan eficaz y convincente como cuando lo conocimos en el feudo de las Blanch, soltero, hace un respetable número de años; está algo más serio que en otras comedias, que se prestaron a mayores desbordamientos; en cuanto al hijo, no le pesa ni ser vástago de un notable actor (y de una actriz distinguida), ni ser sobrino de actores eminentísimos (los hermanos Soler) y de actrices muy plausibles (las hermanas Erbeya), ni ser hermano del actor joven que es hoy la coqueluche de México, el estupendo Fernando Luján, que en otro teatro arrebata y que se ha puesto de moda. También Alejandro Ciangherotti Jr. es un actor joven notablemente simpático, de personalidad propia y que brilla en la comedia a la que estamos refiriéndonos, y conquista aplausos de buena ley.

Nos llamó la atención no ver en el segundo papel femenino de la pieza a la lindísima Maricarmen Vela, que es de casa, y tan buena actriz; pero la que pusieron en su lugar lo hace tan bien, con tal ángel, con tan grande espontaneidad, y con tan buena sombra que acabamos por alegrarnos de que, tan tierna, le hayan dado esta oportunidad; se llama esta chica Andrea Cotto, y apenas acababa de debutar, pero se anota un éxito personal indiscutible, que la pone ya, tan chiquilla, en la primera línea de nuestras damitas jóvenes, por allá por donde andan Angélica María, Luz María Aguilar, y pocas más, entre las cuales están la propia Maricarmen.

En los papeles secundarios, no a todos gustó Castaño, que está algo violento; cumple bien don Ricardo Pardavé, luce su físico Maty Huitrón y una Rosa María Moreno que no es la que conocemos y Olivia, muestran más su palmito que adelantos artísticos.

Con esta pieza ha debutado como directora Nadia de Haro Oliva, que lo ha hecho muy bien; ha mostrado mano firme, no ha dejado que se le desborde nadie, ha contenido la pieza dentro de límites de comicidad que se le agradecen; ni siquiera dejó a Carlos León atiborrar su traducción de chistes de almanaque, como otras veces hizo, sino la mantuvo limpia de ellos.

También con esta pieza se ha estrenado el escenario giratorio, que permite los rápidos cambios de escena; cuatro escenarios requiere la comedia, y Toño López Mancera tuvo habilidad para construirlos en el mínimo de espacio imaginable. Todo muy bien, y pensamos que habrá Flor de cactus para rato en el teatro Arlequín, con beneplácito de la clientela que ya se han hecho, tan fiel y característica, los esposos Haro Oliva.